Chopard

Alpine Eagle Cadence 8HF

El águila muda el plumaje

Por Ernest Valls

El águila de Fleurier emprende el vuelo con un nuevo plumaje, atrevido y llamativo, y conserva la misma altivez de su aleteo de alta frecuencia y la suave comodidad del titanio.

Es un mantra habitual que el trabajo en equipo permite obtener excelentes resultados, además de unir y dar satisfacción plena a todos los miembros tras el éxito alcanzado. La colección Alpine Eagle es una prueba palpable de la veracidad de ese mantra, si bien, para ser más precisos, deberíamos hablar de “trabajo familiar”.

Desde que, en 1963, Paul-André Chopard, nieto del fundador, vendiera a Karl Scheufele la firma relojera, son ya tres las generaciones de la familia que forman parte de la historia de Chopard. Y las tres han tenido que ver, de un modo u otro, en la gestación de una de las colecciones más excepcionales de la relojería contemporánea.

El nuevo Alpine Eagle Cadence 8HF destaca por el color Negro Absolu y los toques de color naranja que aportan un contraste elegante y un estilo más deportivo.

Nadie oculta que la colección Alpine Eagle está claramente inspirada en el modelo de Chopard St. Moritz, de 1980, un proyecto iniciático del actual copresidente, Karl-Friedrich Scheufele. En el caso de la colección Alpine Eagle, fue Karl-Fritz Scheufele quien, en connivencia con su abuelo y actual patriarca familiar Karl Scheufele, instigó hace tres años una actualización del modelo St. Moritz.

Desde mdt hemos seguido muy de cerca la evolución y las novedades de esta colección desde que, a principios de 2020, nos hacíamos eco de su presentación. Tan corto espacio de tiempo, que en términos relojeros es apenas un soplido, ha sido más que suficiente para que esta colección haya superado todas las expectativas que la firma de Fleurier había depositado en ella. No podía ser de otra forma, habida cuenta del cariño y el entusiasmo que la familia Scheufele le ha dedicado: nada como el trabajo familiar para que todo sea un éxito rotundo y llene de satisfacción a sus responsables.

Si el año pasado un Alpine Eagle ocupaba nuestra primera portada del año, en el ejemplar que abrirá las puertas del esperado Watches & Wonders ginebrino no nos hemos podido resistir a dedicar nuestro lugar preferente de la revista al cambio de plumaje del Alpine Eagle Cadence 8HF, un modelo que de buen seguro atraerá no pocas miradas.

Caja de titanio

Aunque los Alpine Eagle se presentan habitualmente en caja de Lucent Steel A223, en oro ético o en una combinación de ambos, los modelos Alpine Eagle Cadence 8HF están fabricados íntegramente en titanio. Si bien el Lucent Steel A223 es brillante, duro y particularmente agradable al tacto, el titanio se distingue por su mayor ligereza y su tono más oscuro. Como es sabido, el titanio es el metal con la mejor relación dureza/densidad, presenta una elevada resistencia a la corrosión y además es un elemento no ferromagnético. 

El Alpine Eagle Cadence 8F mantiene los códigos de diseño de la colección. Un diámetro de 41 milímetros, un grosor de 9,75 y una estanqueidad de 100 metros, equivalentes a 10 atmósferas de presión. Tanto el bisel como la carrura, así como los grandes eslabones exteriores del brazalete, tienen un acabado satinado, mientras que los eslabones centrales, al igual que los chaflanes de la caja y los ocho tornillos del bisel, presentan un acabado pulido.

Los protectores de la corona, así como los salientes simétricos de las nueve horas, son un aro que se ajusta entre el bisel y la carrura. El frontal de la corona lleva el grabado de una rosa de los vientos.

Esta caja de titanio presenta la misma estructura tipo sándwich de cuatro elementos que la caja de Lucent Steel A223. Los cuatro elementos se sujetan entre sí gracias a ocho tornillos pasantes, situados en grupos de dos de forma cardinal, que garantizan tanto la estanqueidad como la solidez del conjunto. Las cabezas de los tornillos, visibles en el bisel, tienen su ranura en línea tangente con la esfera, con lo que se logra una armonía visual de líneas y superficies; una muestra de cómo la manufactura cuida hasta el más mínimo detalle el diseño de sus creaciones. Entre el bisel y la carrura se ajusta un aro que incorpora el protector de la corona, situado a la altura de las tres horas, y, de forma simétrica, los dos mismos salientes a las nueve horas. La corona esta realizad en acero, es de tipo roscado y presenta un acabado pulido, así como grandes ranuras en todo su contorno. En su frontal se puede apreciar el grabado de una rosa de los vientos.

El fondo es un disco plano con la superficie satinada con trazos rectos y el contorno pulido. Incorpora, en su parte central, un cristal de zafiro transparente a través del cual se puede observar el movimiento que late en el interior. En el cristal se ha grabado la denominación –y principal singularidad técnica– de este Alpine Eagle: “CADENCE 8 HF”.

El fondo transparente del Alpine Eagle Cadence 8HF deja al descubierto el veloz calibre que late en su interior. Para eliminar cualquier duda de ello, en el propio cristal se ha impreso la particularidad del modelo: “Cadence 8HF”.

Como todo Alpine Eagle, este modelo se presenta con su brazalete integrado. El brazalete tiene como particularidad que su anchura va disminuyendo a medida que se aleja de la carrura. Está formado por tres hileras de eslabones que tienen la forma de un lingote perfectamente biselado. Los eslabones exteriores presentan un acabado satinado de trazos verticales, mientras que los eslabones centrales tienen un acabado pulido. Todas las piezas que componen tanto la caja como el brazalete se han realizado íntegramente en los talleres que Chopard tiene en la localidad ginebrina de Meyrin, cerca de Ginebra.

Nuevo plumaje Negro Absolu

El cambio de plumaje del águila se constata en la tonalidad Negro Absolu de la esfera y en los toques de color naranja que la salpican y aportan un contraste elegante y un estilo más deportivo. Ello, sin cambiar los detalles que particularizan y diferencian los modelos Cadence 8HF del resto de modelos de la colección Alpine Eagle. El más destacado consiste en la sustitución de los numerales horarios romanos por índices de tipo bastón aplicados sobre la esfera, con excepción del correspondiente a las doce horas, que se mantiene como numeral romano. Es una sutil manera de aligerar la esfera sin perder personalidad. Tanto el numeral como los índices están rodiados y pintados, en su zona central, de Super-LumiNova Grade X1.

La esfera, de latón estampado, está marcada por el motivo denominado “iris de águila”. Es una singular textura rugosa, como la superficie de una roca, que recuerda al iris del ojo del águila. La tonalidad Negro Absolu se inspira en la oscuridad intensa de las noches de la montaña, durante las que la vida salvaje recupera sus derechos sobre el hombre.

Los Cadence 8HF se caracterizan por la particular grafía de su esfera. Por una parte, la denominación “8HF” acompaña la característica de “Chronometer”, impresa debajo del numeral romano de las doce horas. Esta denominación “8HF” hace referencia a la frecuencia de oscilación del órgano regulador del movimiento, que es de ocho hercios, y al hecho de que se trata de “alta frecuencia” (HF siglas de “high frecuency”). Por otra parte, a la altura de las seis horas se ha impreso un logo dinámico de color naranja en forma de flecha, que es el distintivo de los relojes Chopard que incorporan este tipo de sistema regulador de alta frecuencia.

El calibre 01.12-C incorpora un áncora, una rueda de escape –la que sujetan las pinzas en la foto– y la clavija del platillo, realizados en silicio.

En el bisel inclinado, en la zona exterior de la esfera, se encuentra una minutería sobre la que destacan los índices cuadrados a la altura de los horarios. Además de las divisiones de minutos/segundos, se han impreso las divisiones del segundo en color naranja.

Las agujas centrales de horas y minutos están rodiadas, son de tipo bastón, achaflanadas y están pintadas en su zona central con material luminiscente Super-LumiNova Grande X1, igual que los índices horarios. La aguja central de los segundos es de color naranja y tiene forma de flecha, con el contrapeso en forma de pluma de águila.

Entre los índices de las cuatro y las cinco horas, una ventana trapezoidal –como si siguiera el trazo del iris del motivo de la esfera– muestra el disco de la fecha, de color Negro Absolu con los numerales impresos en blanco.

Un movimiento de 8 hercios

Chopard acumula ya una experiencia de casi una década en la incorporación de movimientos de alta frecuencia en sus relojes. Así que, tras haber dispersado su precisión a través de las colecciones de alta relojería L.U.C. y en las líneas deportivas Superfast, el movimiento evoluciona hacia una nueva versión, la que equipa este modelo de la colección Alpine Eagle. Se trata de calibre Chopard 01.12-C, un movimiento automático con rotor central.

Cuanto más alta es la frecuencia de oscilación del órgano regulador –conjunto volante/espiral–, mejores serán las prestaciones cronométricas del movimiento. Los golpes o los movimientos bruscos de nuestra muñeca forman parte inherente de la vida de nuestro reloj, y son los responsables de perturbar las oscilaciones del órgano regulador. Así pues, por efecto estadístico, cuanto más rápido late el calibre, menos efecto tiene cada una de las perturbaciones que recibe sobre la marcha media. Esta alta latencia implica también mayores velocidades, con un efecto positivo, ya que se recupera más rápidamente la marcha isocrónica (es decir, que la duración de cada “tic” sea la misma que la de cada “tac”), y con otro no tan positivo, que radica en el desgaste y lubricación especial que precisan esas piezas que giran a mayor velocidad.

Las dos caras del excepcional calibre 01.12-C, que dispone del certificado de cronometría expedido por el COSC.

Para sacar el máximo rendimiento de la alta frecuencia, Chopard recurre a las propiedades del silicio monocristalino. El silicio es un material ligero, si bien su característica más importante, que aplica en la relojería, es su particularidad de ser autolubricante. Es decir, no precisa de aceite para mantenerse en perfectas condiciones de funcionamiento. Precisamente, la lubricación es el hándicap al que ha de hacer frente todo órgano regulador y lo que, en definitiva, limita la frecuencia habitual de los relojes a 4 Hz, que equivalen a 28.800 alternancias por hora (y a ocho saltos por segundo de la aguja del segundero). El calibre 01.12-C late a unas más que endiabladas 57.600 alternancias por hora, y la aguja de los segundos realiza 16 saltos por segundo (un movimiento casi continuo).

Para lograr esta alta cadencia, el calibre 01.12-C incorpora un áncora, una rueda de escape y la clavija del platillo realizados en silicio (en definitiva, todos los elementos que sufren una mayor fricción durante el funcionamiento del reloj). De esta forma desaparece la necesidad de recurrir a la lubricación de estos elementos tradicionales de la relojería, lo que garantiza la longevidad del movimiento. Si a ello se une la ligereza del silicio, se consigue un escape de alta frecuencia sin aumento del consumo de energía, que también permite lograr una reserva de marcha de hasta 60 horas, algo que no es habitual en relojes con unas alternancias tan elevadas.

El calibre 01.12-C está compuesto por un total de 210 piezas e incorpora 31 rubíes. Tiene un diámetro de 28,8 milímetros y un grosor de 4,95. Tal como reza la grafía de la esfera, dispone del certificado de cronómetro expedido por el COSC, el Control Oficial Suizo de Cronómetros.

Más información en: www.chopard.com

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