NÚMERO 100

Juan Antonio Gómez

Juan Antonio Gómez, Editor.

¿Otra revista de relojes? Así nos recibían los responsables en España de algunas de las principales manufacturas relojeras en el año 2006; los que tuvieron el detalle de recibirnos para la presentación de “Máquinas del Tiempo”, ya que otros tardaron hasta dos años en darnos audiencia, y cuando lo hicieron ya se aventuraban a decirnos que teníamos los días contados. El nacimiento de “Máquinas del Tiempo” fue muy accidentado debido a nuestra filosofía editorial, nada usual en el sector, pero poco a poco nos hicimos un hueco gracias, en buena parte, al boca-oreja sobre unos contenidos libres de cualquier injerencia comercial, algo de lo que nuestros flamantes lectores daban buena cuenta tanto en los foros especializados como en los puntos de venta de los que eran clientes habituales, y una evidencia que muchas marcas no pudieron negar. “Por fin los consumidores finales hablan de una revista de relojes, venid a verme”. Este comentario nos lo hizo un ex director general para España de una de las manufacturas relojeras más importantes, y hablamos largo y tendido. Tardamos casi cinco años en ser aceptados por el sector como una publicación especializada libre de injerencias comerciales que ofrecía contenidos únicamente a marcas que lo merecían por sus excepcionales trabajos, fueran o no anunciantes. Casi 17 años después, con este número 100 que tienen en sus manos o en la pantalla de su dispositivo móvil, podemos presumir de ser la primera y única revista que ha repasado mediante excepcionales reportajes, y sin regatear espacio, la historia de cada una de las principales manufacturas y la técnica de la práctica totalidad de calibres, e informado puntualmente de aquellas novedades que año a año han llegado a los mejores puntos de venta del país. Y también la única en España y parte del mundo que viene ofreciendo desde sus inicios una sección de comparativas que fue aplaudida por nuestros lectores y muy mal acogida inicialmente por una de las marcas no independientes que todos adoramos. Pero no por ello dejamos de incluir esta sección tan especial y que tanto han venido agradeciendo todos aquellos que más de una década y media después continúan siendo nuestros lectores y suscriptores. La marca en cuestión, y la gran mayoría de las marcas pertenecientes al mismo grupo, nunca fueron anunciantes de MDT, exceptuando alguna acción improvisada por la evidencia de nuestra popularidad, pero no por ello hemos dejado de informar de aquellas piezas que sabemos que son del máximo interés de nuestra audiencia.

Con esta entrega, quiero agradecer especialmente a los lectores su apoyo incondicional comprando la revista en el quiosco o suscribiéndose a ella a pesar de que en Internet todos tenemos acceso a toda la información sobre esta maravillosa afición. Como muy bien saben nuestros más de 1.600 suscriptores y buena parte de los que se acercan al quiosco, no hay nada tan relajante como la lectura sobre papel en el momento elegido para ello. Sin apenas robar espacio a sus lecturas favoritas, les mostramos en las siguientes páginas algunas de las portadas de nuestra corta pero intensa vida y una pequeña selección de fotografías que atesoramos sobre los muchos eventos organizados por el Club mdt, en los que hemos disfrutado enormemente gracias a las marcas colaboradoras; encuentros que hemos vuelto a organizar tras un largo parón debido a la pandemia, y de los que iremos dando buena cuenta próximamente. Ahora disfruten de esta nueva entrega, la número 100, con extraordinarias historias relojeras capitaneadas por nuestro protagonista de portada, el Oyster Perpetual GMT-Master II, una versión inédita del célebre modelo del que Rolex está tan orgullosa como todos nosotros. 

¡Feliz otoño!

¡Por 100 números más!

Contar en unas líneas lo que representa para todo el equipo de MDT haber llegado al número 100 de una revista especializada en relojes y dirigida a un público “nicho” –como gusta decir a los grandes expertos del marketing editorial– es, ustedes me perdonarán, muy difícil. Y si además pretendes no robar espacio a los contenidos habituales, pues ya me dirán. En estas cuatro páginas, pocas pero muy significativas, les mostramos algunas de las portadas de estos casi 17 años, y unas pocas de las muchas fotografías que atesoran nuestros archivos de lo que más orgullosos estamos: de esos encuentros que el Club mdt viene organizando desde hace más de una década y media con sus suscriptores, visitando algunas manufacturas, participando en una masterclass o asistiendo a eventos donde las marcas más deseadas tienen el detalle de recibirnos en exclusiva en sus excepcionales espacios para ver y tocar –e incluso debatir sobre– sus relojes más especiales con total libertad de movimiento y opinión. No me extiendo mucho porque, si se han parado en el editorial, doy buena cuenta de nuestra corta pero intensa historia y del brillante futuro que MDT continúa teniendo gracias, en un porcentaje elevadísimo, a que son muchas las personas que, como usted y como yo, prefieren leer y compartir nuestra exquisita afición en una revista de excepcional papel. Por 100 números más ¡viva el papel!

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