EL AÑO DE LAS RATAS: LOS NUEVOS AÑOS 20

Daniel Nicols
www.nicols.es 

El inicio de cada año es siempre un momento de cambio y buenos augurios, donde proyectamos nuestra energía y mejores deseos para la consecución de sueños, proyectos y objetivos. Todo esto se multiplica si entramos en una nueva rueda, como es nuestro caso, y los presagios hacen crecer la positividad exponencialmente.

Este mes hemos dejado atrás años que recordaremos como una transición complicada hacia la que se nos avecina. Unos años, 10, que hicieron que nuestra industria pusiera de nuevo sus pies en el suelo, dejando atrás el crecimiento del inicio de siglo en número de piezas y dando la bienvenida a la relojería arte, una nueva visión que será el hilo conductor del cambio más profundo en nuestra industria de los últimos cincuenta años.

En este 2020 se inicia la nueva rueda china, es decir, el año de las ratas, un año que marca el inicio de nuevas energías y deja atrás una época de energías negativas. Un año mágico y bisiesto para el calendario gregoriano, Anno Domini, vigésimo del tercer milenio. Un año en el que continuará el abrumador desplome del número de relojes vendidos, el aumento de precios y quién sabe si crecimientos en valor. Un año en el que seguirá sufriendo especialmente Europa, lastrada por el movimiento de turistas asiáticos hacia Tokio para ir a ver los Juegos Olímpicos (aunque puede que la Eurocopa compense algo el éxodo de asiáticos, su efecto se disipará al jugarse en multitud de países). Un año en el que continuará el desinterés de los jóvenes por los guardianes del tiempo, y de las marcas por tocar el corazón de aquellos que podrían ser nuestros futuros clientes comerciales.

Aunque no seamos Nostradamus, en la próxima década del tercer milenio veremos acontecimientos impensables en el pasado, como la inauguración de edificios de más de 1.000 metros de altura, el regreso del ser humano a la Luna, viajes a Marte, hoteles en órbita, e incluso sobrepasaremos la frontera de nuestro sistema solar, conquistando otras galaxias y dando comienzo a los viajes interestelares. Pero lo que realmente es importante es que nuestras amadas máquinas del tiempo estarán, si trabajamos duro, presentes en todos estos acontecimientos.

En los próximos años, la industria cambiará por completo, decenas de marcas desaparecerán mientras underdogs ocuparán su lugar, los precios aumentarán —y, con ellos, los márgenes comerciales de las manufacturas relojeras—, la distribución selectiva desaparecerá en las empresas cotizadas, y las marcas continuarán queriendo aumentar sus márgenes mientras se reduce el número de relojes vendidos, simplemente, abriendo boutiques y vendiendo por internet en lugar de agregar valor a sus relojes. Realizarán una gran inversión en boutiques y agresivas campañas de marketing después de controlar la producción y reducir la oferta, para tratar de que sus máquinas del tiempo pasen a formar parte de la categoría de arte. Además, las marcas que se habían introducido en el mundo relojero pero que no pertenecían a él, irán dejándolo atrás poco a poco.

En esta nueva era que da comienzo, la de las ratas mecánicas, parece que el arte y lo que esté conectado con la eternidad marcarán las tendencias, por lo que la joyería, tanto de hombre como de mujer, aumentará su protagonismo frente a la relojería. Quizás por ello el grupo LVMH ha cerrado la década con la compra de Tiffany’s por miles de millones de dólares, anticipándose a los augurios de una nueva época.

Comentarios y sugerencias: club@maquinasdeltiempo.com

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