La contribución de la peculiar visión de Nicolas G. Hayek en el panorama relojero contemporáneo está fuera de toda duda. Ya lo comentamos, en esta misma sección, en la edición 37 de MdT. Si bien, a priori, pudiera parecer que sus propuestas iban en contra de la relojería tradicional suiza, se está demostrado que han provocado un efecto totalmente contrario.

Primero fue la aparición de los relojes de plástico con mecanismo de cuarzo y una estética a la moda -los famosos Swatch- en las últimas décadas del siglo pasado, cuando la relojería japonesa inundaba el mercado de tal forma que parecía que barrería la industria suiza. Lejos de eclipsar la relojería mecánica tradicional, la popularidad del cuarzo suizo la ayudó a mantenerse a flote. Y en 2002 se produjo el anuncio de que ETA’sa, del grupo Swatch, dejaría de facilitar fornitura y movimientos base a marcas que no fueran del grupo. Ello puso en pie de guerra a todo el sector, puesto que, salvo las grandes firmas tradicionales, se nutría de los movimientos base servidos por dicha compañía.

Se vaticinaba una hecatombe sin precedentes y el fin de una era. La hecatombe no vino, pero sí el fin de una era. Sin embargo, no en el sentido negativo. Bien, tampoco es del todo cierto que no hubiera cierta hecatombe en aquellos pequeños talleres que se dedicaban a ensamblar los movimientos ETA’sa para terceras marcas y que tuvieron que diversificar o buscar nuevos horizontes. Pero lo que fue un sacrificio para unos sirvió como revulsivo para otros: las firmas empezaron a buscar alternativas y no pocas empezaron a desarrollar sus propios movimientos.

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La polémica decisión de Mr. Hayek ha supuesto la aparición de una nueva gama de movimientos en este principio de siglo que no se veía en muchos años. Estos nuevos calibres, como buenos hijos de su tiempo, han sacado partido de las nuevas y sofisticadas tecnologías de diseño y de fabricación actuales. Por una parte, los diseños son más fiables debido a las simulaciones a que puede someterse cada componente a partir de modelos virtuales; por otra parte, los procesos de fabricación mediante equipos de control numérico ofrecen unos acabados dentro de tolerancias impensables años atrás. Si a ello  añadimos que algunos modelos han incorporado soluciones técnicas no vistas hasta la fecha, estamos ante un punto de inflexión en la historia relojera contemporánea.

En esta sección hemos desglosado algunos de estos nuevos calibres: el JR1000 de JeanRichard, en MdT nº33; el CFB A1000 de Carl F. Bucherer, en MdT nº37 y el Calibre Royal de Pequignet, en MdT nº38, todos ellos, de marcas minoritarias (y algunas, con una reciente historia relojera). En este número, nos adentramos en una exclusiva e inédita visión de uno de los calibres con función de cronógrafo de esta nueva gama de movimientos del siglo XXI. Nos referimos al 01 de Breitling, una marca cuya historia corre paralela al desarrollo de esta complicación: invención del primer pulsador independiente (1915), separación de las funciones de puesta en marcha/paro y vuelta a cero (1923), creación del segundo pulsador independiente para la vuelta a cero (1934) y comercialización del primer cronógrafo de carga automática (1969).

El desarrollo del 01

Para poder tener una buena visión de conjunto es importante precisar que hasta la irrupción del 01 en la época reciente Breitling ha utilizado movimientos ETA’sa (ya fueran Valjoux o ETA’sa modulares basados en el 2892A2) en sus modelos con función de cronógrafo, además de algún Lemania. El anuncio por parte de ETA’sa de cerrar el grifo al suministro de fornitura y movimientos base (un movimiento base no es un movimiento completamente terminado:

a menudo le falta todo el órgano regulador y en ocasiones el barrilete) ponía en un serio problema a Breitling, ya que precisamente su filosofía de fabricación se ha basado en adquirir los componentes por separado y realizar, en sus propios talleres, el control de calidad del ensamblado de todas y cada una de las piezas. De esta forma, los movimientos que incorpora en sus relojes tienen mucho más que sólo el logotipo y el nombre de la marca grabada en el rotor. Cada pieza ha sido verificada y comprobada como si hubiera sido fabricada por Breitling.

Por todo ello, Breitling necesitaba una salida para mantener la hegemonía en el sector de los relojes con función de cronógrafo. El pistoletazo de salida se produjo en el año 2004 y culminó en 2009: Breitling tendría su propio calibre con función de cronógrafo de remonte automático.

Puesto a diseñar un movimiento desde sus inicios, Breitling no cerró la puerta a que todos pudieran colaborar, desde los empleados del staff hasta los ingenieros de diseño, pasando por el personal de postventa. El nuevo calibre tenía que mantener la fiabilidad cronométrica y cronográfica, así como la robustez que se exige a un reloj deportivo. Además, debía concebirse de forma que el acceso a todos sus sistemas fuera simple y rápido para facilitar su mantenimiento, y no era menos importante que pudiera ser fabricado en grandes series.

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A finales de 2004 se creó el equipo de investigación y desarrollo que estaría al frente del proyecto. El diseño sobre papel estuvo listo en un año y posteriormente se inició la etapa de construcción de los diferentes utensilios y herramientas para la fabricación de los componentes.

Hacia principios de 2006 todo estuvo a punto para fabricar los primeros prototipos. Breitling apostó por realizar un mayor número de unidades, hasta 50, en contra de las pocas unidades que suelen fabricarse cuando se trabaja con prototipos. Con ello conseguía garantizar la fiabilidad del diseño desde el inicio. A finales de 2006 se enviaron los primeros movimientos para que pasaran las pruebas del COSC, cosa que hicieron sin problemas. Los dos años siguientes se dedicaron a mejorar la eficiencia del conjunto, minimizando el número de piezas necesarias para el cometido de cada función, así como la puesta a punto del proceso productivo.

Este último punto es esencial para alcanzar uno de los objetivos marcados en las premisas de partida: una alta cadencia de producción del movimiento sin merma de la calidad ni del abandono de la cualidad artesanal. Inspirándose en un concepto vanguardista utilizado en otros sectores de alta tecnología, Breitling ha desarrollado una cadena de producción revolucionaria respecto a la forma tradicional de ensamblar los movimientos. Cada calibre se gestiona individualmente a través de un complejo software que lo conduce, mediante una cinta transportadora, hasta el puesto de trabajo adecuado a lo largo de un recorrido donde alternan los puestos totalmente automatizados y aquellos que exigen una intervención manual. De esta forma, se consigue el punto óptimo de equilibrio entre la precisión que confiere la automatización y el savoirfaire que le otorgan las manos del relojero experto.

Las características del calibe 01

El calibre 01 se compone de 346 piezas y 47 rubíes. Tiene un diámetro de 30 milímetros y un grosor de 7,2. El con junto volante/espiral late a 28.800 alternancias por hora (es decir, tiene una frecuencia de oscilación de 4 Hz), por lo que su precisión en la medida es de 1/8 de segundo. Su único barrilete le proporciona una reserva de marcha de más de 70 horas. El sistema de remonte automático es bidireccional. La regulación de la marcha se realiza actuando sobre un tornillo micrométrico situado en el puente del volante y sobre el portapitón móvil. El diseño constructivo es modular. El cambio del calendario se realiza de forma instantánea. Dispone de un sistema de paro del volante –es decir, del segundero- en el momento de realizar el ajuste de la hora y también de cambio rápido de la fecha.

La disposición de la esfera es de tipo tricompax: a las nueve horas se sitúa la subesfera de los segundos horarios; a las seis horas, el totalizador de doce horas del cronógrafo y a las tres horas, el contador de treinta minutos. Entre las cuatro y las cinco horas, encontramos una ventana de acceso al disco del calendario. Todos los movimientos disponen de certificado expedido por el COSC y cuentan con cinco años de garantía.

La concepción modular del 01

La construcción modular facilita las tareas de mantenimiento y reparación, ya que permite acceder de forma rápida a cada sistema, e incluso hace que no sea necesario desmontar completamente todo un módulo para acceder a las partes interiores. Además, su diseño es tal que puede quitarse cada módulo con sólo desmontar dos o tres tornillos, según el caso, para acceder al módulo siguiente. Desde la parte de la esfera hacia el fondo, encontramos: el módulo del cambio de fecha y la visualización horaria; el módulo base que contiene el tren de rodaje, el barrilete y el conjunto volante/espiral; el módulo del cronógrafo y el módulo del sistema de remonte automático.

Módulo del sistema de remonte automático

Entramos a detallar el calibre desde la parte visible a través del fondo transparente que equipan algunos de los relojes con este modelo (algo inédito en Breitling hasta la fecha). La imagen 1 muestra el calibre sin el rotor, sujeto por tres tornillos, y sin el módulo del engranaje del sistema de remonte automático, sujeto al movimiento mediante dos tornillos. Destaca el gran cojinete a bolas, concretamente siete, que sirve de eje de giro al rotor. El módulo va situado en la parte derecha del movimiento (según la disposición de la imagen). Se puede observar, en la parte superior del movimiento, una abertura con un rubí en su interior, y en la parte izquierda de la abertura, se advierten los dientes de una rueda. Se trata del rochete y es la rueda que permite la carga del muelle motor del movimiento. En la parte superior de esa abertura, si seguimos el arco de los dientes de la rueda, podemos ver otra abertura que contiene el trinquete del barrilete.

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El sistema del cronógrafo totalmente desmontado.

El módulo cronográfico

En la imagen 3 se puede ver el módulo del cronógrafo separado de la platina base. Sólo tres tornillos lo sujetan, por lo que con quitar apenas ocho tornillos podemos acceder al interior del movimiento. El calibre 01 tiene una rueda de pilares como órgano que reparte la acción de los pulsadores a las diferentes palancas para activar la función de cronógrafo, y el sistema de embrague utilizado, entre el rodaje horario y el del cronógrafo, es de tipo vertical. Este sistema, más sofisticado que el embrague horizontal o mediante piñón oscilante (como sería el caso en un clásico ETA’sa 7750, o Valjoux para los nostálgicos), mejora el inicio del movimiento de la aguja trotadora –el segundero central del cronógrafo- evitando ese salto que realiza en la puesta en marcha.

La imagen 4 muestra el sistema de ruedas y palancas que compone el módulo del cronógrafo. En la parte derecha se puede ver la rueda de pilares. En el centro se encuentra el disco correspondiente al segundero del cronógrafo, y justo encima, la rueda correspondiente al contador de minutos (el que tiene los dientes más espaciados).
En su parte inferior engranan tres ruedas (de color más claro), hasta llegar al contador de horas. Una de las complejidades de todo sistema cronográfico reside en los tornillos excéntricos que sirven para ajustar las posiciones de los martillos encargados de la puesta a cero de los contadores. En el caso del 01, todo ese trabajo ha desaparecido, ya que cuenta con un sistema patentado de autocentrado de los martillos sobre los corazones. Un mal ajuste de los puntos de contacto del martillo con el corazón tendrá como consecuencia que la puesta a cero no sea precisa. Es decir, las agujas contadoras del cronógrafo no volverán a situarse exactamente en posición de cero en el inicio de un nuevo cómputo de tiempo.

En la imagen 5 se puede ver el puente del cronógrafo desmontado. Las tres ruedas que corresponden a los contadores (de izquierda a derecha: minutos, segundos y horas, con los corazones situados en la parte superior) y los dos martillos. El situado a la izquierda actúa para la puesta a cero del contador de horas, mientras que el de la derecha actúa sobre los corazones de los contadores de segundos y de minutos.

Hemos indicado que el 01 es un calibre de embrague vertical, es decir, cuyo acoplamiento del rodaje horario con el del cronógrafo se realiza con un movimiento en ese sentido. Éste se produce a partir de la rueda del contador de segundos del cronógrafo y de dos brazos que mantienen separados ambos sistemas cuando el cronógrafo está parado. Los brazos pueden verse en el módulo cronográfico, en la zona inferior. Uno está situado en la parte inferior izquierda de la rueda de pilares y el otro, en oposición a él. Al centro se puede ver el orificio por el que pasa el eje de la aguja de segundos del cronógrafo.

La imagen 6 muestra el sistema del cronógrafo completamente desmontado. Se pueden ver, en la parte derecha y sobre la platina base, los dos brazos a los que hacíamos mención, que forman parte del embrague vertical. También cabe destacar que ningún muelle es de alambre, sino que todos ellos corresponden a piezas conformadas, lo que les otorga mayor robustez y fiabilidad en su funcionamiento.

El módulo base

Si volvemos a la imagen 3, podemos ver, junto al módulo del cronógrafo, la platina base, que contiene el tren de rodaje horario, el barrilete y el sistema de regulación. A la altura de la tija se puede ver una abertura donde se aloja el piñón de remontar que, en este caso, está unido al piñón corredizo. Debajo, se encuentra una palanca con un dedo que apunta al volante. Se trata del sistema que detiene el volante -y, a su vez, el segundero horario- mientras se realiza el ajuste de la hora del reloj.

En la imagen 7 se puede observar el rodaje horario completamente desmontado. Las ruedas están situadas de forma consecutiva: de derecha a izquierda, encontramos el barrilete –que contiene el muelle motor y desde donde parte la energía que da vida al movimiento-, la rueda de centro, la rueda primera y la rueda segunda –también llamada de segundos-, de la que destaca el largo eje donde se ajusta la aguja de los segundos horarios. A su izquierda vemos la rueda de escape y, finalmente, el áncora y su puente con los dos tornillos de sujeción.

Encima del puente del áncora se puede ver el puente del volante, con el sistema de regulación mediante un tornillo que actúa sobre la raqueta alargando –para atrasar- o acortando -para adelantar- la marcha del reloj. El sistema utilizado como anticho- que para proteger de golpes a los pivotes del eje del volante es del tipo KIF. Si se observa con atención el puente del rodaje –situado sobre las ruedas-, se puede ver, a la derecha, otro sistema antichoque tipo KIF, que en este caso protege los pivotes del eje de la rueda de escape. Dicho dispositivo mejora la estabilidad del sistema regulador.

El módulo del calndario

La función de calendario conforma propiamente un módulo, ya que sus componentes se alojan en su propia platina en vez de utilizar el anverso de la platina base. Este diseño confiere una especial modularidad al reloj -valga la redundancia-, ya que esta platina puede servir en un futuro para albergar otras indicaciones o complicaciones sin necesidad de alterar la platina base.

En la imagen 8 se puede ver el sistema de calendario una vez se ha quitado la esfera del reloj. Como elemento diferenciador de este sistema respecto a otros más habituales, destaca que la actuación sobre el disco del calendario se realiza de forma instantánea y no
mediante el arrastre de los dientes interiores del disco. Esta peculiaridad permite el cambio rápido de la fecha en cualquier momento horario, incluso en uno cercano (ya sea anterior o posterior) al paso del día. El cambio rápido se realiza mediante la estrella de cuatro brazos situada en la parte derecha.

En la zona inferior, prácticamente a las seis, se pude ver el dispositivo que mantiene fijo el disco del calendario mientras no se actúa sobre él. A su izquierda se encuentra el elemento que provoca el cambio normal de la fecha. Como hemos comentado, el cambio se realiza de forma instantánea. Ello se consigue mediante un muelle que se va cargando a medida que transcurre el día y que se dispara cuando llega la media noche. Entonces, un pequeño martillo hace avanzar un diente el disco de la fecha.

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El módulo del calendario desmontado, así como el sistema de visualización horario que se sitúa debajo.

La imagen sobre estas líneasmuestra el módulo del calendario, en la parte superior, completamente desmontado. En la parte inferior, vemos la platina base y el sistema de visualización de la hora, así como parte del sistema de remonte manual. La imagen 10 muestra el calibre completamente desmontado, así como los diferentes útiles necesarios para el desmontaje y su manipulación. En la parte superior a la izquierda se puede ver el tas metálico sobre el que hay que colocar el calibre cuando se trabaja sobre él. A su derecha, un tas de metacrilato blanco sobre el que apoyar el módulo cronográfi co durante su manipulación.

Modelos que equipan el 01

En 2009 aparece el primer modelo de Breitling que equipa el fl amante calibre 01, se trata del Chronomat 01. La caja, construida para asegurar un alto grado de robustez, estanqueidad y resistencia a los choques, tiene un diámetro de 43,5 milímetros y una estanqueidad garantizada hasta los 500 metros.

Al año siguiente, en 2010, se amplía a cuatro la lista de modelos que gozan de este calibre: el Navitimer, el Montbrillant y el Transocean, además del Chronomat original. En esta ocasión, el fondo es transparente, de modo que permite gozar de la espectacularidad del calibre 01. En el caso del Chronomat, con la incorporación del fondo transparente la estanqueidad se sitúa en 200 metros, que no es poco (bien merece la pena para poder apreciar el movimiento al completo).

En 2011 se incorporan nuevos modelos de la gama Navitimer y Transocean. En el caso del Chronomat, se realizan dos versiones: una con un diámetro de 41 milímetros y otra en la que los tradicionales 43,5 mm se aumentan hasta los 44. Este año se ha presentado el Chronomat versión Top Gun, que mantiene los 44 milímetros de diámetro de caja, y un Montbrillant.

Este artículo ha sido publicado en el número 40 de la revista Máquinas del Tiempo.

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