Siguiendo con el particular recorrido que en Máquinas del Tiempo dedicamos a las complicaciones relojeras, llega el turno de adentrarnos en el interior de los calendarios, desde la sencilla indicación del día del mes o de la semana, hasta un calendario perpetuo capaz de identificar los años bisiestos.

El origen de la palabra calendario, proviene en primera instancia del latín «calare» que significa clamar. Era usual, ya fuera en cómputo lunar o en cómputo solar que se clamara a la gente para anunciar el primer día del mes. Para los romanos el día del inicio del mes era la «calenda», siendo ésta el origen final de nuestro calendario.

Los primeros calendarios

Los primeros relojes con indicaciones de calendario, fueron los relojes astronómicos del siglo XVI. Aunque no es hasta mediados del siglo XVII que no encontramos relojes de bolsillo con indicaciones del día del mes, de la semana, del mes y de las fases de la luna.

Hacia finales del siglo XVIII era habitual encontrar relojes con indicaciones del calendario. Y como no, el siglo XX se inicia con la comercialización de relojes de pulsera con todo tipo de información del día en que estamos.

¿Cómo funciona ?

El funcionamiento de un calendario es simple: a partir del giro de la rueda de las horas (da dos vueltas cada día) se engranan y accionan una serie de engranajes desmultiplicadores y ruedas que van contando los días, las semanas, los meses y los años. Pero aunque su principio de funcionamiento es simple, su ejecución es complicada. Debe realizarse todo el mecanismo en un solo nivel de la pletina del reloj; cada indicación debe modificarse independientemente y de forma que no afecte al resto de indicaciones; y por último, en los calendarios perpetuos, lograr, de forma mecánica, el reconocimiento de la distinta duración de los meses.

Por todo ello los relojes que nos indican más allá del día del mes y del día de la semana se han convertido en piezas apreciadas y que todas las marcas se prestan a realizar en sus colecciones de alta gama.

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El día del mes

Es la indicación de calendario más habitual que encontramos en casi cualquier reloj. Aunque conceptualmente es una indicación sencilla (se considera complicación a cualquier indicación más allá de la hora, los minutos y los segundos) no por ello está exenta de cierta complejidad técnica, si se desea que su funcionamiento no ocasiones problemas y tenga flexibilidad cuando tenga que ajustarse.

Como cualquier otro sistema del reloj hay variedad de formas de indicar el día del mes: mediante un disco giratorio, mediante dos discos (uno para cada dígito), mediante un puntero bien sea central o bien esté descentrado. Un poco más en profun didad Hay diferentes soluciones técnicas para hacer girar la indicación del día del mes. Por una parte está el simple arrastre. En este caso el cambio del día se realiza de forma continua e imperceptible a lo largo de toda la jornada. Otra opción es el cambio semi-instantáneo, el cual precisa de dos a tres horas para realizar completamente el cambio. O bien el instantáneo, con el que el cambio se produce súbitamente a las doce de la noche. En este caso, el proceso de cambio se realiza a través del armado de un muelle, varias horas antes de medianoche, de forma que al llegar a la medianoche descargue su energía acumulada accionando el indicador del día.

Otro reto que han de solucionar los relojeros es la necesidad de cambiar el día del mes a voluntad, bien por haber tenido el reloj parado o bien por la necesidad de ajustar la fecha al cambio de días del mes. En este caso las soluciones también han sido variopintas. La clásica ha sido hacer girar las manecillas del reloj tantas veces como fuera necesario para ajustar el día. Una variante del anterior consiste en hacer retroceder desde la medianoche hasta las nueve, más o menos, las manecillas para luego volver a adelantar otra vez hacia las doce.

Sin embargo las soluciones más cómodas son las denominadas de «paso rápido de fecha» bien mediante un pulsador o corrector en la carrura, bien a través de la tija, ya sea mediante su extracción o bien en una posición intermedia que al girarla permite ir cambiando rápidamente el día del mes.

Algunas precauciones

Todo en un reloj tiene una compleja interrelación. Accionar una pieza conlleva a la posibilidad de actuar sobre otra. El cambio del día del mes no es una excepción. De forma general no es aconsejable realizar un ajuste de la fecha entre las nueve de la noche y las tres de la madrugada. El motivo es porque durante ese periodo todo el sistema de cambio de fecha está en plena acción y con el movimiento de las agujas del reloj -no olvidemos que el nexo de unión del sistema de calendario y el resto del reloj es la rueda de las horas sobre la que encasta el agua de las horas- podemos provocar alguna avería en dientes y levas.

En la figura 1 puede verse una sencilla forma de afrontar este inconveniente. La rueda de cambio del día del mes (que engrana en todo momento con la rueda de las horas), gira habitualmente en sentido horario, incorporando un resorte que engrana con el disco de la
fecha. Si se hacen girar las manecillas del reloj o bien se efectúa un cambio de fecha rápido en el momento en que se está a punto de actuar sobre el cambio de fecha, el resorte se esconderá y permitirá el paso del disco de la fecha sin problema alguno.

El calendario simple

Los sistemas para la indicación del día de la semana y del mes son, en concepto, similares al del día del mes. Si un reloj reúne todas esas indicaciones estaremos ante un calendario simple. En la figura 2, se muestra un módulo Dubois Depraz para la indicación del día, el día de la semana, el mes y las fases de la luna. Este tipo de calendario es el más sencillo, pero no discrimina los meses de 28, 29, 30 o 31 días, por lo que debe ajustarse para visualizar la indicación correcta de forma manual.

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Como se observa en la figura, todo parte de la rueda de las horas (1), la cual engrana con una rueda de 24 horas (2), sobre la que hay una leva (3) que hace girar la estrella del indicador del día de la semana (8) a cada vuelta. Por otra parte sobre el mismo eje de la rueda de las horas (1) está encastada la rueda del indicador del día del mes (4) -en este reloj el indicador del día del mes es mediante aguja central- la cual está engranada con la
rueda (12) sobre la que está fijada la leva (13) que tras el paso de 31 días dará una vuelta completa accionando laestrella del mes (14).

Como hemos comentado este tipo de movimiento no discrimina la diferente duración de los meses, por lo que su ajuste debe realizarse manualmente. Para ello cuenta con varios correctores accionados mediante pulsadores, que están enrasados con la carrura, para el ajuste de cada indicación.

El calendario perpetuo

Un calendario perpetuo dispone de la misma información que un calendario simple, pero no precisa de ningún ajuste manual para una correcta indicación completa del día; ya que es capaz de identificar, de forma mecánica, los meses de 28, 20 y 31 días y también los años bisiestos en los que febrero tiene 29 días. Aunque hay variadas formas de ejecución de este tipo de calendarios, quizá el más intuitivo de compresión reside en que la determinación de los días del mes se realiza mediante una rueda con 48 levas. El número de levas corresponde a que los años bisiestos son, normalmente, cada cuatro años por lo que se agrupan los meses de dicho periodo.

Sobre dicha rueda reposa el palpador de una báscula que identifica, en función de su profundidad, el número de días del mes, haciendo que al llegar a la fecha de cambio del mes, se adelanten tantos días como fuera necesario.

En la figura 3 se puede ver este sistema en un módulo de Dubois Depraz, siendo la rueda (22) la correspondiente a las 48 levas; y el (18) el palpador que reposa sobre la misma.

Las fases de la luna

Aunque no es una medida de tiempo cotidiana, es habitual ver en los relojes calendarios dicha información. La indicación de las fases de la luna puede parecer, a priori, igual de sencilla que cualquier otra indicación como el mes o el año. Pero es bastante más compleja, si desea realizarse de forma exacta ya que la duración del mes lunar es de 29 días, 12 horas y 44 minutos y 2,8 segundos. El disco que muestra las fases de laguna lleva habitualmente dos lunas y corresponde a una rueda de 59 dientes, por lo que la fase lunar se mide en periodos de 29 días y 12 horas. Esto representa un error de algo más de 44 minutos al mes, es decir unas nueve horas por año. Por este motivo cada tres años habrá un error de un día en la indicación el cual deberá corregirse.

Sin embargo a medida que podemos aumentar el número de dientes de dicha rueda el error será menor. Por ejemplo para una rueda de 135 dientes, la precisión para un mes lunar es de 29 días, 12 horas y 45 minutos. Esto representa un error de poco más de 11 minutos por año, lo que significa que el error de un día de retraso no aparecerá hasta casi una centuria más tarde.

Como curiosidad indicar que normalmente el arrastre del disco de la fase lunar no se realiza a medianoche, al igual que el cambio de la fecha, sino entorno a las siete de la tarde. El motivo es no acumular tanta necesidad de energía en el mismo momento evitando una pérdida de amplitud en el volante y su repercusión en la precisión de la hora.

Este artículo ha sido publicado en el número 15 de la revista Máquinas del Tiempo

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