En 1884, el joven maestro relojero Christian Ru?efl i-Flury creó un delicado reloj de bolsillo para regalárselo a su mujer Pauline, que cumplía 25 años. Ella quedó tan impresionada por la exquisitez de la pieza que no cesó hasta convencer a su marido de montar su propia manufactura relojera en Biel, una ciudad conocida ya entonces por la capacidad de sus relojeros. Nacía, de este modo, la fi rma relojera Edox, que con los años se convertiría en una de las más destacadas del país.

Natural de Courrendlin (aunque a los diez años se trasladó a la ciudad de Grenchen), Ru?efl y debía sus conocimientos de relojería a una temprana vocación, que le llevó a requerir las enseñanzas del maestro relojero Urs Schild, uno de los más reputados del momento.

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Manufactura de Edox en Biel.

Antes de iniciar su proyecto personal, el relojero había trabajado en la compañía Eterna y, más tarde, al lado del relojero de Biel Jean Aegler, al que dejó en 1883, el mismo año en el que se casó con Pauline Flury. Más allá de su carrera profesional, el joven Ru?efl i también había demostrado su carácter emprendedor en otros ámbitos: fue uno de los fundadores de la Lake Biel/Bienne Steam Boat Company y también participó en la fabricación del funicular de Evilard y en la construcción del hospital de Wildermeth. Además, a lo largo de su vida realizó importantes donaciones a hospitales regionales, guarderías, hogares para jubilados y sanatorios para personas con problemas de audición.

Si para elegir el nombre de su compañía había recurrido al griego clásico -“Edox” signifi ca algo así como “medición del tiempo”-, Ru?efl i también retrocedió en el tiempo cuando, en 1900, eligió un reloj de arena como logotipo de la marca. Es el símbolo que aún hoy luce en las esferas de los relojes Edox.

Primero Revolución

Durante sus primeras décadas, Edox se consolidó en el complicado mercado suizo gracias a la elaboración de fiables y funcionales relojes de bolsillo. Sin embargo, fue en 1921, tras la muerte de Christian Ru?efli-Flury, cuando la compañía dio su gran salto de calidad de la mano de su nuevo presidente, Robert Kaufmann-Hug, quien muy pronto se percató de la necesidad de potenciar la producción de relojes de pulsera en detrimento de los viejos modelos de bolsillo.

Sin duda, esta decisión marcó el futuro de la marca, que vivió un importante crecimiento comercial durante el periodo de entreguerras. A principios de la segunda mitad del siglo XX, la compañía contaba ya con una plantilla de más de 500 trabajadores y era una de las firmas relojeras líderes del país. A causa de la gran demanda que tenían sus relojes desde el final de la guerra, Edox se vio obligada, en 1955, a trasladar la producción a unas nuevas instalaciones, también situadas en Biel, que por aquel entonces eran las más modernas y tecnológicamente avanzadas del sector.

Ello se reflejó, naturalmente, en la gran cantidad de primicias técnicas lanzadas por la marca en los años siguientes, empezando por el revolucionario modelo Delfin, de 1961, un reloj de submarinismo cuya hermeticidad estaba garantizada hasta los 200 metros de profundidad gracias a su fondo reforzado y a un sistema de doble sellado de la corona. Sólo cuatro años más tarde, la marca de Biel rompería todos los records con el lanzamiento del Hydrosub, resistente al agua hasta 500 metros. En el ámbito institucional, cabe destacar el nombramiento de Victor Flury-Liechti como director de Edox, en sustitución de su tío Robert Kaufmann-Hug. El nuevo responsable de la compañía apostó
por potenciar la formación de ingenieros e invertir en la investigación técnica.

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El modelo Geotimer, sucesor del modelo Geoscope.

Progresivamente, la firma empezó a introducir modelos innovadores, como el Bluebird, también dotado de un sistema de doble fondo, o el hoy mítico Geoscope, de 1971, el primer reloj con función de hora universal: cubriendo todas las zonas horarias, el reloj proporcionaba la información horaria de 50 ciudades de todo el mundo, marcadas en una colorista esfera que reproducía un mapamundi desde la perspectiva del Polo Sur. Más tarde, este modelo fue sustituido por el Geotimer.

Vuelta a empezar

A pesar de la situación de privilegio que había adquirido a lo largo de la última década, Edox no fue ajena a la crisis del cuarzo, que durante los años setenta devastó buena parte de la industria relojera suiza. En 1973, la compañía pasó a formar parte de la sociedad ASUAG -uno de los dos grupos relojeros que años después acabarían formando SMA, actual Grupo Swatch-, pero la asociación no dio los frutos deseados, y, Edox cayó en un largo letargo tanto en el ámbito creativo como productivo.

Fue en 1983 cuando el relojero y empresario suizo Victor Strambini se hizo con las acciones de la compañía y trasladó el centro de producción a la población de les Genevez, situada en el corazón del Jura suizo. Los modelos lanzados durante esta década reflejan un compromiso con la imagen histórica pero también un intento de adaptarse a los nuevos gustos del mercado, como demuestra la creación de varios modelos digitales de imagen incluso futurista.

Sin embargo, el primer gran éxito comercial de Edox en esta nueva etapa llegó en 1998 gracias al modelo Les Bémonts Ultra Slim. Un movimiento de apenas 1,4 milímetros de espesor lo convertía en el reloj mecánico con indicación de fecha más plano del mundo, record que aún hoy se mantiene imbatido.

Más allá de su calidad intrínseca, el reloj demostraba la creciente ambición de la firma de Biel, que muy pronto empezaría a introducir en sus colecciones algunas de las complicaciones más apreciadas por los amantes de la Alta Relojería. Un buen ejemplo de ello es el Maître Horloger 5-Minutes Repeater, lanzado en 2005 dentro de la colección Les Bémonts, en el cual la repetición de minutos se integraba en un calibre finamente decorado, visible a través de la esfera en esqueleto.

Ese mismo año, la marca relojera creó el espectacular cronógrafo Koenigsegg en colaboración con el homónimo fabricante de vehículos deportivos. Realizado con materiales de alta tecnología, el reloj destacaba por las dos piezas del bisel, que se levantaban como si de las puertas de un coche deportivo se tratara, para dejar a la vista una escala de taquímetro.

Edox y el deporte

Con este reloj, además, Edox inauguraba una relación con el mundo del motor y la velocidad, un aspecto que hoy es una de sus señas de identidad más importantes. En 2008, la firma se convirtió en la Cronometradora Oficial del Campeonato del Mundo de barcos Class-1, la Fórmula 1 de los mares, y lo celebró con el lanzamiento de una colección homónima, formada por relojes herméticos elaborados con materiales de alta tecnología, procedentes de la investigación aeroespacial, como el titanio, el carbono o la cerámica.

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El modelo Chronodakar 2014, conmemorativo del patrocinio y cronometraje oficial del Rally Dakar por parte de Edox.

Dos años después, la firma se convirtió en Cronometradora del Campeonato Mundial de Rallyes (WRC), acuerdo del que saldrían algunos de sus modelos más espectaculares: cronógrafos de cuarzo con funciones específicas del mundo de los rallyes (cálculo del tiempo de los tramos, modo recuento y cuenta atrás) y modelos automáticos; todos ellos, con una estética inspirada en el mundo del motor y grandes pulsadores que permitían operar el reloj con guantes.

Actualmente, Edox es la Cronometradora Oficial del Rally Dakar, para el cual elabora cada año una edición limitada. Además, su presencia se ha ampliado a otros deportes. Sin ir más lejos, la firma es patrocinadora de la competición marítima Extreme Sailing Series y, desde el pasado otoño, Cronometradora Oficial de la World Curling Federation.

Además, la firma cuenta con embajadores de prestigio mundial, como el buceador austriaco Christian “Iceman” Redl, el mayor especialista mundial en inmersión en apnea bajo el hielo. Las tres ediciones que Edox ha dedicado a Iceman desde 2011, resistentes al agua hasta 1.000 metros, remiten sin duda a los modelos que contribuyeron a forjar la imagen de la marca en los años sesenta. Precisamente, en 2013 la firma de Biel recuperó el modelo Delfín, que en 1961 estableció unos nuevos estándares de robustez y hermeticidad para los relojes de buceo. Con su caja robusta, el nuevo modelo captura el espíritu del Delfin original y lo adapta al gusto de los consumidores actuales, aunque sin renunciar a una imagen indudablemente retro.

A punto de celebrar su 130ª aniversario, Edox cuenta con una amplia y variada colección de guardatiempos, dividida en dos grandes líneas: una dedicada a los instrumentos para la práctica deportiva, formada por series como Grand Ocean, WRC o Class-1, y una de corte más clásico, dedicada a los relojes de vestir, en la cual encontramos algunas de las colecciones históricas de la firma, como Les Bémonts o Les Vauberts.
Además, Edox complementa sus colecciones regulares con la creación de ediciones especiales, destinadas a un público selecto y amante de la Alta Relojería.

 

Este artículo ha sido publicado en el número 49 de la revista Máquinas del Tiempo.