Dicen algunos que vista una manufactura vistas todas, y no les falta razón. Sin embargo, no es menos cierto que cada uno de los templos relojeros que hemos visitado a lo largo de estos 10 años guardan secretos y detalles que los hacen únicos e inconfundibles. Y es que siempre hay alguna zona de las instalaciones que no se nos muestra, o simplemente se nos “prohíbe” hacer fotografías por aquello del espionaje industrial, con lo que uno en muchas ocasiones termina abandonando el edificio a regañadientes.
En el caso que nos ocupa, la visita a la Manufactura de Officine Panerai, la experiencia ha sido de esas que uno no olvida fácilmente porque tanto el trato como el espacio de las nuevas y flamantes instalaciones de la firma han cumplido e incluso superado las expectativas de los medios invitados. La citada Manufactura nos abrió sus puertas para que fuéramos testigos del poderío de una marca que se ha distinguido por el dicho «despacito y buena letra».
El complejo, finalizado a principios de 2014, ocupa un espacio de alrededor de 10.000 metros cuadrados sobre colinas con vistas al lago Neuchâtel, en dirección a La-Chaux-de-Fonds, una de las áreas con una tradición relojera más antigua de toda Suiza. En este imponente edificio se han desarrollado en su totalidad los 30 movimientos de la manufactura, (16 de movimiento manual y 14 de movimiento automático), lo que marcó el antes y el después de una marca que hasta hace relativamente poco albergaba en sus modelos calibres de otras compañías.
Angelo Bonati, CEO de Officine Panerai
La Manufactura alberga todos los espacios y profesionales necesarios para la fabricación de relojes (más de 70 en total), y en ese sentido la funcionalidad del diseño optimiza cada etapa de la producción. Del alrededor de 250 empleados que trabajan en la Manufactura, todos aquellos que se dedican a funciones de diseño relojero son llamados a aportar sus ideas en un debate continuo que fomenta la sinergia y la eficiencia en los procesos de fabricación.
Una de las instalaciones más importantes de la Manufactura es el conocido «Laboratorio di Idee», que funciona como el departamento de Investigación y Desarrollo de la Manufactura. Se dedica al desarrollo de nuevos productos a partir de la idea original, y por ello sus 50 empleados trabajan estrechamente con la sede de diseño de la firma en Italia, donde están los archivos históricos de la marca. Para la creación de los prototipos de los movimientos y relojes, los empleados se ayudan de maquinaria altamente especializada en procesos que pueden durar hasta cuatro años.
Ensamblaje de la esfera del modelo Luminor 1950 Regatta 3 Days Chrono Flyback
Antes de entrar en el proceso de producción, los productos deben pasar por la etapa de homologación, una serie de pruebas que tienen que ver básicamente con la resistencia del guardatiempo a potenciales influencias externas. Entre ellas, encontramos pruebas de caída para evaluar la resistencia a los impactos violentos o pruebas de calor húmedo para determinar la fiabilidad del reloj en condiciones de gran humedad y calor.
Otro aspecto destacado de la Manufactura Panerai es que puede fabricar de una manera autónoma la mayoría de los componentes originales de los movimientos de sus relojes, gracias a la utilización de equipos cada vez más avanzados tecnológicamente. La planta baja del edificio alberga una superficie de 800 metros cuadrados que cuenta con máquinas de última generación que permiten transformar las materias primas iniciales en puentes, platinas y otros componentes. Las máquinas están programadas para realizar tareas muy precisas y con ciclos de producción que pueden ser inusualmente largos: por poner un ejemplo, en la realización de una sola platina para un movimiento de la serie P.2000 se puede emplear hasta una hora de trabajo.

Correa, caja y movimiento de un guardatiempo Panerai amtes del proceso de ensamblaje
Una vez diseñados, se procede al montaje y ajuste de los movimientos. Este proceso se realiza a mano por expertos maestros relojeros que trabajan en el Taller de Alta Relojería, el departamento de la Manufactura de Panerai donde se crean los movimientos con complicaciones. Por ejemplo, en este taller se ajusta el calibre P.2005 con el característico regulador de tourbillon patentado por Panerai o el innovador movimiento de cronógrafo P.9100/R con cuenta atrás para indicar la hora de inicio de una competición.
Los guardatiempos deben superar después un estricto control de calidad para asegurar el cumplimiento óptimo de los máximos estándares. Estas pruebas simulan diversas situaciones extremas: presión del aire, baja presión de agua durante un tiempo prolongado y alta presión. Por ejemplo, para pasar las pruebas, todos los relojes Panerai deben tener una hermeticidad superior al 25 % de los límites declarados oficialmente. El proceso incluye la prueba de la “gota de agua”, que consiste en calentar la caja del reloj y colocar un elemento externo frío en la superficie del cristal que protege la esfera para descartar la presencia de cualquier tipo de humedad en el interior del guardatiempo.
Proceso de control de la estanqueidad
Una vez el reloj ha sido vendido, juega un papel muy importante en la Manufactura el Servicio Posventa, que se encarga del mantenimiento que piden los relojes mecánicos cada cuatro o cinco años. Allí trabajan profesionales que han recibido una formación especial impartida por los maestros relojeros que trabajan en el centro de formación de la Manufactura. Este Servicio Posventa es el único centro que puede además facilitar asistencia técnica en el caso de los relojes vintage de la firma, o aquellos que cuentan con las complicaciones más extremas.
Otro aspecto remarcable de la Manufactura es su apuesta por una sostenibilidad medioambiental en la totalidad de su edificio. El compromiso de la firma con el medio ambiente excede los requisitos de cualquier organización reguladora, lo que le ha valido numerosas certificaciones internacionales. Por ejemplo, recientemente la marca ha pasado a formar parte del Responsible Jewellery Council, una organización que fomenta el comportamiento ético y la sostenibilidad en el contexto de la producción y venta de relojes y joyas.
Movimiento P.2005/S, durante la colocación del característico tourbillon de la colección Lo Scieziato
En ese sentido, el edificio está equipado con los aparatos más modernos de ahorro de energía y de reutilización de materiales. Un ejemplo es el ahorro de agua: el agua de lluvia se almacena en un tanque de 50.000 litros y, a continuación, se reutiliza en otras funciones como el riego de las zonas verdes exteriores. En general, el agua proporciona una energía hidroeléctrica ecológica certificada al 100% que se utiliza en todas las actividades de la Manufactura.
Además, el complejo está ventilado también de forma sostenible. Cuenta con 36 sondas geotérmicas que utilizan el calor constante procedente del subsuelo para proporcionar un ambiente de clima controlado los 365 días del año. También se ha tenido en cuenta la sostenibilidad para diseñar el sistema de iluminación, que utiliza unas bombillas de bajo consumo y tecnología LED que, a través de sensores especiales, se apagan después de 30 minutos de inactividad en el área que iluminan.
En definitiva, la Manufactura Officine Panerai es hoy una entidad totalmente independiente capaz de realizar, diseñar y desarrollar los movimientos y las cajas de sus relojes, lo que la convierte en un buen reflejo de los valores de la marca y su búsqueda de nuevas vías de innovación que combinen simplicidad con vanguardia.
Por Juan Antonio Gómez








