Parafraseando una nostálgica frase, salida del mundo de la música, proponemos a nuestros lectores iniciar un recorrido por una selección de calibres que han sido el orgullo de sus fabricantes, pero que en la actualidad están agazapados en el interior de preciados relojes “vintage”. Era una época en que el fondo visto, tan habitual en nuestros días, no existía y los movimientos era para deleite exclusivo de los relojeros que los reparaban y mantenían.

Sin embargo son dignos y bellos ejemplares que permanecen vivos en las muñecas de aquellos usuarios o coleccionistas que tienen el privilegio de poseerlos, y que para su mayor satisfacción y disfrute -con el debido cuidado y mantenimiento- siguen funcionando como el primer día. Iniciamos este particular recorrido con el calibre de remonte automático de Certina 25-651.

Un poco de historia

El origen de Certina está en los hermanos Adolf y Alfred Kurth, quienes fundaron Kurth Frères SA en 1888 dedicándose básicamente a la fabricación de relojes de bolsillo. Por aquel entonces los relojes de pulsera estaban destinados al público femenino y fue en ese momento en que buscaron un nombre para sus nuevos productos. Eligieron la denominación de Grana en alusión a su ciudad de origen Granges en Suiza.

A principios del siglo pasado, y más concretamente entorno a los años veinte, los hermanos Kurth se dieron cuenta de que el reloj de pulsera empezaba a ser un buen producto comercial y que la aceptación comenzaba a calar ante el público masculino, por lo que emprendieron el inicio de fabricar relojes de pulsera también para hombreTodavía hay que esperar hasta el aniversario de los cincuenta años de la creación de Kurth Frères, para encontrar la marca Certina en las esferas de los relojes. La firma relojera decide dar un nuevo impulso y en 1939 se patenta el nombre de Certina, que deriva de la palabra latina certus, es decir -certero, seguro- en alusión al carácter que desean imprimir a sus relojes.

certina

Retrato de Alfred Kurtz.

El primer calibre automático desarrollado por Certina data de 1947, es el 360. Es un modelo de los denominados de martillo o con pocas diferencias respecto a los coetáneos de otras marcas. Late a unas tranquilas 18.000 alternancias por hora, equipa 19 rubíes y todos los componentes de su sistema de regulación ya denotan la calidad del mismo: volante de tornillos realizado en Glucydur, espiral Nivarox, sistema antichoque Incabloc, regulación de la raqueta mediante tornillo excéntrico.

Cuatro años más tarde, en 1951 desarrolla su propio sistema de rotor automático en su calibre 25-45. La frecuencia de oscilación es también de 18.000 alternancias por hora, dispone de 21 rubíes, una reserva de marcha de 40 horas y también equipa un sistema de regulación como el anterior. Dos años después, en 1953, introduce su calibre 28-45 con idénticas prestaciones que el 25-45 salvo que el diámetro es tres milímetros más grande. A partir de ese momento en la denominación de sus calibres, las primeras cifras indican el diámetro en milímetros. Todos ellos son calibres con un grosor de 6 milímetros.

La demanda de relojes más delgados propiciada a finales de los años cincuenta del siglo pasado lleva al desarrollo del 25-65 en 1960, prácticamente un milímetro más delgado que su predecesor, con una reserva de marcha de 42 horas y con una frecuencia de oscilación un poco más rápida, ya que alcanza las 19.800 alternancias por hora. Tiene 27 rubíes.

Del mismo año, 1960, data el 25-651 que presentamos a continuación.

La s característica s principales del calibre

El 25-651 es un calibre de remonte automático capaz de cagar en ambos sentidos de giro de su masa oscilante su único barrilete, que le proporciona una reserva de marcha de 42 horas. Tiene un grosor de 5,35 milímetros y con un diámetro de 25,6 milímetros, se considera un calibre de 11 ½ líneas. Su volante realiza 19.800 alternancias por hora, por lo que su frecuencia de oscilación es de 2,75 Hz. Tiene funciones de horas, minutos y segundos centrales, así como indicación del día del mes mediante ventana en la esfera.

Está provisto de 27 rubíes, su espiral es de calidad Nivarox, sistema antichoque tipo Incabloc, portapitón móvil y ajuste de la raqueta mediante tornillo excéntrico.

A primera vista

El 25-651 de Certina es un calibre robusto, sencillo y eficaz, características que le han valido una gran aceptación no solo por parte de los usuarios, sino que también ha sido muy alabado por los relojeros. La disposición de todos sus elementos es racional, la concepción de sus sistemas simple y el funcionamiento del conjunto intuitivo. Por la parte del fondo se aprecia el rotor, que ocupa la mitad de la superficie del movimiento, y sobre el que está grabado en la zona central el nombre del calibre “25-651” y bajo él el logo de la marca, y en la zona exterior -Swiss Pat. Certina 27 jewels- en alusión al sistema patentado del sistema de remonte automático utilizado por Certina y a los 27 rubíes con que está equipado.

También se aprecia el volante de gran tamaño, con el sistema de protección antichoques del eje del volante tipo Incabloc. Así mismo destaca el tornillo con tres ranuras (para indicar que es un tornillo que desenrosca a derechas, es decir al revés de lo habitual) que sujeta la rueda de corona. Por la parte de la esfera se puede ver el disco del calendario indicador del día del mes y en la parte superior,una rueda de color dorado, sobre la que se superpone otra más pequeña y de la que sale un pequeño muelle que es el encargado de girar el disco del calendario. Tanto el sistema de visualización de la hora, como el de remontaje quedan ocultos por su puente.

El sistema de remonte automático

El 25-651 utiliza un sistema patentado por Certina de ruedas gemelas inversoras, el cual ha sido adaptado posteriormente por otros fabricantes y ha pasado a ser una de las soluciones más habituales para conseguir cargar el muelle motor independientemente del sentido de giro de la masa oscilante o rotor. Se trata de dos ruedas iguales compuestas cada una de ellas por un engranaje superior y otro inferior que gira solidario al primero según el sentido de giro de aquél (su funcionamiento se explica con más detalle en el número 8 de, Máquinas del Tiempo en aquel entonces). De esta forma el sentido de giro que transmite la rueda inversora a través de su engranaje inferior a la rueda de reducción siempre será en la misma dirección. En total son cuatro las ruedas que conforman el sistema, sin contar la corona dentada situada bajo el rotor.

Antes de encontrar, en el proceso de desmontaje, las ruedas inversoras hemos de liberar el rotor central. Para ello hemos de mover un pequeño pivote que asoma en una pequeña ranura semicircular situada hacia el eje del rotor y bajo la que hay una flecha indicadora de dirección. Cuando el pivote está en el extremo de la fecha la masa oscilante queda libre y podemos desmontar el puente del sistema de engranajes.

Otra particularidad del rotor está en su sustentación.

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El calibre sin la masa oscilante que deja al descubierto el puente del sistema automático.

Certina optó por un eje solidario al puente de engranajes y dos rubíes como cojinetes para mitigar la fricción del giro. Como puede verse en la fotografía 2 es un sistema sencillo del que resulta fácil seguir su funcionamiento y movimiento de cada una de las ruedas que lo componen. Como recuento de la utilización de rubíes, este sistema utiliza diez rubíes: dos para el eje del rotor, y dos por cada una de las ruedas que lo componen: dos inversoras, la de reducción y la de arrastre.

El rochete y la rueda de corona

En la fotografía 4 podemos ver cómo nos queda el movimiento una vez hemos quitado las ruedas y el puente del sistema de remonte automático. Llama la atención el tornillo con tres ranuras que sujeta la rueda de corona y que nos indica que rosca a izquierdas (y lógicamente desenrosca a derechas), es decir, al revés que de lo habitual. Marcar los tornillos de esta forma era una costumbre de antaño para prevenir al relojero del sentido que tenía que aplicar al destornillador para aflojar el tornillo.

En la fotografía 5 se puede apreciar que la rueda de corona engrana, en vertical y en el extremo con el borde del movimiento, con el piñón de remontaje, dando la posibilidad de armar el muelle motor mediante el giro manual de la corona. También podemos ver el trinquete y su muelle, que evitan que el muelle motor no se descargue sin transmitir la energía hacia el tren de rodaje.

El trinquete evita que el rochete, que es solidario al eje del barrilete, no pueda girar en sentido antihorario, por lo que obliga a ser la parte del barrilete que está en contacto con la rueda de centro (ver fotografía 7) la que efectúe el giro. Debido a que el rochete gira en sentido horario, la rueda de corona lo hace en sentido antihorario, motivo por el que el tornillo que la sujeta rosca a izquierdas. Evitando de esta forma que por el uso se afloje. Hay que tener en cuenta que es una parte que sufre una acción bastante directa de nuestros dedos, sin desmultiplicación alguna, y a nivel de la magnitud de las fuerzas que intervienen en un reloj supone un gran esfuerzo para las piezas implicadas.

El tren de rodaje

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Se trata de un tren de rodaje de segundos centrales directos, es decir la transmisión del movimiento desde el escape a la rueda sobre la que se ajusta la aguja de los segundos es directa. En el esquema se puede ver la concatenación del movimiento del tren de rodaje desde el barrilete (A) hasta la rueda de escape (E), pasando por la de centro (B), primera (C) y de segundos (D). El proceso de desmontaje se debe realizar en dos fases.

Por una parte debe retirarse el puente de rodaje, donde hay siete rubíes, cuatro pertenecen alsistema de remontaje y los otros tres al tren de rodaje que corresponden a las ruedas que sujeta: la primera, la de segundos y el escape. Es decir tenemos tres rubíes nuevos que sumados a los diez anteriores, tenemos trece. Debajo está el puente donde descansa la rueda de segundos y sujeta, a su vez, la rueda de centro, que también está empedrado, es
decir, que lleva otros dos rubíes -ya son quince-.

Llama la atención que la zona central de la estrella, que hace de radios, en la rueda de los segundos está hundida. Paralelamente en el puente de rodaje también se observa que el punto donde se encasta el rubí de dicho pivote está a un nivel inferior que el resto. Seguramente todo ello se hace para que la altura de dicha rueda sea la menor posible ya que precisamente el rotor de este movimiento es central y también debe reservarse un espacio para todo el conjunto del eje sobre el que se apoya la masa oscilante.

El escape y el conjunto volante espiral

El 25-651 es un calibre lento, o al menos más lento de lo que hoy en día estamos habituados. Sus 19.800 alternancias por hora requieren de un volante de generosas dimensiones, y como puede apreciarse en la fotografía 7 éste ocupa la máxima extensión que le permite el borde del calibre y el eje de la rueda de escape.

El sistema de escape es el clásico de áncora suiza, en cuyos brazos están otros dos rubíes más, que con el situado bajo el platillo del volante -la elipse- hacen dieciocho. El portapitón es móvil, lo que permite un buen ajuste del punto muerto del volante, es decir, que en posición de reposo la elipse obliga al áncora estar en la mitad de su recorrido. Este aspecto es importante para mantener el isocronismo del movimiento del volante: que la duración de una alternancia sea igual a la otra, o lo que es lo mismo, que el tiempo que tarda el volante en girar hacia un lado sea igual que el que tarda en girar hacia el otro.

La regulación de la marcha del reloj se realiza mediante un tornillo excéntrico, lo que permite a la raqueta recorrer poco a poco su trayectoria hasta encontrar el justo punto que consiga que la marcha del reloj sea lo más precisa posible. Como protección de los pivotes del eje del volante se utiliza un sistema antichoque tipo Incabloc, que absorbe la energía provocada por golpes o movimientos bruscos, permitiendo un pequeño juego al eje para
evitar su rotura. Dos rubíes en cada extremo del eje, uno que sirve como apoyo o cojinete y otro que hace de caparazón protector, añaden cuatro rubíes más a nuestro cómputo por lo que ya tenemos un total de veintidós, al que hemos de añadir otro correspondiente al puente del áncora haciendo ya un total de veintitrés.

Y finaliza el recuento de los rubíes con los cuatro que están en la platina, ver la fotografía 9, que corresponden a los cojinetes inferiores del eje del áncora, de la rueda de escape, la de centro y la primera, que hacen el total de los veintisiete que tiene este calibre.

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En la parte de la esfera

Debajo de la esfera sólo encontramos el disco del calendario y un puente que ocupa prácticamente toda la superficie, a excepción de una rueda dorada, sobre la cual hay otra, tal como puede verse en la fotografía que inicia el artículo. La fotografía 10 muestra lo que se esconde tras desmontar el puente de minutería. La rueda situada al centro del calibre, en la fotografía 10, corresponde a la de horas, y sobre ellas se coloca la aguja de las horas, lógicamente. A su derecha, por la parte inferior, está la rueda de los minutos -cubierta por su puente- y, más hacia abajo, una pequeña rueda denominada de transmisión. Por debajo de esta última, está el piñón corredizo, que se mueve por acción de la tija del reloj, transmitiendo así el movimiento de la corona hasta las agujas del reloj. Se aconseja un repaso a las secciones técnicas del número 8 y 12 de , donde se explica con más detalle el remontaje y la visualización del reloj, respectivamente.

Siguiendo con la rueda de las horas -la que está en el centro- hacia la parte superior, hay una rueda intermedia entre ésta y la rueda de color dorado, que es la que permite el cambio de fecha. La fotografía 11 muestra una ampliación de esa parte. La rueda intermedia engrana por su parte superior con la rueda de centro y por la inferior con la rueda de cambio de fecha. Esta rueda tiene encima otra rueda con un dentado que engrana con su eje. Es decir, a medida que se mueve la rueda de cambio de fecha, hace que la pequeña rueda situada encima, a modo de satélite, también gire sobre sí misma.

El cálculo del número de dientes es tal que cada dos vueltas de la rueda de cambio de fecha se consigue que la pestaña de la rueda satélite arrastre un diente del disco de fecha, realizando el cambio de fecha, que tarda aproximadamente una hora en producirse.

Conclusión

En su momento, era un calibre que incorporaba interesantes soluciones técnicas sin demasiadas sofisticaciones, y que ya apuntaba a la carrera que vino después de disminuir el grosor de los calibres automáticos. Su sistema de ruedas gemelas inversoras sigue utilizándose, bajo otras variantes o patentes, en calibres tan actuales como el ETA-sa 2824-2. Su concepción y diseño, intuitivo en su funcionamiento y práctico en su mantenimiento, le valió el aprecio de los relojeros, quienes lo valoraban como un pieza de excelente calidad, robustez y fiabilidad.

Si un reloj con este calibre cae en sus manos, no dude en hacerlo revisar y mantener por su relojero de confianza, con el convencimiento de tener un pedacito de la historia relojera contemporánea.

Este artículo ha sido publicado en el número 25 de la revista Máquinas del Tiempo.

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