Audemars Piguet
Royal Oak Tourbillon Volante Automático Esqueleto
Múltiples destellos dorados
Por Ernest Valls

La Manufactura de Le Brassus presenta su primer reloj elaborado en oro arena, una nueva aleación de oro a medio camino entre el oro blanco y el oro rosa, que confiere un abundante juego de luces. El Royal Oak Tourbillon Volante Automático Esqueleto ha sido el primer elegido para disfrutar de este inédito traje de luces.
El oro, el metal noble por excelencia en la alta relojería, ha sido utilizado históricamente por su singularidad, valor, calidad estética, durabilidad y por sus propiedades técnicas. Además de ser resistente a la corrosión, la oxidación y la decoloración, el oro es un material biocompatible y maleable, más fácil de trabajar que otros metales. Sin embargo, estas características hacen que para la construcción de las cajas se utilice oro de 18 quilates (75% de oro puro y 25% de otros metales) en lugar de oro puro (de 24 quilates), para lograr una mayor dureza y resistencia a la deformación.

La Manufactura de Le Brassus presenta su primer reloj elaborado en oro arena, una nueva aleación de oro a medio camino entre el oro blanco y el oro rosa, que confiere un abundante juego de luces. El Royal Oak Tourbillon Volante Automático Esqueleto ha sido el primer elegido para disfrutar de este inédito traje de luces.
Antes de la década de 1950, las aleaciones se definían con mayor libertad, lo que daba lugar a una enorme variabilidad en términos de composición y color. Es decir, dos relojes de oro amarillo de 18 quilates a menudo no tenían el mismo tono amarillo. La creciente necesidad de uniformizar el sector de la relojería llevó a la edición, en 1966, de las denominadas “Normes de l’Industrie Horlogere Suisse”, que establecían las normas de composición de las aleaciones de oro de 18 quilates y, por ende, sus colores. Desde entonces, aunque se han desarrollado otros estándares, la codificación 2N, 3N, 4N y 5N sigue usándose ampliamente para designar respectivamente el oro amarillo (2N y 3N), rosa (4N) y rojo (5N) de 18 quilates.
Como es sabido, la caja del primer Royal Oak –el modelo 5402, de 1972– era de acero inoxidable. Tuvieron que pasar cuatro años para que el oro apareciera en la colección, con el Royal Oak II referencia 8638, de 1976, que con sus 29 milímetros de diámetro estaba destinado a una clientela femenina. Desde entonces, el oro ha pasado a ser un material habitual en los modelos de la colección; de hecho, a partir de 1979, casi las tres cuartas partes de los modelos Royal Oak incorporan el oro en sus cajas, ya sea amarillo o blanco, en combinación con el acero o en solitario.

La caja del nuevo Royal Oak Tourbillon Volante está realizada en oro arena, una aleación de oro con cobre y paladio, cuyo resultado ofrece variaciones cromáticas en función de la luz que incide.
El oro rosa apareció en la colección Royal Oak a mediados de los años 80, y poco a poco ganó terreno en las colecciones de Audemars Piguet. Con el nuevo milenio, la demanda de oro amarillo decreció en favor del oro rosa, que aporta matices más cálidos.
El nuevo Royal Oak Tourbillon Volante Automático Esqueleto de oro arena se basa en este antiguo legado de relojes de oro y continúa la exploración y la diversificación de materiales de Audemars Piguet. Con un vivo juego de luz, gracias al color siempre cambiante de su aleación, ofrece nuevas posibilidades estéticas que fusionan un diseño contemporáneo con una elegancia atemporal.

El movimiento encargado de dar vida al Royal Oak Tourbillon es el calibre manufactura 2972 esqueletado. Audemars Piguet ha desarrollado un nuevo tono de oro arena para los puentes y la platina.
Caja en oro arena de 41 milímetros
La aleación de oro arena de 18 quilates –cuyo nombre evoca las dunas de arena a la luz del sol– combina oro con cobre y paladio para lograr un acabado cálido. A medio camino entre el oro blanco y el oro rosa, ofrece sutiles variaciones cromáticas en función de la luz que incide en él. Además, es resistente a la decoloración y al amarillamiento con el tiempo, lo que lo convierte en un material duradero y atemporal.
La caja, de 41 milímetros de diámetro, mantiene la arquitectura que desde 1972 hace tan reconocible todo Royal Oak. Por una parte, la caja mantiene la estructura clásica de tres cuerpos: bisel, carrura y fondo. Sin embargo, la unión de los tres elementos dista del habitual bisel a presión y fondo roscado o atornillado. En su lugar, se adopta un diseño tipo sándwich en el que el bisel y el fondo encapsulan la carrura, y los tres elementos se sujetan mediante ocho tornillos de cabeza hexagonal que encajan en sendos orificios del bisel con la misma forma hexagonal. Como es de esperar, estos tornillos son fijos a pesar de la ranura central que puede dar pie pensar en el uso de un destornillador. Los tornillos se sitúan en los vértices del octógono que conforma el bisel, todo un detalle que confiere armonía al conjunto. Cada tornillo encaja en un cilindro, con rosca interior, que es el elemento que realmente gira. De esta forma se consiguen ocho puntos de apriete a lo largo de toda la superficie plana de contacto, que garantizan una estanqueidad perfecta de la caja frente al exterior. En este caso, la hermeticidad es de 50 metros, equivalentes a una presión de 5 atmósferas. El fondo incorpora un cristal de zafiro transparente.
La caja y el brazalete de oro arena presentan un acabado que alterna superficies con cepillado satinado y achaflanado pulido, acabados característicos de la manufactura. Los amplios cantos con pulido espejo del bisel octogonal y el achaflanado que adorna cada uno de los eslabones y pernos del brazalete, de silueta decreciente, acentúan el juego de luces del material.

La caja y el brazalete de oro arena presentan un acabado que alterna superficies con cepillado satinado y achaflanado pulido, acabados característicos de la manufactura.
Calibre esqueletado 2972
En consonancia con la caja y el brazalete, la manufactura ha desarrollado un tono de oro arena mediante tratamiento galvánico para adornar tanto el realce como los puentes y la platina esqueletada del calibre 2972. Este calibre, presentado por primera vez en 2022 con motivo del 50º aniversario del Royal Oak, combina un mecanismo automático y un tourbillon volante. Los componentes esqueletados se han acabado en horizontal y vertical para resaltar la profundidad del movimiento, mientras que los cantos pulidos y cepillados potencian el juego de luz.
El tono de oro arena de los puentes y la platina contrasta, en un sutil efecto tridimensional, con el gris del barrilete, el tren de ruedas y el tourbillon volante, situado a las seis horas, que son rodiados. Todo ello se complementa con los índices y las agujas en oro blanco, dotados de material luminiscente. El calibre 2972 tiene un diámetro de 21,5 milímetros –es decir, 13 ¾ líneas– y un grosor de 6,2. Está compuesto por 271 piezas e incorpora 27 rubíes. Dispone de una reserva de marcha mínima garantizada de 65 horas. El conjunto volante/espiral oscila a una frecuencia de 3 Hz, equivalente a 21.600 alternancias por hora.
Más información en: audemarspiguet.com


