Chopard

L.U.C Strike One

La sonería es, sin duda, una de las complicaciones más complejas y difíciles de dominar de la alta relojería, y, quizás por ello, es también una de las más apreciadas por los amantes del noble arte de la fabricación de guardatiempos. Desde hace años, Chopard ha demostrado repetidamente su maestría en la elaboración de relojes con sonería, hasta el punto de haber sido capaz de introducir innovaciones tan refinadas como los timbres de zafiro monobloque, que confieren a su Strike One un sonido único y distintivo. Precisamente, este modelo, creado en 2022 con motivo del 25º aniversario de la colección L.U.C, es el que la firma ginebrina ha vuelto a proponer en una edición limitada a 25 ejemplares de oro ético blanco.

Parte trasera del reloj, e imagen de las dos caras del calibre de manufactura L.U.C 96.32-L.

Para esta versión, la esfera de oro macizo se presenta con un elegante verde grisáceo, y con una decoración muy característica de la colección L.U.C: la zona central presenta una retícula formada por hexágonos, cada uno de los cuales incorpora franjas paralelas a uno de sus lados, mientras que el anillo de las horas, que aloja unos elegantes índices con forma de punta de lanza, cuenta con un “guilloché” de círculos concéntricos.

Entre las doce y la una, la esfera tiene una abertura –como una mordedura– que permite admirar los golpeteos del martillo de acero pulido sobre el anillo de zafiro que la rodea, en el cual se ha grabado la minutería, también de tipo “chemin de fer”. Como detalle del diseño, los índices de la minutería que coinciden con los puntos horarios replican la forma de los marcadores horarios aplicados sobre el dial. Otro elemento directamente relacionado con la sonería es la pequeña ventana circular situada a las doce, que indica si la sonería al paso está activada. A las seis horas se ha ubicado un pequeño segundero, decorado con su propio “guilloché” concéntrico y rodeado por una escala de ferrocarril. Las agujas centrales, de horas y minutos, son de estilo “dauphine fusée”, una variación creada por Chopard de las clásicas agujas “dauphine”, que se caracteriza por tener el cuerpo central redondeado.

La caja tiene unas medidas de 40 mm de diámetro por 9,86 mm de grosor –dentro de lo que marcan los cánones de la elegancia relojera–, y está elaborada, como hemos indicado, en oro ético blanco de 18 K. El epíteto no es baladí, pues refleja el esfuerzo de Chopard para que todo el oro que utiliza en sus piezas sea perfectamente trazable, y haya sido extraído de forma respetuosa con el medio ambiente y con los derechos de los trabajadores. El bisel, pulido, tiene una forma visiblemente redondeada, mientras que el lateral de la carrura, con acabado satinado, es plano y desemboca en unas asas cortas y discretas. La corona es de gran formato, presenta el lateral visiblemente estriado y está rematada por un pulsador –gran novedad de este Strike One–, que permite activar y desactivar la indicación sonora.

La esfera del L.U.C Strike One se distingue por su elegante color verde grisáceo.

Un fondo abierto de cristal de zafiro deja a la vista el reverso del calibre de manufactura L.U.C 96.32-L, un mecanismo automático formado por 275 componentes –33 rubíes–, que late con una frecuencia de 28.800 alternancias por hora y garantiza una reserva de marcha de 65 horas, incluso utilizando la sonería, gracias a la acción de dos barriletes ensamblados con la tecnología Chopard Twin. El encargado de generar la energía necesaria para hacer funcionar el reloj es un microrrotor de oro ético de 22 K, decorado con un motivo “soleil” y rematado por el logotipo L.U.C. Esta solución técnica permite, también, que el calibre tenga un grosor de 5,6 mm. Más allá de los acabados propios de la alta relojería ginebrina –con la platina perlada y los puentes decorados con unas clásicas Côtes de Genève–, el calibre L.U.C 96.32-L respeta rigurosamente las especificaciones del prestigioso Punzón de Ginebra. Además, cuenta con la certificación de cronómetro del COSC.

Además de la indicación horaria –horas, minutos, pequeños segundos y sonería al paso mediante el golpeo sobre timbres de zafiro– y del estado de la sonería (sonnerie/silence), el calibre ofrece una función de parada de segundos para garantizar una puesta en hora más precisa.

Los 25 ejemplares de esta edición limitada se comercializan con una correa gris de piel de aligátor cosida a mano con forro del mismo material, dotada de una hebilla pulida y satinada de oro ético blanco de 18 K.  

Más información en: chopard.com

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