Cuando en diciembre de 1999 Philippe Léopold–Metzger fue nombrado consejero delegado de Piaget, no sólo acumulaba años de experiencia al servicio del Grupo Richemont, su formación y campo de acción esencialmente internacionales le convertían en la persona indicada para consolidar la posición privilegiada de una firma con presencia en todo el mundo.

Nacido en New York en 1954, este norteamericano de familia francesa –de hecho posee la doble nacionalidad- se graduó con un MBA en la Kellog School of Bussiness de Chicago, antes de empezar su carrera como jefe de producto para American Cyanamid, donde además hacía de enlace entre las oficinas centrales de la compañía y su sucursal en Francia.

Su andadura en el sector del lujo empezó en 1981, cuando el director de marketing de Cartier le ofreció el puesto de jefe de producto de piezas de escritura y encendedores. En la firma francesa, Léopold–Metzger ejerció varios cargos a ambos lados del Atlántico: en 1984 se hizo cargo de la distribución de la firma en el Reino Unido y, más tarde, ocupó el cargo de Presidente de Cartier Canadá. En 1989 fue nombrado director gerente de Cartier y regresó al Reino Unido para ocuparse de desarrollar la distribución y la red de boutiques para los productos de la marca.

Sin moverse del Grupo Richemont, en 1992 dio el salto a la firma que aún hoy dirige. En Piaget entró como segundo de a bordo. Desde su cargo, se implicó particularmente en el ámbito de ventas, desarrollo y marketing, y abrió las primeras boutiques Piaget. Cuatro años más tarde, sin embargo, volvía a hacer las maletas para dirigirse a Asia como director gerente de Cartier Asia Pacífico, encabezando cinco sucursales del grupo.

Su trabajo en el continente asiático, así como el conocimiento de la compañía y de los mercados internacionales acumulado durante estos siete años, le valieron el nombramiento como CEO de Piaget en 1999.

Sus grandes objetivos desde el primer momento fueron la reorganización de las colecciones relojeras y el relanzamiento de la producción de calibres mecánicos en la mejor tradición de la manufactura, como demuestra el lanzamiento de nuevos calibres extraplanos, la verdadera marca de la casa.

En el ámbito comercial, Léopold–Metzger lanzó un nuevo concepto de boutique y consolidó la red de puntos de venta, manteniendo posiciones en los Estados Unidos y Asia, y aumentando la presencia de la marca en Europa.

Finalmente, en el campo institucional, puede decirse que su dirección ha estado marcada por la inauguración de la nueva manufactura en Plan-les-Quates, Ginebra, refleja perfectamente su voluntad de volver a poner el acento los elementos, como la maestría técnica, que forjaron la reputación de Piaget y la convirtieron en una de las marcas más respetadas de la Alta Relojería.

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Philippe Léopold-Metzger