JAEGER-LECOULTRE PARTICIPÓ EN EL ENCUENTRO RED BAR MADRID

La firma de relojes suizos Jaeger-LeCoultre participó a comienzos del mes de abril en la jornada organizada por Red Bar Madrid, que reunió en Casa Club a un elevado número de coleccionistas llegados desde distintos puntos del país. Estos apasionados por los relojes forman parte del colectivo internacional creado por Adam Craniotes y Kathleen McGivney en Nueva York.

Jaeger-LeCoultre brilló con la luz de su savoir-faire con la pequeña exposición de algunas de sus joyas históricas que forman parte del patrimonio relojero de su museo, como el Memovox Polaris de 1968, el Montre Memovox de 1953, el Chronomètre Geophysic de 1958 y dos piezas creadas en 1931, el Reverso Original y Reverso Lady, el reloj mecánico más pequeño del mundo.

Relojes históricos del museo de Jaeger-LeCoultre

Muy interesante fue la inmersión en la historia y en los modelos más emblemáticos de la Grande Maison del Valle del Joux con la charla impartida por Stephane Belmont, director de Patrimonio de Jaeger-LeCoultre.

Además, siempre es ilustrativo ver trabajar a Juan Antonio Silverio, el relojero de Jaeger-LeCoultre, impartiendo su taller de watchmaking, una aproximación en vivo y en directo a la mecánica en miniatura.

Juan Antonio Silverio, relojero de Jaeger-LeCoultre

Los asistentes también tuvieron la oportunidad de conocer y probarse las novedades que Jaeger-LeCoultre ha presentado este año de las colecciones Polaris, Reverso y Rendez-Vous.

Nuevos relojes Jaeger-LeCoultre 2018

Jaeger-LeCoultre expuso también algunas piezas del Atmos, los relojes de sobremesa que viven del aire.

Red Bar es un gran colectivo de coleccionistas que comenzó con el encuentro fortuito entre Adam Craniotes y Kathleen McGivney que comenzaron reuniéndose en Nueva York una vez al mes para tomar una copa y después se transformó en un encuentro semanal de docenas de coleccionistas de relojes. Ahora RedBar Group está presenta en varios países y su objetivo es  crear nuevas comunidades de coleccionistas, ayudar a desarrollarse a las ya existentes y apoyar a los aficionados a organizar encuentros en sus ciudades. Pero además de su pasión por la relojería, les mueve un espíritu altruista y benefactor por lo que ayudan a los que más lo necesitan apoyando a causas y organizaciones benéficas locales.

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