Roger Dubuis

Excalibur Superbia

Por Redacción

S

i algo ha caracterizado la firma relojera Roger Dubuis desde sus inicios es su irrefrenable tendencia al exceso y a la extravagancia, que se ha traducido en unos modelos estéticamente extremados y técnicamente revolucionarios. Con el Excalibur Superbia, la firma ginebrina vuelve a hacer gala de su idiosincrasia y se atreve a presentar un modelo único, tanto por su singular engaste de piedras preciosas –600 en total– como por la introducción de un nuevo calibre.

Sin duda, lo primero que llama la atención del guardatiempo es la combinación de diamantes blancos y zafiros azules que cubre buena parte de las superficies de la caja; no solo por su forma –todos ellos presentan forma de tetraedro, lo que requirió una habilidad infinita por parte de los talladores– sino también por la técnica del engaste invisible utilizada, de gran dificultad cuando se aplica sobre superficies curvas. Para llevarla a cabo, los artesanos de la manufactura tuvieron que crear una estructura a modo de eje que permitiera sujetar cada piedra por detrás. Por si fuera poco, el engaste fue diseñado de manera que las 238 piedras que cubren la caja son todas distintas entre ellas, lo que acentúa su carácter artístico. No en vano, la decoración del Excalibur Superbia está visiblemente inspirada en la obra del artista y decorador de interiores japonés Kaz Shirane. 

La caja que ha sido objeto de este engaste masivo de piedras preciosas es la propia de la colección Excalibur, con su característico bisel labrado a golpes de espada. En esta ocasión se presenta con un imponente diámetro de 45 mm y elaborada en una aleación de oro blanco enriquecido con paladio. A pesar de la presencia de los diamantes y las piedras preciosas, la caja ofrece una hermeticidad de 100 metros que permitiría incluso su uso en actividades acuáticas (lo que no implica necesariamente que sea una buena idea).

Anverso, perfil y calibre RD108SQ del Roger Dubuis Excalibur Superbia.

Bajo el cristal de zafiro del anverso del reloj, no encontramos una esfera propiamente dicha –de ella solo queda un anillo exterior, decorada con un engaste de diamantes y zafiros azules que reproduce el del bisel– sino el nuevo calibre de carga manual en esqueleto RD108SQ, una reelaboración del mítico movimiento que en 2005 inauguró la complicación de doble tourbillon volante.

De su predecesor hereda la arquitectura –con la característica forma de estrella que forman los puentes y sus dos tourbillones gemelos con forma de cruz céltica–, así como la mayoría de características técnicas, pero naturalmente presenta importantes mejoras, como una reserva de marcha que asciende a las 72 horas. Cuenta con dos órganos reguladores, que laten con una frecuencia de 21.600 alternancias por hora, y ofrece la información de horas y minutos, mediante dos agujas centrales, y de los segundos, en dos agujas montadas sobre las jaulas de sendos
tourbillones. El RD108SQ está formado por 319 componentes (18 más que su predecesor), todos ellos acabados según los preceptos que marca el Sello de Ginebra, y cuenta con 32 rubíes.

Del Excalibur Superbia se ha realizado un único ejemplar, equipado con una correa de piel de becerro fácilmente intercambiable gracias a un sistema de extracción rápida. En armonía con la caja y la esfera, el triple cierre desplegable que permite ceñirla a la muñeca está elaborado en oro blanco, con hojas de titanio, y cuenta con un engaste de diamantes blancos.

Más información en: www.rogerdubuis.com

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