Audemars Piguet
Royal Oak Calendario Perpetuo Automático
Un gesto lo cambia todo
Por Ernest Valls
Audemars Piguet
Royal Oak Calendario Perpetuo Automático
Un gesto lo cambia todo
Por Ernest Valls

Audemars Piguet celebra su 150º aniversario, dando nueva forma a una de sus complicaciones más icónicas, replanteada con la autoridad de quien ha escrito las reglas y no tiene que pedir permiso para romperlas. Tres modelos –un Code 11.59 y dos Royal Oak– sellan este nuevo capítulo en la historia de la complicación, cada uno, con su edición limitada «Aniversario» de 150 piezas, y detalles creados especialmente para la ocasión.
Desde la Antigüedad, el ser humano ha levantado la mirada al cielo para organizar su vida en la Tierra. El día y la noche, las estaciones, los ciclos lunares, los solsticios y equinoccios… la historia de la relojería es, en su raíz más profunda, una historia de astronomía. Antes que engranajes y resortes, antes que péndulos y escapes, estuvieron el Sol y la Luna. Durante siglos, los relojes de sol, de agua y de arena marcaron el paso del tiempo con la cadencia de los astros. Más tarde, la invención del reloj mecánico en la Europa medieval y la posterior aparición del péndulo en el siglo XVII permitieron una medición mucho más precisa, allanando el camino para complicaciones cada vez más sofisticadas. Las fases lunares, los calendarios completos y, finalmente, los calendarios perpetuos fueron el resultado natural de ese deseo de dominar el tiempo en todas sus dimensiones. Y en esta larga evolución, el calendario perpetuo representa uno de los máximos logros.
Convertido en una de las grandes conquistas de la relojería clásica, el calendario perpetuo surgió en su forma primitiva en el siglo XVIII como una memoria mecánica capaz de seguir con fidelidad el cómputo del calendario gregoriano y anticiparse a la lógica irregular del calendario civil durante décadas, incluso siglos. Su desarrollo fue el fruto de un impulso intelectual que combinaba astronomía, matemáticas y una obsesiva búsqueda de miniaturización. Durante mucho tiempo, esta complicación permaneció confinada a los relojes de bolsillo más elaborados, antes de hacer su transición a la muñeca, a lo largo del siglo XX. Desde entonces, los relojeros más ambiciosos han asumido el reto de domar su complejidad y hacerla más accesible, fiable y legible sin diluir su esencia. Cada nuevo avance en este campo ha marcado una etapa en la historia de la relojería clásica.


El Royal Oak Calendario Perpetuo Automático en caja de oro arena de 41 milímetros combina una presencia refinada con un juego cromático singular y toda la solidez que distingue la colección.
Para Audemars Piguet, esta complicación no es solo una proeza de micromecánica, sino también una expresión de la continuidad entre la relojería y su dimensión más trascendente: la del tiempo entendido como ciclo, como memoria colectiva y como legado. Desde sus primeras creaciones con calendario en el siglo XIX, la manufactura de Le Brassus ha cultivado una relación constante con esta complicación, que ha ido perfeccionando generación tras generación. A lo largo de décadas, sus calendarios perpetuos no solo han marcado hitos técnicos –como el calibre 2120/2800 de 1978, o el ultraplano RD#2 de 2018–, sino que han servido como emblema de su visión: combinar la más alta ingeniería relojera con una sensibilidad estética y cultural que trasciende modas y épocas. Son, en cierto modo, su forma de rendir homenaje al orden del tiempo humano.
En este contexto, el lanzamiento del nuevo calendario perpetuo de Audemars Piguet no es una simple actualización técnica: es una declaración de principios conmemorativa. Para celebrar su 150º aniversario, la manufactura ha creado tres relojes –un Code 11.59 y dos Royal Oak– que, pese a sus diferencias estéticas, comparten un mismo corazón mecánico: el nuevo calibre 7138. Fruto de cinco años de desarrollo en Le Brassus y protegido por cinco patentes, este movimiento encarna una revolución silenciosa, al permitir la corrección completa del calendario a través de una única corona, sin pulsadores laterales ni herramientas accesorias. Un gesto técnico y simbólico que transforma radicalmente la experiencia de uso y reafirma el compromiso de Audemars Piguet con la innovación significativa.

La arquitectura del calibre 7138 revela una simetría estudiada –con puentes del volante y del barrilete esqueletados de forma idéntica–, visible a través del fondo de zafiro.
La caja: geometría icónica, luz cambiante
La referencia 26674SG.OO.1320SG.01 del Royal Oak Calendario Perpetuo Automático en oro arena de 18 quilates –el modelo que ilustra la portada de esta edición–, destaca por su presencia refinada y su juego cromático único. El oro arena, una aleación especial de oro con paladio y cobre, despliega un tono intermedio entre el oro blanco y el oro rosa, que varía sutilmente según la luz, aportando al conjunto una riqueza visual envolvente y contemporánea.
La icónica geometría del Royal Oak –con su bisel octogonal y tornillos hexagonales visibles– conserva su esencia deportiva-chic, pero aquí gana en pureza formal gracias a la supresión de los pulsadores en los flancos. Esta característica, posible gracias al nuevo sistema de corrección mediante corona, no solo estiliza el perfil de la caja, sino que permite elevar su hermeticidad hasta los 50 metros, una mejora notable respecto a los 20 metros que ofrecían anteriores versiones del Royal Oak con calendario perpetuo.
El grosor de la caja, de tan solo 9,5 mm, aporta equilibrio y discreción al conjunto, sin renunciar a la solidez estructural. El cristal de zafiro con tratamiento antirreflejos –también presente en el fondo– realza la nitidez de la esfera y abre una ventana al refinado movimiento. La continuidad estética se completa con un brazalete integrado en oro arena, con cierre desplegable AP, cuya alternancia de superficies cepilladas y pulidas prolonga con coherencia la arquitectura de la caja y asegura un porte impecable en la muñeca.


Versión en acero inoxidable del Royal Oak Calendario Perpetuo Automático, con el mismo calibre 7138 en su interior.
Code 11.59 by Audemars Piguet Calendario Perpetuo Automático de 41 mm, una reinterpretación contemporánea impulsada por el calibre 7138.

La esfera azul ahumado del Code 11.59 by Audemars Piguet Calendario Perpetuo Automático combina un grabado original con profundidad visual y refinamiento técnico.
La esfera: tradición gráfica con una lectura renovada
Fiel a su linaje, este Royal Oak Calendario Perpetuo de oro arena luce la emblemática esfera Grande Tapisserie, uno de los signos más reconocibles de la colección desde sus orígenes en 1972. El patrón “guilloché”, tallado con precisión mediante técnicas históricas, confiere profundidad, textura y un dinamismo singular al conjunto, especialmente cuando se combina con el tono monocromático oro arena que envuelve también el realce y las subesferas. Este tratamiento tonal uniforme, logrado mediante un meticuloso proceso galvánico, subraya la sobriedad del diseño y deja que el juego de luces y sombras hable por sí mismo.
La disposición de las indicaciones sigue el esquema clásico del calendario perpetuo de Audemars Piguet, optimizado en este modelo para reforzar la legibilidad: fecha a las 12 h, día de la semana a las 9 h, mes y año bisiesto a las 3 h, y fase lunar a las 6 h. La semana del año, numerada del 1 al 52, se muestra en un anillo periférico, con una escala limpia que rodea el conjunto sin sobrecargarlo. Bajo el número “24”, destaca una sutil línea roja que actúa como recordatorio visual: indica la zona de no corrección del calendario (entre las 21:00 y las 3:00), una advertencia integrada con elegancia y funcionalidad en el diseño.
Las agujas y los índices, todos en oro blanco de 18 quilates con tratamiento luminiscente, se recortan con nitidez sobre el fondo, garantizando una lectura precisa en cualquier condición de luz. Como en toda esfera del Royal Oak, tradición y técnica no compiten: se complementan con una naturalidad solo al alcance de las grandes manufacturas.

Vista frontal del calibre 7138 que impulsa los tres modelos, con detalle visible del módulo del calendario perpetuo.
El calibre: precisión mecánica con alma de futuro
En el corazón de este Royal Oak late el nuevo calibre 7138, una obra de ingeniería desarrollada íntegramente por Audemars Piguet y protegida por cinco patentes. Concebido para celebrar los 150 años de la manufactura, este movimiento automático no solo perpetúa la tradición astronómica de la casa: la redefine desde la experiencia del usuario. Su principal novedad –y verdadero golpe de efecto– es la posibilidad de ajustar todas las funciones del calendario mediante una única corona. No hay pulsadores, herramientas ni riesgo de errores: todo se maneja con precisión desde la muñeca. Incluso si el usuario intentara realizar un ajuste durante la franja crítica de transición –entre las 21:00 y las 3:00–, el mecanismo bloquearía la corrección de forma segura, sin comprometer el funcionamiento del calibre.
Con 4,1 mm de grosor y 422 componentes, el calibre 7138 logra compactar la complejidad del calendario perpetuo en un perfil sorprendentemente delgado. Basado en el calibre 7121, incorpora innovaciones derivadas del célebre calibre 5133 del RD#2, como la disposición de las funciones en un solo nivel y un sistema de levas integradas que simplifica la arquitectura interna sin sacrificar precisión. Además, la inclusión de una espiral antimagnética ensamblada a mano por artesanos especializados garantiza estabilidad frente a los choques térmicos y un excelente rendimiento cronométrico.
Visible a través del fondo de zafiro, el movimiento se presenta con acabados de alta relojería –Côtes de Genève, achaflanados, satinado circular y graneado– y se corona con una masa oscilante esqueletada en oro rosa de 22 quilates. Esta estética cuidada no es mero adorno: es la firma silenciosa de una complicación que, por primera vez, se siente tan intuitiva como majestuosa.

El Code 11.59 by Audemars Piguet y el Royal Oak comparten una identidad común forjada en el saber hacer de Le Brassus, en homenaje al 150º aniversario de la manufactura.
Las otras caras del aniversario
Con el calibre 7138 como eje común, Audemars Piguet ha dado vida a otras dos nuevas interpretaciones del calendario perpetuo que, aunque comparten la misma base mecánica, se expresan con lenguajes estéticos muy diferentes. Cada una de estas creaciones traslada la complicación a un universo visual propio, con acabados, materiales y geometrías que redefinen su presencia en la muñeca.
Por un lado, el Royal Oak en acero inoxidable conjuga tradición y funcionalidad con una sobriedad elegante. Su caja de 41 mm mantiene las proporciones equilibradas y el grosor contenido de la colección, mientras que la emblemática esfera azul Grande Tapisserie –una de las señas más reconocibles del modelo desde 1972– se combina con subesferas a juego, índices e indicaciones blancos, y agujas en oro blanco con material luminiscente. El resultado es una pieza versátil, atemporal y perfectamente reconocible para los amantes del Royal Oak más puro, capaz de convivir con naturalidad entre lo cotidiano y lo extraordinario.
Al otro extremo del espectro estético se sitúa el Code 11.59 by Audemars Piguet, con una aproximación decididamente contemporánea. Su caja de oro blanco de 18 quilates combina líneas curvas y angulosas en una arquitectura multicapa donde cada superficie juega con la luz a través de acabados satinados y biselados. La esfera azul ahumado, con subesferas integradas y realce acaracolado, ofrece profundidad visual y refinamiento técnico, reforzados por la correa de caucho texturizado con forro de piel. Este modelo representa una relectura más audaz del calendario perpetuo: menos clásica y más escultural, sin renunciar a la carga simbólica de la complicación.
Los tres modelos –Royal Oak en acero inoxidable, Royal Oak en oro arena y Code 11.59 en oro blanco– no solo encarnan tres visiones estéticas distintas de una misma complicación, sino que comparten una identidad común forjada en el saber hacer de Le Brassus. Para conmemorar este 150º aniversario, cada uno de ellos se presenta también en una edición limitada «Aniversario» de 150 piezas, con sutiles códigos de diseño desarrollados especialmente para la ocasión, como la firma histórica de Audemars Piguet integrada en la fase lunar y la inscripción «1 of 150 pieces» grabada en el fondo. Tres relojes, un solo movimiento, y una misma declaración: que incluso las más altas complicaciones pueden seguir evolucionando cuando tradición e innovación trabajan al unísono. Así escribe Audemars Piguet un capítulo conmemorativo que no se detiene en la nostalgia, sino que avanza con paso firme hacia el porvenir.
Más información en: audemarspiguet.com


