La frecuencia de oscilación del órgano es proporcional al grado de precisión de un cronógrafo. Dominar las altas frecuencias de oscilación es dominar la fracción de tiempo más pequeña que puede medirse.

Las alternancias

Seguramente es más sencillo comprender lo que es una alternancia y una oscilación del órgano regulador si nos fijamos en un reloj de péndulo. En este caso, el órgano regulador es el propio péndulo, y una alternancia es el recorrido que realiza desde su posición extrema en un lado hasta su posición extrema en el lado opuesto, mientras que una oscilación son dos alternancias consecutivas. Es decir, el recorrido del péndulo desde un extremo hasta el otro y la vuelta nuevamente hasta el extremo de inicio.
Si trasladamos la definición a los relojes de pulsera con un escape tradicional de áncora suizo, una alternancia es el giro que efectúa el volante de un extremo a otro de su arco de oscilación, por lo que una oscilación es la suma de dos alternancias de sentido inverso: es decir, un giro completo del volante en un sentido más el giro completo en sentido contrario.
Las alternancias -en ocasiones, denominadas semioscilaciones- corresponden, en definitiva, a la frecuencia de oscilación del elemento regulador. La unidad de medida de la frecuencia es el hertzio (Hz), que representa las oscilaciones por segundo, aunque también es habitual en relojería hablar de “alternancias por hora”. El paso de frecuencia de oscilación a alternancias por horas es sencillo. Por ejemplo, un volante de 4 Hz realiza cuatro oscilaciones por segundo. Una oscilación son dos alternancias, por lo que realizará ocho alternancias por segundo. Una hora tiene 3.600 segundos, por lo que 4 Hz equivalen a 28.800 alternancias por hora (8 x 3.600 = 28.800).

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Escape del Microtimer.

Las alternancias y el intervalo de medida

Hemos comentado que una alternancia representa el giro completo del volante en un sentido de su arco de oscilación. A su vez, con cada giro del volante el áncora cambia su posición, lo que provoca que salte un diente de la rueda de escape. Cada movimiento de la rueda de escape repercute directamente sobre la rueda segunda o de segundos, por lo que, en un reloj con una frecuencia de oscilación de 5 Hz -es decir, 10 alternancias por segundo- el segundero se moverá 10 veces durante un segundo, lo que equivale a realizar un movimiento cada décima de segundo.
Si hablamos de un cronógrafo cuyo órgano de regulación oscila a esta frecuencia de 5 Hz -equivalente a 36.000 (5 x 2 x 3.600) alternancias por hora-, ello implica que puede ser capaz de medir hasta la décima de segundo. En definitiva, el mínimo intervalo que es capaz de discernir un cronógrafo depende de la frecuencia de oscilación de su órgano regulador. A mayor frecuencia, más pequeño es el intervalo mínimo que puede llegar a medir.
Sin embargo, en una esfera de un reloj de tamaño normal, entre los 40 y 45 milímetros de diámetro, es difícil poder apreciar de un vistazo la capacidad de medida de un cronógrafo cuyo volante late a 36.000 alternancias por hora.

Lectura perfecta a la décima de segundo

El Striking 10th, presentado por Zenith en la edición de Baselword 2010, ofrece una óptima solución que aprovecha la principal característica del calibre El Primero, que es su frecuencia de oscilación de 36.000 alternancias por hora y su capacidad de medir hasta la décima de segundo. En este caso, y a diferencia de los cronógrafos convencionales, la aguja trotadora del Striking 10th realiza una vuelta completa cada diez segundos. De esta forma, lo que es habitualmente la marca de los segundos, se convierte en la marca de la décima de segundo y facilita extraordinariamente la lectura del tiempo que se está midiendo.

Su calibre es el 4052B de Zenith, una variante de El Primero. El sistema que posibilita a la aguja trotadora del cronógrafo realizar una vuelta cada diez segundos es un nuevo embrague entre la rueda de escape y la rueda cronográfica. Sin embargo, este diseño consume más energía que el tradicional, lo que ha obligado a los relojeros de la manufactura de Le Locle a construir algunas ruedas en silicona para aligerar peso y lograr un ahorro de energía.

Otro dispositivo que requiere especial atención es la función de parada del cronógrafo. Cuando se acciona meel pulsador de parada, el sistema de bloqueo detiene la aguja con la máxima precisión y la sitúa entre dos de los 100 dientes de la rueda de cronógrafo. El Striking 10th dispone de tres subesferas, en disposición tricompax: la situada a las nueve horas indica los segundos horarios, la situada a las seis horas es el contador de minutos del cronógrafo y la situada a las tres es el contador de segundos del cronógrafo. Cada una de ellas es de un color diferente, lo que facilita la lectura del conjunto. A las seis horas, una ventana muestra el día del mes.

Aumentando la frecuencia de oscilación

El Striking 10th saca el máximo partido de una de las frecuencias de oscilación más rápidas que podemos encontrar en los calibres para relojes de pulsera actuales, ya que facilita la lectura del mínimo intervalo que es capaz de contabilizar. Sin embargo, esa frecuencia que nos parece tan rápida todavía puede aumentarse aun más. Con ello se consigue disminuir más todavía ese lapso mínimo de tiempo que podemos llegar a medir.

Como sucede en no pocos casos en la relojería, las altas frecuencias de oscilación no son desarrollos nuevos sino que vienen de lejos. Charles-Auguste Heuer fue quien, en 1916, nada menos que hace casi 100 años, desarrolló cronógrafos con una frecuencia de oscilación de 25 Hz, es decir 180.000 alternancias por hora, como su Semikrograph. Ese mismo año creó el Mikrograph, con una frecuencia de oscilación el doble de rápida que el anterior: 360.000 alternancias por hora latían en su órgano regulador, lo que equivale a una precisión en la medida hasta la décima de segundo. La aguja central del Semikrograph realizaba una vuelta cada seis segundos, mientras que la del Mikrograph la realizaba cada tres segundos. Una subesfera a las doce ofrecía el contador de tres y dos minutos, respectivamente. Los casi 60 milímetros de diámetro de la esfera eran suficientes para una lectura fiable del tiempo.

No eran cronógrafos tal como los denominamos a la actualidad, es decir, un reloj que nos indica la hora además de realizar cómputos de tiempo a voluntad, sino que sólo tenían función cronográfica. El diccionario Berner de relojería los define como “reloj cronómetro” y en inglés son “stopwatch”, denominación bastante acertada.

A principios de este año 2011, TAG Heuer ha reinventado el Mikropgraph al desarrollar el primer cronógrafo mecánico de pulsera con rueda de pilares y de construcción integrada capaz de medir e indicar hasta la centésima de segundo (1/100 segundos) mediante indicación de una aguja central.
Este nuevo modelo combina dos escapes, uno para el reloj, con una frecuencia de oscilación de 4 Hz (28.800 alternancias por hora), y otro para el cronógrafo, de 50 Hz (360.000 alternancias por hora). Cada función, la horaria y la cronográfica, cuenta con un rodaje independiente y un barrilete independiente. La reserva de marcha del reloj es de 42 horas, mientras que la reserva de marcha para el cronógrafo es de 90 minutos.

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El Striking 10th, presentado por Zenith en sus dos versiones: oro rosa y acero.

La aguja central realiza una vuelta cada segundo, y la escala exterior de la esfera permite la lectura de la centésima de segundo. Una subesfera situada a las seis actúa como contador de segundos, mientras que la situada a las tres horas es un contador de 30 minutos. A las doce, una aguja retrógrada indica el porcentaje de reserva de marcha del cronógrafo. El fondo es de zafiro transparente y deja al descubierto ambos sistemas de regulación.

El calibre es de carga automática mediante un rotor bidireccional que actúa sobre el barrilete horario. El barrilete del cronógrafo se carga de forma manual. Sin embargo, si se actúa manualmente se cargan ambos barriletes al mismo tiempo.

Más rápido todavía

Ver un Mikrograph en movimiento es un espectáculo que hipnotiza. Ya sea por la velocidad a la que se mueve la aguja central o bien por las 50 oscilaciones por segundo del volante del cronógrafo, parece que nada puede ir más rápido. Apenas tres meses más tarde, sin embargo, TAG Heuer ha presentado su Cronógrafo Concept: el Mikrotimer Flying 1000, que como su nombre indica es capaz de medir hasta la milésima de segundo (1/1000 segundos) gracias a su órgano regulador capaz de alcanzar una frecuencia de oscilación de 500 Hz (3.600.000 alternancias por hora).

Aprovecha la construcción integrada de su hermano menor, el Mikrograph, con dos escapes: el horario, que es un escape convencional, con conjunto volante/espiral con una frecuencia de oscilación de 4 Hz; el cronográfico, de nuevo diseño, en el que se ha eliminado el volante y consta sólo de espiral, con una frecuencia de oscilación de 500 Hz.
El nuevo escape ha sido realizado en colaboración con la empresa Atokalpa, una sucursal de FFS Composants Horlogers SA, especialista en la construcción de trenes de rodaje, piñones y micro engranajes. El escape, como hemos comentado, carece de volante. Su ausencia elimina errores de isocronismo -es decir, las alternancias mantienen constante su periodo- inherentes al volante convencional debido a dilataciones o imperfecciones en el equilibrado dinámico del mismo.

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TAG Heuer Mikrograph, preciso hasta la centésima de segundo.

El órgano regulador es un espiral de alta frecuencia que se basa conceptualmente en los espirales existentes, pero con una rigidez optimizada y una longitud reducida que proporcionan estabilidad estática y dinámica. Con ello se consigue limitar los efectos de dilatación, así como los de la gravedad y de los impactos externos, y aumenta la precisión isocrónica del latido gracias a su baja amplitud. El áncora carece de paletas de rubíes e interacciona directamente sobre la rueda de escape.
La aguja central del Mikrotimer Flying 1000 realiza 10 rotaciones por segundo y es la encargada de medir hasta la milésima de segundo. Una subesfera a las seis horas contabiliza las décimas de segundo con un cómputo total de cinco segundos. Una segunda aguja central es la encargada de contar los minutos y los 1/12 de minuto.

Aunque todavía es un Conept Watch, la base técnica está asentada y lo que parecía imposible puede llegar a materializarse: una espiral oscilando a 500 Hz.

Este artículo ha sido publicado en el número 35 de la revista Máquinas del Tiempo.

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