El calibre de remonte automático de ETA’sa 2892A2 ocupa un destacado lugar en el panorama relojero actual, por ser uno de los ébauches más delgados de su género. Si a ello unimos su contrastada fiabilidad de funcionamiento y sus buenas prestaciones en cuanto a variación de marcha, entenderemos por qué es uno de los calibres base utilizados por gran variedad de marcas hoy en día para dar vida a sus creaciones.

El origen del 2892A2

Para encontrar el origen de ese calibre hemos de remontarnos a principios de los años sesenta del siglo pasado, cuando la firma suiza Eterna lanzó al mercado sus modelos «Eterna-Matic 3000», unos elegantes relojes que contaban con la particularidad de una delgadez sin igual en ese momento entre los relojes automáticos. El secreto estaba en su interior: el calibre 1466U. Con 3,6 milímetros de grosor, reducía en un 25% el grosor de sus contemporáneos sin renunciar a tener indicación de fecha, ni un rotor central para el sistema de remonte automático.

A mediados de los años setenta los ingenieros de ETA’sa modificaron el 1466U de Eterna, convirtiéndolo en el 2892. El cambio más significativo que introdujeron fue aumentar la frecuencia de oscilación del volante, que pasó de las 18.000 alternancias por hora iniciales a las rápidas 28.800. De ese modo, se conseguía mantener durante un periodo más largo de tiempo su regularidad de marcha.

El actual 2892A2 data de 1983, cuando ETA’sa, en plena crisis de la relojería mecánica, decide dar un impulso a este calibre para favorecer su implantación.

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Detalle del cambio rápido de fecha. En la parte superior el corrector de fecha está en reposo, mientras que en la parte inferior se observa como uno de sus dientes engrana con un diente de la corona interior del disco de la fecha.

Las características principales del calibre

Conceptualmente, se trata de un calibre diseñado, desde su inicio, para ser un reloj de remonte automático, por lo que entra dentro de la categoría de calibres integrados. Sus dimensiones le confieren un diámetro de 26,2 milímetros (11 ½ líneas) y un grosor de 3,6 milímetros. La frecuencia de oscilación es de 28.800 alternancias por hora (4 Hz), por lo que estamos ante un reloj de los denominados rápidos, y su reserva de marcha está en torno a las 42 horas. Está equipado con 21 rubíes, un ajuste de la variación de marcha mediante tornillo excéntrico, sistema antichoque del tipo Incabloc, y permite el paro del segundero cuando se pone en hora.

ETA’sa sirve el calibre en tres tipos de acabados: «Elaboré», «Top» y «Chronomètre». Las diferencias entre ellos residen en el tipo de material del volante (de níquel para el «Elaboré» y de Glucydur para los otros dos), así como en el espiral (Nivarox II para el «Elaboré» y Anachron para el resto). Estas modificaciones se notan en la precisión del reloj: si para el acabado «Elaboré» la regulación se realiza en cuatro posiciones y se garantiza una desviación de marcha media de ± 5 segundos diarios, con una desviación máxima entre posiciones de 20 segundos; en el acabado «Top» se ajusta en cinco posiciones con una desviación de marcha media de ± 4 segundos diarios, con una desviación máxima entre posiciones de 15 segundos; y en el acabado «Chronomètre», también se ajusta en cinco posiciones, mientras que sus variaciones de marcha están dentro de las exigidas en el certificado Control Oficial Suizoa de Cronometría (COSC), es decir, un adelanto máximo de seis segundos diarios y un atraso máximo de cuatro segundos diarios.

El sistema de remonte automático

Tres tornillos sujetan el conjunto del rotor y el sistema de remonte automático a la pletina. Como puede verse en la foto 3, son cinco los engranajes que configuran el sistema: el inversor auxiliar, la rueda de inversión, el inversor, la rueda de reducción y la rueda intermedia de reducción. El movimiento del rotor se transmite al inversor auxiliar y éste engrana a su vez con el inversor y la rueda de inversor.

Estas dos ruedas están constituidas, a su vez, por dos pares de ruedas cada una para que independientemente de si el rotor gira a izquierdas o a derechas, la rueda del inversor siempre transmita a la rueda de reducción el mismo sentido de giro. Hay que tener en cuenta que, aunque el rotor gire en ambos sentidos, el muelle real sólo se carga si gira en un solo sentido; por ello es necesario un sistema que consiga hacer girar en el sentido de carga del muelle real al rochete.

El cojinete, de cinco bolas, es grande y delgado y está sujeto al rotor mediante un cerrojo. Éste es un delgado aro con cuatro muescas por su parte exterior que permiten su accionamiento, mientras que por la parte interna no es totalmente circular, sino que presenta líneas planas que ajustan en sendas muescas de la parte central del rotor; de este modo, al girar ese cerrojo se une y sujeta el rotor con el cojinete.

El puente del barrileta y el trinquete

Para aquellos que se acercan por primera vez a la nomenclatura de un reloj y a la funcionalidad de sus partes, recordamos que el trinquete es el elemento que traba el movimiento del muelle motor para que éste transmita su fuerza sólo hacia el tren de engranajes. Un muelle enrollado en forma de espiral tiene dos puntos de apoyo: sus extremos. El extremo del centro es el que está conectado con el sistema de carga, mientras que el del exterior es el que está conectado con el tren de engranajes. Por la parte central, el muelle se carga girándolo en un solo sentido, mientras que por el exterior el muelle se descarga al transmitir su fuerza al resto del reloj. Para que el muelle no se desenrolle por su parte central se precisa de un elemento que trabe su giro en sentido contrario al de carga; ese es el trinquete.

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Puente del barrilete. De izquierda a derecha: rueda de corona, rueda de corona intermedia, rochete intermedio, rochete (éste no está sujeto al puente, sino que va sobre el barrilete) y rueda de arrastre de trinquete.

En la foto podemos ver el puente del barrilete y sus engranajes: la rueda de arrastre de trinquete, el rochete intermedio, la rueda de corona intermedia y la rueda de corona; y, como no, entre ellos, el muelle del trinquete. La rueda intermedia de reducción del sistema de remonte automático engrana con la rueda de arrastre de trinquete, cuyo piñón es el que engrana con el rochete, por lo que su movimiento hace cargar el muelle motor. Por el otro lado, el rochete engrana con el piñón del rochete intermedio, el cual sólo puede girar en un sentido, y ello debido a la acción del muelle del trinquete que lo traba.

El 2892A2 es un calibre al que se puede dar cuerda de forma manual; es en ese momento en el que entran en juego la rueda de corona y la rueda de corona intermedia. La rueda de corona es la que engrana con el piñón de remontuar. Este piñón tiene un orificio central de forma cuadrada y encasta perfectamente en una sección, también cuadrada, de la tija. Al mover la tija, gira solidariamente el piñón de remontar, que a su vez engrana con la rueda de corona, y ésta, con la rueda de corona intermedia para llegar finalmente hasta el rochete, a través del rochete intermedio. Como se puede ver, la rueda intermedia de corona gira en torno a un pivote de forma elíptica. El motivo de ello es que, si giramos la corona en sentido inverso al de carga, dicha rueda se desengranará del rochete intermedio, evitando que se gire el rochete en sentido inverso al de carga.

El tren de engranajes y su minúsculo puente

El tren de engranajes de este calibre está concentrado en una zona del reloj para dejar de este modo espacio al sistema de remonte automático. A diferencia de como sucede en otros calibres, el puente del tren de rodaje queda reducido a la mínima expresión, hasta el punto que sólo un tornillo lo sujeta. Además, no tiene una forma lisa, sino que va adaptándose a la altura que se precisa para ajustarse al tamaño de los ejes de las ruedas.

Se compone de la rueda de centro -a pesar de no estar situada en el centro del calibre-, cuyo piñón engrana con el barrilete. La rueda de centro transmite su movimiento al piñón de la rueda primera, y ésta al piñón de la rueda de segundos, situada en el centro del calibre. La rueda de segundos engrana con el piñón de la rueda de escape, que es la que va golpeando y reteniendo al áncora para que transmita su impulso al conjunto volante espiral.

El órgano regulador: el latido del calibre

El calibre es el verdadero corazón de un reloj y donde se produce el característico sonido de «tic-tac» que embelesa a todo el que lo oye. Los 2892A2 tienen un diseño de este sistema, sencillo y simple pero eficaz. Independientemente de la calidad del espiral o del volante, que es lo que determinará la precisión del reloj, tiene los elementos necesarios que permiten un preciso y fino ajuste.

Por una parte, el ajuste de la longitud útil del espiral -si la acortamos, el reloj adelantará y si la alargamos, el reloj retrasará- se realiza mediante un tornillo excéntrico situado sobre el puente del volante, el cual hará girar la raqueta suavemente y con un lento recorrido. Por otra parte, el portapitón, que es donde se sujeta el extremo exterior del espiral, es del tipo móvil; de esta forma se puede ajustar el punto muerto del áncora; es decir, que en posición de reposo esté situada en la mitad de su recorrido.

Una particularidad de este calibre es el paro del segundero cuando la tija está en posición de puesta en hora. Ello se consigue mediante una pequeña palanca en forma de «L». El extremo corto de la palanca encasta en la ranura que tiene el piñón corredizo, por lo que si éste se mueve, también lo hace la palanca. El extremo largo tiene como un resalte que, al moverse el conjunto, hace de freno al movimiento del volante. De esta forma se puede ajustar la hora del reloj al segundo de forma sencilla y sin peligro alguno para el resto de piezas.

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Las diferentes ruedas del sistema de minutería y de cambio de fecha. De izquierda a derecha: rueda de arrastre del indicador de fecha, rueda intermedia de fecha, rueda de las horas, rueda de minutería, (debajo de ellas está el cañón con la rueda de arrastre), rueda de transmisión, rueda de transmisión intermedia y corrector de fecha.

El calibre por la parte de la esfera

Girando el calibre veremos el sistema del calendario y el sistema de visualización de la hora. La particularidad del calendario, y concretamente de su disco, es que no está superpuesto a la pletina base, sino que está embutido en ella. De esta forma se ha logrado un sistema de fecha que no añade ningún grosor al calibre.

Debido a la función de cambio de fecha rápido, es necesario que el calibre tenga dos sistemas para el avance del calendario. Por una parte, encontramos la rueda de arrastre del indicador de fecha, la cual engrana con el sistema de minutería y gira al tiempo que el reloj está funcionando, pero a una velocidad muy lenta, ya que da una vuelta cada 24 horas. Esta rueda tiene una pestaña, que es la que hace girar los dientes del interior del disco de la fecha.

Para conseguir el cambio rápido de fecha, en el otro extremo del calibre tiene una rueda sobre la que encasta una especie de leva triangular, que es la que hace avanzar el disco del calendario. Esta rueda tiene la particularidad de engranar y hacer avanzar la fecha si movemos la tija en un sentido, pero desengranarse del disco si lo hacemos en sentido contrario.

Hay que tener en cuenta que la tija de este calibre tiene tres posiciones: la posición de reposo, para poder dar cuerda al reloj, una primera posición que permite el cambio rápido de fecha, y una tercera posición para poder ajustar la hora del reloj.

Del interior al exterior del reloj

Todo el movimiento de engranajes se produce en el interior del reloj, pero es necesario que todo ese movimiento se traslade al exterior para poder mostrar el paso del tiempo. La pieza que hace de unión entre el tren de engranajes y el sistema de visualización de la hora es el cañón de minutos. El 2892A2 tiene un cañón con rueda de arrastre. La rueda de arrastre, que tiene como dos brazos, es la que queda engranda con el piñón de la rueda primera del tren de engranajes, mientras que el cañón, concéntrico a la rueda de arrastre, es el que engrana con la rueda de minutería, y ésta a su vez con la rueda de horas. La aguja de los minutos encasta sobre el cañón, mientras que la aguja de las horas encasta sobre la rueda de horas.

Pero no hemos de olvidarnos que también es necesario poder ajustar la hora del reloj, por lo que se requiere trasladar el movimiento desde la tija hasta las agujas. En este punto entra en acción la rueda de transmisión, que une el movimiento de la tija, a través del piñón corredizo, con la rueda de minutería, la cual mueve solidariamente tanto el cañón como la rueda de horas.

Como se puede ver, la variedad de versiones abarca casi cualquier complicación que se desee incorporar a un reloj. Si estas diferentes versiones no fueran suficientes para poder satisfacer las necesidades de diseño de un reloj, este calibre admite sin problemas módulos fabricados por firmas especializadas. Este es el caso de Soprod, que facilita módulos para movimientos con indicación de reserva de marcha, con segundo huso horario o con indicación del día de la semana; La Joux Perret, quien fabrica módulos de indicción de reserva de marcha, segunderos a las seis e indicadores de gran fecha; y, como no, Dubois Dépraz, con sus conocidos y afamados módulos cronográficos.

En definitiva, el 2892A2 es un calibre de casi cincuenta años, pero que no ha perdido actualidad. Al contrario, se ha ido adaptando a ella gracias a su carácter versátil y a la posibilidad de incorporar diferentes módulos funcionales sin tener que renunciar a su fiabilidad y precisión.

Este artículo ha sido publicado en el número 22 de la revista Máquinas del Tiempo.

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