CODE 11.59 by Audemars Piguet. 

AHORA EL CÓDIGO ES EL COLOR.

 

Por Ernest Valls

La Manufactura de Le Brassus amplía su colección CODE 11.59 by Audemars Piguet con nuevos modelos en los que las esferas lacadas con tonalidades ahumadas toman el protagonismo.

La colección CODE 11.59 “by Audemars Piguet” se presentó durante la edición de 2019 del Salón Internacional de la Alta Relojería, más conocido por su acrónimo en francés SIHH. Además de ser el último que se celebró con tal denominación —para este 2020 pasaba a denominarse “Watches & Wonders” y cambiaba el frío mes de enero ginebrino por un más acogedor abril—, también fue el último en el que Audemars Piguet participaba como marca expositora. ¿Qué mejor despedida que una nueva colección de Alta Relojería?

Se hace necesario enfatizar que lo de “nueva colección” es totalmente literal, y ello no es, en modo alguno, habitual en los últimos tiempos. La colección  se presentó con contundencia: trece referencias, seis modelos —de los que cuatro eran grandes complicaciones— y tres nuevos calibres manufactura. No sólo fue una de las mayores presentaciones de la historia de Audemars Piguet, sino también una de las mayores de la relojería contemporánea.

Para comprender mejor la magnitud de esta colección en el seno de la manufactura solo hay que desgranar lo que encierra su nombre. CODE es un acrónimo de los cuatro pilares en los que se sustenta la colección: “Challenge, Own, Dare, Evolve” (desafío, pertenencia, atrevimiento, evolución).

Modelo automático con esfera color burdeos e indicación de horas, minutos y segundos centrales, y fecha.

Modelo cronógrafo automático con esfera color morado y función flyback.

“Challenge” — Desafío. Los 145 años de historia de la manufactura están marcados por un constante desafío de los estándares en una búsqueda interminable del arte, la excelencia y la perfección técnica. No en vano, el lema de la firma, acuñado en este nuevo siglo, reza “para romper las reglas, primero hay que dominarlas”. No hay nada más desafiante que romper las reglas establecidas, y Audemars Piguet puede hacerlo porque las domina sobradamente.

“Own” — Pertenencia. Afincada en Le Brassus, en pleno Valle del Jura suizo, Audemars Piguet es la firma relojera más antigua que todavía está en manos de la familia fundadora. Perseverar en la transmisión de su pasión por la alta relojería hace que sus valores se perpetúen y sean sinónimo de pertenencia a una singular estirpe relojera.

“Dare” — Atrevimiento. Desde sus inicios, la manufactura huyó del atractivo de los mercados masivos y se centró en la osadía de fabricar relojes únicos y complicados. No hay que olvidar que en plena crisis del cuarzo Audemars Piguet se atrevió a lanzar el primer reloj de lujo con caja de acero, el Royal Oak. El atrevimiento también se refleja en esta nueva colección que Audemars Piguet presenta en el convulso panorama relojero internacional. El mensaje es que ella misma es quien traza su propio rumbo.

“Evolve” — Evolución. Sin perder de vista sus orígenes, Audemars Piguet está en constante evolución, adaptándose al cambio continuo en cada momento y en cada época. Con la llegada de la era digital, la manufactura sigue su propio camino y utiliza la tecnología para crear guardatiempos innovadores, apasionados y exclusivos.

Por último está la denominación “11.59”. Michael Friedman, responsable de complicaciones de Audemars Piguet, explica que el “11.59” se agregó  más tarde con el deseo de ofrecer algo poco convencional, que no pareciera que venía del mundo de los relojes. Es un canto de optimismo al inicio de un nuevo día, el instante justo de dejar el pasado y abrirse al futuro, con todo lo que ello conlleva.

Modelo tres agujas y fecha en caja bicolor con esfera de color gris claro.

Nuevas esferas lacadas

Un año después de su lanzamiento, la colección crece con diez nuevas referencias automáticas: cinco modelos de horas, minutos y segundos con fecha y cinco modelos de cronógrafo. La novedad de los modelos reside en sus complejas esferas lacadas con efecto rayos de sol, con un acabado ahumado y una intensa paleta cromática.

Cinco son los colores que forman esta singular paleta cromática. Para las versiones con caja monocolor —de oro blanco u oro rosa de 18 quilates— se ha utilizado el burdeos, sofisticado e intenso; el azul, que evoca la profundidad marina, y el morado, que aúna la serenidad del azul con la intensidad del rojo. Todas las esferas están ejecutadas con la técnica del lacado, con un motivo de rayos de sol y ahumadas. Para las cajas bicolor, que combinan el oro blanco y el oro rosa, las esferas toman dos tonalidades de gris: una clara y otra oscura. Las esferas presentan los mismos cánones que las anteriores: lacadas, con un motivo de rayos de sol y ahumadas.

El fondo transparente de los modelos tres agujas permite admirar las evoluciones del calibre 4302.

Fondo transparente de un modelo con función de cronógrafo, a través del cual podemos contemplar el calibre 4401, con su rotor calado.

La caja del CODE 11.59

La caja, de 41 milímetros, responde sin lugar a dudas a los pilares que sustentan la colección. Su construcción responde a una estructura clásica (“own” — pertenencia) de tres cuerpos: bisel, carrura y fondo. La carrura tiene una forma octogonal (“evolve” — evolución), que se inscribe en los círculos que definen el bisel y el fondo (“dare” — atrevimiento). Las asas, estilizadas (“challenge” — desafío), están unidas al bisel y apoyadas en el fondo.

El bisel tiene una forma de aro plano y delgado, con un acabado pulido en su superficie frontal y satinado de trazos horizontales en su contorno. Solidarias a él se encuentran las asas de tipo esqueleto, con un acabado satinado de trazos horizontales con los contornos biselados y pulidos. Llama la atención que no son solidarias con el aro plano y delgado del fondo, sino que están simplemente apoyadas en él.

La carrura tiene un contorno octogonal, con la zona central perfectamente diferenciada de los bordes. Los bordes, biselados, tienen un impresionante acabado pulido a espejo, mientras que la zona central tiene un acabado satinado de trazos horizontales. Los trazos tienen más detalles de los que es capaz de captar el ojo humano. No sería posible lograr la perfecta alineación de las superficies pulidas y satinadas que se alternan en la carrura sin un acabado a mano.

El fondo, un aro plano y delgado, tiene un acabado satinado de trazos circulares en su frontal, mientras que en el lateral ofrece un acabado pulido a espejo. Llama la atención la entalla realizada a la altura de la corona. El fondo está atornillado a la carrura mediante cinco tornillos e incorpora un cristal de zafiro transparente en la parte central que permite apreciar la belleza del movimiento que late en su interior.

Por último —aunque no por ello es menos importante y singular—, el cristal de zafiro con tratamiento antirreflejos que cubre la esfera está realizado con una doble curvatura: la parte interior sigue la curva de una bóveda, mientras que la exterior es como una suave ola que discurre de las doce a las seis horas, con su punto más elevado en el centro del reloj. Este complejo cristal juega con la profundidad y la luz para realzar como se merece la esmerada elaboración de la esfera.

En el caso de la caja bicolor, se ha combinado el oro rosa de la carrura con el oro blanco del bisel y el fondo. Las cajas doradas bicolor son una excepción en la historia de los relojes de pulsera de Audemars Piguet. De los 550 relojes de pulsera producidos y comercializados entre 1882 y 1969, tan solo ocho combinan ambos tipos de oro.

Lateral de un cronógrafo con caja bicolor. En la imagen se puede apreciar la complejidad formal de la caja, con la carrura octogonal, y el bisel y fondo redondos.

Esferas limpias

Más allá de su singularidad cromática y de la técnica con la que se han realizado, las esferas de estos nuevos modelos de CODE 11.59 son limpias, equilibradas y de fácil lectura. Sin embargo también incorporan sellos de sofisticación y estudiado diseño.

El nombre de la manufactura, a las doce horas, está realizado mediante crecimiento galvánico. Si se mira con detalle, cada una de las palabras es una única pieza que está aplicada sobre la esfera. Es decir, todas las letras están enlazadas y tienen un punto de unión con la anterior y la posterior.

Modelo bicolor con función de cronógrafo y esfera gris oscuro.

Los numerales horarios de oro rosa (los cardinales, en el caso del modelo hora y fecha, y el de las doce horas en el cronógrafo) se tomaron de un repetidor de minutos encontrado en los archivos de la compañía que data de la década de 1940; un tributo al “own” de la manufactura. El resto de índices horarios, también de oro rosa, son de tipo bastón, con un biselado pronunciado en sus extremos, y están aplicados sobre la esfera.

Las agujas son de tipo bastón, con un perfil curvo, y están realizadas en oro rosa. En la aguja de los segundos del modelo hora y fecha, y en la trotadora del cronógrafo, destaca el gran contrapeso que finaliza en un círculo.

El realce interior, en ambos modelos, es lacado en negro en todas las versiones de esfera, con excepción de la esfera gris claro, en la cual es del mismo color. Dicho realce sirve de escala taquimétrica en el caso del cronógrafo y de minutería para el modelo fecha y hora. Tanto un modelo como otro incorporan, entre las cuatro y las cinco horas, una ventana que deja al descubierto el disco de la fecha. La configuración de la esfera del cronógrafo es de tipo tricompax: a las tres horas, el contador de doce horas; a las seis horas, el segundero horario, y a las nueve horas, el contador de treinta minutos.

Anverso y reverso del calibre 4302, de carga automática.

Anverso y reverso del calibre automático 4401, con función de cronógrafo.

Calibres manufactura 4302 y 4401

Estos nuevos modelos CODE 11.59 by Audemars Piguet están equipados con la última generación de movimientos automáticos de la manufactura. Crear una colección nueva, que además incorpora tres calibres totalmente nuevos (los dos mencionados más un tercero, el 2950 tourbillon volante), es un reto al alcance de muy pocos.

El 4302 es un calibre de carga automática mediante un rotor central de oro de 22 quilates soportado por un cojinete de bolas. Está compuesto por un total de 257 piezas e incorpora 32 rubíes. Su reserva de marcha es de 70 horas. El conjunto volante/espiral late a unas rápidas y contemporáneas 28.800 alternancias por hora, que equivalen a una frecuencia de oscilación de 4 Hz. La espiral late de forma libre, sin tocar con ningún elemento, por lo que el ajuste de la variación de marcha se realiza mediante varios contrapesos situados en la llanta del volante. Como la mayoría de calibres de nuevo diseño, el puente del volante tiene dos puntos de apoyo, lo que ayuda en la mejora de las prestaciones cronométricas del movimiento. Audemars Piguet ha optado por un sistema antichoque de tipo Incabloc para proteger los pivotes del eje del volante. El 4302 tiene un diámetro de 32 milímetros —14 líneas— y un grosor de 4,8 milímetros. Incorpora funciones de horas, minutos y segundos centrales, así como una indicación de la fecha mediante un disco visible a través de una ventana entre las cuatro y las cinco horas.

El 4401 es un calibre de carga automática mediante un rotor central de oro de 22 quilates, esqueletizado con el anagrama de la manufactura. Es un calibre con mecanismo de cronógrafo al que se añade la complejidad de la función flyback. Es decir, no necesita la puesta a cero de los contadores para iniciar un nuevo periodo. El 4401 recurre a la tradicional rueda de pilares como sistema para actuar sobre las diferentes funciones del cronógrafo: puesta en marcha, paro y puesta a cero de los contadores. En concreto, el diseño del mecanismo de puesta a cero garantiza la perfecta alineación de los tres contadores del cronógrafo, en lo que viene a denominarse “baile” de los martillos. Para evitar cualquier salto de la aguja trotadora al detener o activar el cronógrafo, el 4401 cuenta con un sistema de embrague vertical, que se encarga de unir mecánicamente el rodaje horario con el rodaje del cronógrafo. Lo componen un total de 367 piezas e incorpora 40 rubíes. Las características del órgano regulador son las mismas que las del 4302. También mantiene el mismo diámetro, si bien el grosor, lógicamente, aumenta hasta los 6,8 milímetros.

Los acabados de uno y otro están pensados para su completa admiración: puentes decorados con Côtes de Genève y platinas perladas.

Más información en: www.audemarspiguet.com

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