El PAM 365 es el reloj de pulsera de mayor complicación que Officine Panerai haya realizado hasta la fecha. Con un sistema de regulación de marcha mediante un tourbillon de rotación vertical y con la indicación de la ecuación del tiempo, este Luminor 1950 puede enorgullecerse de mostrar en cada instante el tiempo exacto.

La ecuación del tiempo

Sirva como curiosidad la etimología de la expresión “ecuación del tiempo”. En la actualidad, asociamos ecuación a una expresión matemática en la que hay una o varias incógnitas. Sin embargo, el origen de la palabra viene del latín “equatio” cuyo significado es “corrección”. Es decir, con ello se quería precisar que había que sumar un valor para corregir el original. Precisamente eso es lo que muestra la ecuación del tiempo: el valor que hay que sumar a la hora civil para obtener la hora solar.

La hora civil, o el tiempo solar medio, corresponde a la división del día en 24 horas. Sin embargo el tiempo solar parte de la idea del periodo trascurrido desde que el sol alcanza su punto más alto en el horizonte hasta que vuelve a alcanzarlo al día siguiente, y dicho intervalo no es de 24 horas exactas. La órbita de la tierra alrededor del sol no es circular sino elíptica, y ello provoca que la distancia entre el sol y la tierra no se mantenga constante. Como consecuencia, la velocidad de traslación de la tierra tampoco es constante: va más rápida cuando está cerca del sol y más lenta cuado está más alejada de él. A ello hay que añadir que el eje de rotación de la tierra no es perpendicular al plano de traslación, lo que contribuye a una diferencia adicionada a la anterior.

Esta variación en su velocidad se traduce en una diferencia entre el horario solar y el civil. Estas diferencias alcanzan un máximo de poco más de 14 minutos a mediados de febrero (cuando la hora solar va retrasada respecto a la hora civil) y poco más de 16 minutos al principio de noviembre (cuando la hora solar va adelantada respecto a la hora civil). Hay sólo cuatro momentos al año en los que ambos periodos son iguales: a mediados de abril y de junio, a principios de septiembre y a finales de diciembre.

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El tourbillon

Concebido por Abraham Louis Breguet, el sistema de regulación mediante tourbillon permitía compensar los efectos de la gravedad sobre el conjunto volante espiral, de forma que se lograba una mayor precisión en los relojes de bolsillo, destinatarios iniciales de tal invención.

Más tarde, la introducción de nuevos materiales y formas de fabricación, así como el cambio de ubicación del reloj –que pasó de estar en una posición estática en el bolsillo, a otra dinámica en la muñeca-, hicieron que los efectos gravitatorios pasaran a ser el menor de los males para mantener su precisión. Sin embargo, la concepción técnica de un tourbillon es todo un alarde de dominio y maestría relojera, y no en vano todavía se considera, hoy en día, la complicación relojera por excelencia.

No hay firma de Alta Relojería que no tenga en su colección un reloj con este sistema de regulación. Toda una declaración de intenciones del dominio que, sin lugar a dudas, se necesita para dar cabida a casi un centenar de piezas en un volumen de poco menos de un centímetro cúbico.

PAM 365 Ecuación del tiempo tourbillon

El modelo PAM 365 de Officine Panerai, un Luminor 1950 en caja de titanio de 50 milímetros de diámetro, hace honor a su sobrenombre “L’Astronomo” y aglutina una combinación de algunas de las especialidades más raras, exclusivas y fascinantes de la relojería.

Concebido como un tributo al genial hombre de ciencia que fue Galileo Galilei, es el reloj de pulsera más complejo que ha realizado la firma florentina hasta la fecha. Muestra las funciones de horas y minutos centrales, segundero desplazado a las nueve, día del mes y mes del año, en lo que respecta a indicaciones horarias. En cuanto a informaciones de funcionamiento, ofrece la de reserva de marcha e indicación del tourbillon. Finalmente, respecto a informaciones astronómicas, presenta la visualización de la ecuación del tiempo y la hora de salida y puesta del sol, así como la posición de la estrellas en la latitud que haya escogido el comprador.

La esfera del PAM 365 es de construcción tipo sándwich, lo que permite una excelente legibilidad bajo cualquier condición de luminosidad. El dial superior, de color negro, está troquelado con las marcas horarias, ya sean números arábigos o índices tipo bastón, mientras que el dial inferior lleva una aplicación de material luminiscente. De esta forma la totalidad de la marca horaria es luminiscente.

A las nueve horas, una subesfera indica los segundos horarios. En su interior, un círculo con un punto luminiscente describe dos revoluciones por minuto, al compás del tourbillon. A las tres horas, la otra subesfera indica el mes del año y una ventana situada a la derecha, el día del mes. En la parte superior de la indicación de las seis, un cursor lineal muestra la ecuación del tiempo, es decir, el tiempo que hay que sumar o restar a la hora civil para obtener la hora solar.

Para la indicación de la hora de la salida y de la puesta del sol hay dos sectores circulares móviles, con un cursor que se desplaza. El situado a las siete nos muestra la hora de la salida del sol -sunrise-, mientras que el situado a las cuatro señala la hora de la puesta -sunset-. El resto de la información se visualiza en el reverso del reloj, a través de un cristal de zafiro. La indicación de la reserva de marcha se realiza mediante una pequeña aguja, que circula sobre una escala del 0 al 4. Lo más llamativo y fascinante de este reloj, sin embargo, es su planisferio celeste. El propietario del reloj puede escoger la ciudad de la cual desea ver el cielo nocturno. En función de si ésta se encuentra en el hemisferio norte o sur, el disco y el nombre de la ciudad girarán en un sentido u otro.

La caja del Luminor 1950 tiene un diámetro de 50 milímetros y está realizada en titanio, lo que reduce su peso de manera considerable. También está disponible en oro rosa. Garantiza una hermeticidad hasta 100 metros y, como toda Luminor, tiene el clásico dispositivo protector de la corona.

El P2005/G

El calibre que late en el interior del “L’Astronomo” es el P2005/G, basado en el P2005 que vio la luz en 2007. Su concepción técnica y estética mantiene los genes de la marca, con los puentes y la platina de gran grosor que le confieren un aspecto robusto y contundente. Tiene un diámetro de 16 ¼ líneas, unos 36 centímetros, y su grosor es de 11,04 milímetros, apenas dos milímetros más que el calibre base P2005. Se trata de un movimiento de cuerda manual dotado tres barriletes que le proporcionan una reserva de marcha de cuatro días. La disposición de tres barriletes, habitual en los calibres de Panerai, permite mantener constante la fuerza que llega al tren de rodaje durante los cuatro días de reserva de marcha, aspecto a cuidar en especial en calibres con una reserva de marcha superior a las habituales 48 horas.

El volante es de Glucydur, con excelentes propiedades antimagnéticas y antitérmicas, lo que proporciona una gran estabilidad de marcha. Oscila a 28.800 alternancias por hora, es decir, con una frecuencia de 4 Hz, lo que se considera una velocidad alta. El calibre P2005/G consta de 375 piezas y está equipado con 46 rubíes. Un dispositivo antichoque tipo KIF Parechoc protege los pivotes del eje del volante ante los golpes y movimientos bruscos que éste pueda recibir.

El sistema de regulación de tourbillon difiere bastante de la concepción clásica y habitual: en primer lugar, el eje de giro es paralelo a la platina del movimiento en lugar de ser perpendicular a ésta. Este diseño obliga a idear un complejo sistema de engranajes con el fin de convertir el movimiento rotacional vertical en horizontal para poderlo transmitir al resto del tren de rodaje.

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Sin embargo, también proporciona un grato y a la vez extraño efecto visual, ya que el giro en vertical de la jaula brinda una sensación de volumen, en contraste con las dos dimensiones habituales en los engranajes de los relojes. Otra particularidad es que, a diferencia de la revolución por minuto que realiza la jaula de un tourbillon clásico, la del P2005/G realiza dos. Estas dos características inusuales, concebidas y desarrolladas por la firma florentina, compensan mejor la frecuencia provocada por los movimientos del reloj al llevarlo en la muñeca.

La función de ecuación del tiempo, así como la indicación de la salida y puesta del sol se sitúa en la parte frontal del movimiento. La ecuación del tiempo es de difícil cálculo. Sin embargo, su visualización no representa una gran complejidad técnica: se parte de una leva que describe el recorrido de del sol en el horizonte (analema); es decir, la posición que ocupa el sol a intervalos exactos de 24 horas.

La imagen 1 muestra la parte frontal de la esfera en la que pueden verse todas sus indicaciones. Se puede ver el cursor lineal, sobre las seis, que indica la ecuación del tiempo, así como los cursores laterales, que muestran la hora del alba –izquierda- y la del ocaso del sol -derecha.

En la imagen 2 se puede ver el mecanismo sin la esfera. La rueda situada en el extremo inferior del movimiento, a la seis, es la encargada de transmitir su rotación al sistema de levas, en gris oscuro, las cuales transmiten, a su vez, el movimiento y posición a los diferentes cursores indicadores. En la parte superior derecha se puede ver el sistema de rodajes, que transmite la información del mes a la aguja situada a las tres. A través de un piñón que atraviesa todo el calibre, transmite también el movimiento que hace girar el planisferio celeste.

La imagen 3 muestra el reverso del calibre con el planisferio celeste. En la parte inferior se puede observar la aguja indicadora de la reserva de marcha del reloj, de 0 a 4 horas. A la izquierda del calibre encontramos el planisferio celeste, rodeado de un aro atornillado en el que se ha grabado el nombre de la ciudad elegida para la representación del cielo nocturno, así como el número de serie. A la derecha, donde está situada la jaula del tourbillon, se puede apreciar el grosor de los puentes, que confiere una sensación de robustez al calibre.

La imagen 4 muestra el sistema rodajes que mueve el planisferio. En la parte izquierda puede verse el piñón que recibe el movimiento de la parte de la esfera y lo transmite al sistema de rodaje, que a su vez actúa sobre el planisferio celeste. No debemos olvidar que, de igual forma que la aguja de los meses realiza una rotación al año, el planisferio también debe mostrar la misma posición, a la misma hora, una vez al año, independientemente del hecho que el planisferio vaya rotando sobre si mismo cada día. Por ese motivo es necesario un sistema de engranaje en forma de estrella que reproduzca fielmente el movimiento estelar.

La imagen 5 muestra el sistema de tourbillon. Como hemos descrito, el eje de rotación de la jaula del tourbillon es horizontal a las platinas del movimiento. Por ello es de especial importancia el diseño de los engranajes, que permite trasladar el movimiento de rotación en vertical de la rueda situada en la parte inferior a un movimiento de giro horizontal acorde al resto del tren de rodaje, con el cual ésta forma un ángulo de 90º.

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Sistema de rodajes del planisferio

Un calibre robusto, complejo y exquisito

El P2005/G mantiene la personalidad de la familia 2000 de calibres “in house” de Panerai: carácter robusto y de elaborada complejidad técnica, sin olvidar la exquisitez de los acabados de sus puentes y platinas satinados, con los bordes pulidos y biselados, los grandes tornillos de impecable ejecución y el color azul que cubre los surcos de las palabras grabadas que ofrecen información técnica del movimiento.

La singularidad de la información astronómica que nos ofrece para determinar el instante exacto del día y la peculiaridad de su tourbillon de rotación en vertical hacen de este calibre una pieza única con personalidad propia que encierra un gran diseño técnico no exento de belleza.

Este artículo ha sido publicado en el número 34 de la revista Máquinas del Tiempo.

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