Favre-Leuba empezó en 1718 con Abraham Favre en Locle, así queda constancia de ello en una acta notarial firmada por Abraham Sandoz-Genton en la que puede leerse: “el señor Abram Favre, hijo del señor Abram Favre, presbítero y juez de refuerzo de La Chaux de-Fonds es declarado oficialmente relojero.”
Después de su dedicación a la vida relojera en 1737 abre su taller y funda una de las primeras casas relojeras suizas, pasando de padres a hijos durante ocho generaciones hasta 1969, cuando la revolución del cuarzo y la electrónica socavó las bases de la industria relojera.

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Además formó parte de diferentes grupos como Benedom S.A. del grupo Bacardi-Martini en 1985 y LVMH, para finalmente seguir la tradición relojera familiar y volver a ser independiente en el año 2000. Una de las aportaciones más importantes a los diseños de la marca fue la estrecha colaboración con Fréderic Houriet, padre de la cronometría suiza y hasta el filósofo Jean-Jacques Rousseau era uno de los poseedores de un reloj de la firma Favre.

A principios del siglo XIX, los Leuba (con el hijo del Sr. Abraham Leuba, Auguste Leuba al frente) se unen a los Favre para llevar juntos el proyecto de revitalización de la marca. Ambos asocian competencias comerciales y artesanales para expandir la marca tanto en Suiza como en el resto del mundo en lugares muy alejados para su época (De Locle a Valparaiso, pasando por Moscú, Nueva York, Beirut, Bahrein o Singapur, sin temor a los riesgos de las peligrosas travesías en carroza, tren, vapor).

Innovación

Bajo el liderazgo de Henry A. Favre durante los años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial, la compañía continuó innovando tecnológicamente en los movimientos, debido a ello en 1962 se crea el FL251 con 50 horas de reserva de marcha y el Bivouac, el primer reloj de pulsera con las funciones de altímetro y barómetro. Este modelo fue utilizado por Paul-Emile Victor en la expedición a la Antartida y Bonatti para conquistar Grandes Jorasses, en el macizo del Montblanc de los Alpes.

En 1964 se creo el Deep Blue uno de los primeros relojes de buceo y en 1966 se desarrolla el Bathy, reloj de submarinismo, con una resistencia al agua de 200 metros indicando el tiempo de inmersión y la profundidad. El Duomatic seguido por el Sea Raider en 1970 introducen una novedad tecnológica importante, consiguiendo que la frecuencia del movimiento fuera a 36,000 alternancias por hora. Otro de los grandes eventos de la manufactura Favre-Leuba es la creación de la colección Mercury.

La colección Mercury

El nombre de la colección se inspira en dos eventos únicos, el eclipse de Mercurio por Venus, registrado por primera vez en 1737 (este eclipse no volverá a producirse hasta el año 2133) y el nacimiento de la manufactura Favre en 1737. Las características más importantes de esta colección es la introducción de estos dos sistemas: el B/CLS: (Sistema bidireccional de bloqueo de la corona) y el ERI: Indicador de marcha integrado. La colección consta de tres modelos: El Mercury Chronograph FL301, el Mercury Big Date FL303 y el Mercury Power Reserve FL302.

El futuro: el Bathy V2

La nueva colección de Favre-Leuba presentó en el Salón BASELWORLD 2008 y el modelo estrella de la colección fue el Bathy V2 que retorna a las profundidades marinas para todos aquellos amantes de los relojes de buceo. Impulsada por el entusiasmo de su gerente Clément Brunet-Moret, la Casa Favre-Leuba se dispone a convertir la manufactura, con un patrimonio de casi trescientos años de antigüedad, en una de las marcas relojeras suizas más tradicionales del siglo XXI. Las ediciones Bathy Deep (profundímetro con lectura hasta 150 m) y Bathy Pro (hasta 300 m) están en proceso de concepción.

 

Este artículo ha sido publicado en el número 15 de la revista Máquinas del Tiempo

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