El Hybris Mechanica à Grande Sonnerie es, seguramente, el reloj que aglutina las tres complicaciones más apreciadas de la Alta Relojería. A pesar de que su nombre sólo hace mención a una de ellas, este guardatiempo está equipado con un sistema regulador con tourbillon y también muestra las diversas indicaciones que se esperan de un calendario perpetuo.

El Hybris Mechanica à Grande Sonnerie forma parte de una trilogía que Jaeger-LeCoultre presentó en 2009 como demostración palpable del saber hacer relojero y de la capacidad creativa que atesora la Grande Maison del Valle de Joux. Sus otros hermanos son el Hybris Mechanica à Triptyque, un reverso con tres caras -una para el tiempo actual, otra para el tiempo sideral y un calendario perpetuo-; y el Hybris Mechanica à Gyrotourbillon, en el cual el concepto de tourbillon llega a su máxima expresión, ya que la jaula del tourbillon esférico no sólo gira sobre sí misma sino que también pivota sobre un eje secundario con el fin de eliminar las influencias posibles de la gravedad terrestre, sea cual fuere la posición del reloj.

Hybris Mechanica à Grande Sonnerie

Es habitual en esta sección centrarse prácticamente en exclusiva en la parte técnica de un reloj y en su movimiento, y obviar el reloj en sí mismo. Sin embargo, creemos que el Hybris Mechanica à Grande Sonnerie merece una excepción a este tratamiento, simplemente porque todo él es una demostración del dominio que la Grande Maison tiene de la técnica más refinada y compleja de la Alta Relojería.

t1

Que un regulador a tourbillon y un calendario perpetuo sean tratados como complicaciones complementarias en un reloj de pulsera no es un hecho trivial. Cada una de estas complicaciones por sí solas es capaz de ser el centro de atención de cualquier reloj y dotarlo de exclusividad. Sin embargo, para el Hybris Mechanica à Grande Sonnerie estas complicaciones sirven para arropar y destacar el saber hacer de Jaeger-LeCoultre en el campo de la sonería relojera. Este guardatiempos es el único capaz de tocar las horas, los cuartos y los minutos en un carillón Westminster -seguramente más conocido como el Big Ben del parlamento londinensecompleto, miniaturizado para adaptarse a las reducidas
dimensiones que requiere un reloj de pulsera.

El Hybris Mechanica à Grande Sonnerie está equipado con 1.300 componentes, que dan vida al calibre 182 de la manufactura, en el que se pueden contabilizar más de una veintena de funciones -con 13 soluciones técnicas protegidas por patentes- en un espacio de 37 milímetros de diámetro y 10,42 de altura. Todo ello, dentro de una caja de oro blanco de 44 milímetros de diámetro y 15 de grosor.

La esfera del reloj está dividida en dos partes: la zona izquierda es un “open face” en el que se puede apreciar el corazón del complejo mecanismo de sonería; en el lado derecho, en cambio, se visualizan las indicaciones propias del reloj y el calendario perpetuo, entre las cuales destacan las horas saltantes, que asoman por una ventana situada a las doce horas. Todas las indicaciones del calendario son retrógradas: a la izquierda, el día del mes; en la parte superior, el mes; y en la inferior, el día de la semana. Por encima de la esfera horaria encontramos el indicador de la reserva de marcha del reloj, así como una pequeña abertura circular que nos informará del año en un ciclo de cuatro, lo que nos permite calcular el año bisiesto. En la parte inferior, encontramos la indicación de la reserva de la marcha relativa a la sonería y una ventana que indica la modalidad en la que se encuentra dicha función.

Y ahora, sin más prolegómenos, nos adentraremos en la parte mecánica que hace único a este excepcional guardatiempo:

Los principios de la sonería

La construcción de un movimiento con sonería no sólo requiere las habituales competencias relojeras: a ellas debe añadirse un conocimiento profundo de la teoría musical, de la física del sonido y, además, de la aptitud para crear un instrumento en miniatura capaz de transformar la medición mecánica del tiempo en un universo sonoro.
En cuanto a la funcionalidad, hemos de distinguir dos opciones: tocar a demanda -es decir, en el momento en el que uno desee conocer la hora de forma sonora- o bien tocar automáticamente las horas y los cuartos como si de un reloj de pared se tratase. El Hybris Mechanica à Grande Sonnerie permite ambas funcionalidades de forma simultánea.

Para resaltar la extraordinaria complejidad y maestría que los relojeros de Jaeger-LeCoultre han puesto en marcha en el desarrollo de este movimiento, es importante recordar los principios en los que se basa un reloj con sonería de repetición de minutos: la sonoridad se obtiene a partir de dos timbres, uno grave y otro agudo, realizados con alambre de sección circular, que resiguen el contorno exterior del movimiento. Cada timbre está unido por un extremo al propio movimiento, mientras que el otro oscila de forma libre. La propia caja del reloj, especialmente la tapa trasera, es la que hace de caja de resonancia para que el sonido se propague y tenga un volumen suficiente para que pueda oírse. Un repetición de minutos indica primero las horas, luego el cuarto de la hora correspondiente y, finalmente, los minutos que pasan del mismo. Es decir, hay tres “unidades” de tiempo y sólo se dispone de dos timbres. La sonoridad extra que se precisa se obtiene repicando los dos timbres al mismo tiempo. En la secuencia más habitual, el timbre más grave indica las horas, mientras que los cuartos se señalan repicando sobre ambos timbres a la vez, y el timbre agudo corresponde a los minutos.

En un movimiento de sonería clásico, sobre el cañón de minutos –recordemos que da una vuelta completa cada hora- se ajusta el caracol de los cuartos y el caracol de los minutos. El caracol es la memoria del mecanismo. Se trata de un sector con levas escalonadas: cada escalón del sector le “recuerda” a la sonería que ha pasado una unidad de tiempo de la indicación que debe medir. El caracol de los cuartos lleva una clavija que a cada vuelta de éste –es decir, a cada hora- mueve un diente de una estrella de doce puntas sobre la que se sitúa el caracol de las horas.

t2

El volante del tourbillon está equipado con cuatro tornillos de regulación, diez cabezas perdidas y una espiral dotada de curva terminal Breguet. También se aprecia el sistema antichoque tipo Incabloc.

El rastrillo, o cremallera, es el elemento que lee del caracol, mediante un palpador, cuántos repiques hay que dar, y transmite la orden al martillo correspondiente a través de una leva. Otros elementos comunes a toda sonería son: su barrilete, que será el encargado de proveerlo de la enerenergía necesaria para el funcionamiento del sistema, y el regulador de velocidad, que tiene como misión hacer que todo el movimiento se realice a una velocidad constante (es decir, que se mantenga el mismo intervalo de tiempo entre cada repique). La sorpresa es un dispositivo situado debajo del caracol de los cuartos, que tiene como misión impedir un falso repique en el momento de pasar de una hora a otra.

Reinventando la sonería

A diferencia de la mayoría de relojes con sonería, que tienen un pulsador en un lateral de la carrura, Jaeger- LeCoultre ha situado el pulsador en el centro de la corona. Su activación pone en movimiento los rastrillos visibles en la abertura de las nueve horas de la esfera.
Cada rastrillo accionará un martillo, que golpeará los timbres el número de veces que sea necesario para indicar la hora exacta. El Hybris Mechanica à Grande Sonnerie toca las horas sobre un timbre grave, los cuartos con la melodía del Big-Ben -usando los cuatro timbres- y los minutos, sobre un timbre agudo.

El verdadero cerebro de toda sonería son sus caracoles.

En este caso, los tres caracoles están situados en el mismo eje: una torre de tres pisos con una altura de 5,15 milímetros. Con ello se consigue disminuir el volumen del mecanismo y eliminar, por primera vez, las sorpresas. Los martillos también son inéditos. Tienen la cabeza articulada con una nueva geometría, con lo que se aprovecha entorno al 80% de la energía procedente de los rastrillos (los martillos tradicionales sólo eran capacescapaces de transmitir entre el 10 y el 30% de la misma). Este mayor rendimiento permite reducir las dimensiones del barrilete de sonería, además de asegurar una reserva de 12 horas en modo Gran Sonería.

Un factor que determina la calidad sonora de las sonerías son los timbres. Jaeger-LeCoultre perfeccionó una forma de timbre totalmente novedosa que usó por primera vez en el Master Minute Repeater de 2007. La novedad proviene de su sección cuadrada (en lugar de la tradicional circular), que supone una mejora de la superficie de contacto entre dicho elemento y el martillo amplificando el sonido.

Otro aspecto importante para la amplificación del sonido es la inédita disposición de los timbres: a diferencia de las sonerías clásicas, en las que el timbre está sujeto al propio movimiento, en el caso del Hybris Mechanica à Grande Sonnerie éstos se encuentran soldados directamente sobre el cristal, con lo que se emite el sonido fuera de la caja con una mayor potencia y difusión. Además, los relojeros de la Grande Maison modificaron el ajuste del cristal con el bisel -sin deterioro en la estanqueidad de la caja- para que tanto el bisel como la carrura participasen también en la emisión del sonido. La elección del material de la caja, oro blanco, no es trivial, pues presenta las mejores prestaciones acústicas en materia de potencia, duración, claridad, riqueza y acorde perfecto del sonido

Finalmente, debemos mencionar un aspecto que, aunque no está vinculado directamente con la función sonora, sí que forma parte de las peculiaridades de los relojes con sonería. Nos referimos al posible daño que puede recibir la sonería si se ajusta la hora mientras está funcionando o bien si se giran las agujas en el sentido contrario a la marcha horaria.

Para ello, el ajuste de la hora se realiza a través de pulsadores en lugar de la corona. Un pulsador permite adelantar las horas, mientras que dos pulsadores más sirven para modificar los minutos: uno los adelanta y el otro los atrasa. Un mecanismo de embrague integrado en el rodaje desconecta automáticamente los pulsadores de puesta en hora cuando se desactiva el modo de silencio o cuando se activa la repetición de minutos.
Un cuarto pulsador es el encargado de seleccionar los tres diferentes modos de sonería del Hybris Mechanica à Grande Sonnerie: modo de silencio, modo de sonería automática (indica horas y cuartos sin que se deba accionar pulsador alguno) y modo de repetición a demanda (indica la hora completa: horas, cuartos y minutos) cuando se acciona el pulsador de la corona.

t3

El fondo transparente deja al descubierto los dos barriletes (a la izquierda), uno para la gran sonería y otro para el rodaje horario; el tourbillon volante (en la parte superior) y, debajo de él, el sistema de regulación de velocidad de la sonería. En la parte inferior también se pueden apreciar los martillos que repicarán sobre los timbres para dar la melodía del Big Ben.

Tourbillon y calendario perpetuo

Como hemos comentado, el Hybris Mechanica à Grande Sonnerie añade a la sonería las complicaciones de tourbillon y calendario perpetuo. El tourbillon está situado en la parte inferior del movimiento y sólo es visible a través del fondo transparente del reloj. Sin embargo, no por ello se pierde el espectáculo relojero de su movimiento, ya que se ha suprimido el puente superior de la jaula.

El sistema, lo componen 67 piezas, que ocupan un espacio de 12,42 milímetros de diámetro y 3,45 de altura. La jaula está realizada en titanio y gira sobre un rodamiento de bolas de cerámica que no precisa lubricación. El volante está equipado con cuatro tornillos de regulación, diez cabezas perdidas y una espiral dotada de curva terminal Breguet. Oscila a una frecuencia de 4 Hz, que corresponden a 28.800 alternancias por hora, y tiene un diámetro de 10 milímetros. El calendario perpetuo es totalmente retrógrado; es decir, las agujas o índices que informan de cada funcionalidad recorren un arco determinado y, cuando llegan al final, vuelven al inicio en un movimiento apenas perceptible.

El mecanismo está programado de tal modo que sólo necesitará una corrección manual en el año 2100. Los correctores del calendario están situados a las doce horas. Las funciones de la corona quedan relegadas exclusivamente al armado de los dos barriletes. En un sentido, arma el correspondiente al tren de rodaje, que proporciona una reserva de marcha de 50 horas, mientras que en sentido contrario arma el barrilete correspondiente a la Gran Sonería, que garantiza su funcionamiento durante 12 horas.

Este artículo ha sido publicado en el número 43 de la revista Máquinas del Tiempo.

Por Ernest Valls.

Recent Posts