En nuestra sección de técnica hemos ido adentrándonos en los diversos sistemas que componen nuestro reloj mecánico, viendo la funcionalidad de cada uno de ellos y encajando unos con otros hasta tener un todo.

Sin embargo aunque con el muelle real almacenamos la energía, con el remontaje damos energía al reloj, con el tren de rodaje la transmitimos y con la distribución contamos el tiempo del órgano regulador, todavía nos falta ver la hora que es.

De eso se encarga el sistema de visualización o minutería de nuestro reloj.

El cañón de minutos:la pieza clave

Si viéramos una sección de nuestro reloj mecánico, podríamos seguir que desde el muelle motor hasta el volante, unas piezas se van enlazando con otras en una continuidad de transmisión de la energía y del movimiento. Es precisamente en toda esa cadena en la que se realiza la medición del tiempo. Pero toda esa “información” de la medición del tiempo es necesario aflorarla y mostrarla en la esfera.

La transmisión de la información desde el “interior” del reloj al “exterior” del reloj se realiza a través del cañón de minutos o también denominado “chaussé”.El cañón de minutos consiste en un tubo hueco y un piñón solidario en su parte inferior. La “chaussé” se encasta en un extremo del eje de la rueda de centro que sobresale, por el lado de la esfera, de la platina del reloj, encastándose a su vez la aguja minutería.

La aguja de las horas

Una vez ya tenemos la información de los minutos fuera de todo el entramado interior de nuestro reloj, debemos añadir la información de la hora.
En este caso la solución es sencilla: dos ruedas auxiliares. Una que engrana con el piñón cañón de minutos: la rueda de minutaría y otra que engrana con esta: la rueda de horas.
La rueda de horas se superpone sobre el cañón de minutos, por lo que también su eje está, normalmente, sobre el centro del reloj y es sobre esta rueda de horas donde se encasta la aguja de las horas. De esta forma ya hemos conseguido transmitir de “dentro” hacia “fuera” el cómputo del tiempo: las horas y los minutos.

No sólo es importante el espiral

Seguramente es fácil concebir que si el espiral es sensible a los cambios de temperatura el reloj no “contará” bien, o si la fuerza que se aplica al escape no está dentro de unos límites se resentirá la precisión del reloj. Es decir hay efectos que causan una mala “contabilización” del tiempo y por consiguiente afectan a su régimen de marcha.

Sin embargo también puede ocurrir que todo nuestro reloj “cuente” perfectamente el tiempo, pero que no lo “visualice” de forma correcta.
Es decir si la unión del cañón de minutos (visualizador) con la rueda de centro (contador) no es correcta, puede existir un deslizamiento entre ellos y “perdernos” parte del tiempo que contamos afectando a la visualización final de la hora, por lo que tendríamos un reloj que cuenta bien el tiempo pero que no es capaz de mostrarlo.

Ajustar la hora

Volviendo a toda la mecánica del reloj y a esa transmisión de movimiento desde el muelle motor al volante. Podemos concebir que si necesitamos poner en hora nuestro reloj, no podemos hacer que todo el reloj se mueva “más rápido” o “más lento” para ajustar la hora.
Es necesario por un momento deshacer la unión entre el sistema de minutería y el resto del reloj, permitiendo ajustar las agujas del reloj a la hora correcta y permitiendo que el resto del reloj continúe con su particular latido.

El linternado

Para evitar “perdernos” el contaje del reloj y además poder poner en hora nuestro reloj se realiza el linternado al cañón de minutos.
El linternado consiste en provocar un abultamiento en la parte interior del tubo que forma el cañón de minutos, para lograr un roce y ajuste con el eje de la rueda de centro, proporcionando un ajuste elástico entre ambas piezas.

Mediante este ajuste elástico se consigue que la rueda de centro, contadora de los minutos, gire totalmente solidario al cañón de minutos que es donde se encasta la aguja de los minutos. Así mismo ese ajuste elástico permite que cuando deba ajustarse la hora del reloj el interior del cañón de minutos resbale sobre el eje de la rueda de centro moviendo todas las ruedas de la minutaría y permitiendo así la puesta en hora de nuestro reloj.

A vueltas con el piñón corredizo

En el #8 de Máquinas del Tiempo, en su sección de técnica se describía el remontaje haciendo ya mención al piñón corredizo.
Dicho piñón es el encargado bien de cargar el muelle motor bien de poner en hora nuestro reloj en función del giro de la corona y de la posición de la tija.
La tija, en su parte final, tiene una sección cuadrada y el hueco central del piñón corredizo es también de forma cuadrada. De esta forma siempre que se gire la corona el piñón corredizo girará.

Cuando la tija está en posición de puesta en hora lo que conseguimos es desengranar el piñón corredizo del piñón de remontaje y engranarlo con la rueda de transmisión.
La rueda de transmisión engrana directamente con la rueda de minutería accionando por tanto las agujas del reloj.

También puede ser de otra forma

Creo que esta frase debe ser la más usada en técnica relojera: todo puede ser de otra forma. La descripción realizada en este artículo corresponde a una distribución típica y pedagógica de tren de rodajes, en el que la rueda de centro se sitúa en el centro del reloj y es la que lleva la contabilización de los minutos.

Ahora bien, si nuestro reloj tiene la rueda de centro desplazada, el cañón de minutos no podrá encastarse en su eje, y por tanto se deberá recurrir a otra solución, distinta al linternado, para asegurar la puesta en hora del reloj sin entorpecer su funcionamiento y para la suficiente transmisión al contaje de los minutos.

En estos casos puede utilizarse un sistema de fricción, es decir en la parte inferior del cañón de minutos se sitúa una rueda con unos brazos elásticos que sujetan el cañón de minutos. Dicha rueda estará engranada con un piñón de la rueda de centro, manteniendo así el mismo funcionamiento que un sistema con linternado.

Y con este artículo de técnica cerramos nuestro particular viaje por las entrañas de nuestro reloj mecánico, haciendo parada en los diversos sistemas que lo componen.

Este artículo ha sido publicado en el número 12 de la revista Máquinas del Tiempo.

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