Vincent Bérard nació en Francia en 1959, y estudió relojería en la escuela de la Vallée de Joux, donde se inició en el arte de reparar relojes para seguir su formación en La Chaux-de-Fonds, cuna del arte relojero.
Desde 1980 a 1982 trabajó en el Musée International d’Horlogerie (MIH) como especialista restaurador, y fue durante esta época cuando se puso al servicio de diferentes Manufacturas de marcas de prestigio convirtiéndose en un especialista en complicaciones.

La creación de la marca

En 1992, Vincent Bérard decidió crear su propia marca independiente, estableciendo su sede en LaChaux-de-Fonds, una ciudad donde su creatividad se vio estimulada por numerosos encuentros con entusiastas de los relojes, de la aviación y especialistas en ingeniería mecánica. Pero no fue hasta abril del año 2003 cuando creó la compañía que lleva su nombre, acompañada por la frase “Compagnon du Temps” (Compañero del Tiempo). Simbólicamente firmó la fundación oficial creando una pieza que actualmente se exhibe en el MIH, Mobile des Longitudes.

En el año 2005 acudió por primera vez a la feria Baselworld, donde exhibió sus creaciones junto con la AHCI (Académie Horlogère des Créateurs Indépendants), lanzando su nueva colección de relojes de pulsera con un diseño contemporáneo denominándolo “Fuseau de l´infini”.

La evolución de Vincent Bérard

El año 2006 la firma pasó a formar parte del grupo TIMEX (TGBV), hecho que propició una satisfactoria colaboración entre las dos empresas. Los beneficios de la unión fueron múltiples: producir, planificar y unificar conceptos y creaciones así como fortalecer el marketing y la distribución de la marca fueron algunos de sus grandes logros. La organización también se benefició de la aportación de la experiencia del CEO de la marca, Herbert Gautschi. Creando la compañía, Vincent Bérard consiguió cumplir su sueño: revivir el espíritu pionero de la tradición relojera Suiza.

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Vicent Bérard.

 

Un reloj con corazón

El primer modelo la colección “Fuseau de l´ infini” de Vincent Bérard es el reloj LU VOR ENE 1, con una caja de 42mm de diámetro y 13 mm de grosor. A las 3 horas se encuentra una ventana en la esfera que muestra el mecanismo del reloj. Este mecanismo está desarrollado enteramente en Vincent Bérard y es visible en tu totalidad gracias al cristal de zafiro que protege el fondo de la pieza. Se trata de un movimiento mecánico a cuerda manual de calibre V B441 con 21.60 0 alternancias por hora y una reserva de marcha de 10 días.

La esfera está disponible en varias versiones de color, en negro, chocolate, marfil y oro natural, con marcadores en oro pulido e indicador de fases lunares, además de las funciones de horas, minutos, segundos y días de la semana.

Una de las características que def inen estéticamente al reloj es que la corona se encuentra situada a las 9 horas, mientras que a las 3 se encuentra un protector rodeando la ventana que abre al mecanismo. La correa del modelo es de piel de cocodrilo  juego con el color de la esfera, y cada reloj manufacturado se acompaña con una garantía de la marca de 3 años y una caja de madera exclusiva diseñada por Vincent Bérard.

La filosofía de la firma

Según la filosofía de Vincent Bérard, la creatividad de una compañía debe ser capaz de trabajar en un entorno propicio a los sueños y entusiasmo que se transmiten. Ese es uno de los motivos principales por los cuales decidió establecer el estudio de diseño de la marca en una granja en La Chaux-de-Fonds, en Neuchâtel, el corazón de la relojería suiza.
La compañía está compuesta por diez personas entre la fábrica y los departamentos de i+d, tecnología y construcción, y ventas y marketing.

Una mirada hacia el futuro

Además de la intención de establecerse en el mercado relojero y encontrar su lugar dentro de la industria del sector, el proyecto más inmediato de la firma es el de desarrollar una red de ventas nacional e internacional, conservando la misma dedicación en la producción y el ser vicio, siempre desde su sede en La Chaux-de- Fonds. Con premisas que parten de la calidad de sus productos, la dedicación y el saber hacer recogido en los años de historia que albergan las montañas del Jura en Suiza, Vincent Bérard apuesta por el futuro basándose en la profesionalidad técnica y el cariño que requiere la centenaria profesión del relojero.

Este artículo ha sido publicado en el número 10 de la revista Máquinas del Tiempo.

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