H. Moser & Cie. x MB&F

L’UNION FAIT LA FORCE

 

Por Ernest Valls

Dos de las firmas más singulares del panorama relojero actual han compartido su “savoir faire” dando a luz, a la vez, dos magníficos y excepcionales guardatiempos que aglutinan la personalidad y la particularidad de ambas marcas.

El lema que en 1830 dio paso a la nación belga, “la unión hace la fuerza”, bien podría ser el eslogan de los nuevos modelos que han salido, simultánea y recíprocamente, de las manufacturas H. Moser & Cie. y MB&F (o viceversa: MB&F y H. Moser & Cie., ya que el orden es una mera cuestión de escritura). Un acontecimiento singular en el tan opaco y cerrado mundo de la relojería, donde cada marca guarda celosamente su experiencia y conocimiento. Aunque no es la única simbiosis relojera de la historia, nos atrevemos a decir que sí es todo un hito en el panorama relojero actual, donde cada marca intenta salvar los muebles ante la excepcional situación en la que estamos inmersos.

Situemos a las marcas en contexto. H. Moser & Cie. fue creada en 1828, con sede en Neuhausen am Reinfall, a orillas del Rin, en el cantón de Schaffhausen, por Heinrich Moser. Hoy día, está en manos de la familia Meylan –a través del MELB Holding–, con una dilatada historia relojera a sus espaldas, y ofrece acciones transgresoras y a la vez reivindicativas del arte relojero tradicional suizo, como por ejemplo el anuncio “upgrade to mechanical watch” (actualícese a un reloj mecánico) que presentaba su colección Swiss Alp Watch, con su caja que recuerda a un famoso y conocido smart watch, si bien en su interior late un auténtico y exquisito reloj mecánico suizo.

MB&F (Maximilian Büsser & Friends) es un rara avis de la relojería suiza. Se define no como una manufactura sino como un laboratorio relojero conceptual. Toda una declaración de intenciones. MB&F está consagrada al arte y a la ingeniería micromecánica, y fue creada para diseñar y dar vida a ediciones limitadas de relojes singulares y radicales, todos ellos, concebidos con la colaboración de destacados relojeros que forman parte de los “friends” que Maximilian Büsser escoge por su talento y métodos de trabajo. De esta particular visión del mundo relojero han salido las “Horological Machine”, máquinas relojeras que no se limitan a dar la hora sino que simbolizan el tiempo, o las “Legacy Machines”, de estética más clásica, que rinden homenaje a la relojería del siglo XIX.

El cristal de zafiro abovedado se hace necesario para proteger la esfera horaria y el tourbillon cilíndrico que sobresale del movimiento.

La gestación del proyecto

Un proyecto de estas características sólo se puede concebir a partir de dos firmas independientes dirigidas con un enfoque humano. En este caso, ambas marcas están gestionadas por dos amigos entusiastas –Edouard Meylan y Maximilian Büsser– que se conocen desde hace tiempo y se profesan una admiración y respeto mutuos, tanto en el plano personal como en el profesional.

En palabras de Maximilian Büsser: “cuando llamé a Edouard para proponerle colaborar en una creación, le comenté que me fascinaban la doble espiral, las esferas ahumadas características de Moser y la colección de relojes Concept. Edouard me respondió inmediatamente que me prestaría todas esas características, pero con la condición de que yo le diera a él la oportunidad de reinterpretar una de mis “machines”. La propuesta me sorprendió un poco al principio, pero no la descarté. Por mis orígenes –soy mitad indio y mitad suizo–, siempre he estado convencido de que la mezcla de distintos ADN da resultados muy interesantes, de modo que, ¿por qué iba a salir mal el experimento aplicado a la relojería? Así que acepté su propuesta y le sugerí el modelo FlyingT, una creación por la que siento un cariño muy especial»”

Tando Edouard como Maximilian Büsser aseguran estar encantados de haber llevado a cabo este gratificante proyecto colaborativo, cuyo resultado supera con creces las expectativas con las que se gestó. Además de la creación de dos modelos excepcionales con un encanto especial, la fusión de la experiencia de dos firmas y dos identidades diferentes ha dado lugar a una sinergia que ha resultado enriquecedora para ambas. Guiados por un extraordinario espíritu de entendimiento y comunicación, los distintos equipos de las dos maisons han sabido complementarse aportando su savoir faire. Ambos coinciden en que esta experiencia les ha permitido reencontrarse con una sensación muy particular: el placer de colaborar y crear.

Una fusión pefecta del Endeavour Tourbillon de H. Moser & Cie. y el Legacy Machine Flying T de MB&F.

Endeavour Cylindrical Tourbillon H. Moser & Cie. x MB&F

El Endeavour Cylindrical Tourbillon es una fusión entre el Endeavour Tourbillon de H. Moser & Cie. y el Legacy Machine Flying T de MB&F. Del primero toma el diseño y estructura de la caja, así como el movimiento base que late en el interior, del que destaca su excepcional tourbillon volante cilíndrico de un minuto; del segundo, la esfera de las horas y la singular cúpula de zafiro que protege el mecanismo tridimensional.

La caja, realizada en acero, tiene un diámetro de 42 milímetros y un grosor de 19,5 mm, con el cristal de zafiro abovedado –sin el cristal de zafiro el grosor es de 9,4 milímetros–. Las líneas de la caja son, en general, de corte clásico, si bien destaca la nervatura que prolongan las asas en los laterales de la carrura. Los acabados de la superficie alternan el pulido y el cepillado. El fondo incorpora un cristal de zafiro transparente que permite observar el calibre HMC 810 que late en el interior.

El LM101 MB&F x H. Moser & Cie. es la interpretación del paso del tiempo en estado puro.

Se trata de un movimiento de cuerda automática, con un diámetro de 32 milímetros y un grosor de 5,5. Lo componen un total de 184 piezas y está dotado de 29 rubíes. El conjunto volante/espiral late a unas tranquilas 21.600 alternancias por hora, que equivalen a una frecuencia de 3 Hz. El movimiento ofrece una reserva de marcha mínima de hasta 72 horas.

La esfera, tridimensional, aglutina señas de identidad de ambas marcas. H. Moser & Cie. aporta esa tonalidad “fumé” de las esferas que ya es una seña de identidad inconfundible de la firma. Hay cinco versiones diferentes, en edición limitada de 15 unidades cada una, en función del color de la esfera: Funky Blue, Cosmic Green, Burgundy, Off-White e Ice Blue. MB&F está presente en la subesfera de horas y minutos, inclinada 40 grados –de forma que el tiempo sólo se desvela al portador del reloj–, situada a las seis horas, que hereda del Flying T. Ello ha obligado a un rodaje horario indirecto y a reorientar la posición natural del reloj primigenio, de modo que la corona pasa a situarse a las nueve horas. La subesfera está realizada en zafiro, y así se pueda apreciar con nitidez el colorido de la esfera. El logotipo de H. Moser & Cie. está grabado a modo de marca de agua.

No menos destacable es el tourbillon, que sobresale por encima de la esfera principal a través de una apertura circular situada a las doce horas. En este caso, H. Moser & Cie. recurre a Precision Engineering AG –empresa del mismo grupo y altamente especializada en la fabricación de espirales, y a su vez proveedora de MB&F– para dotar al tourbillon de una espiral cilíndrica. Inventada en el siglo XVIII, se usó inicialmente en los cronómetros de marina; recuerda a un tornillo sin fin o a un sacacorchos y se alza perpendicularmente sobre la tija superior del eje del volante. Su principal ventaja es que la espiral se desarrolla de forma concéntrica y mejora considerablemente el isocronomismo –el hecho de que cada semioscilación del volante (el tic-tac) tenga la misma duración−, lo que redunda en una mejora de la precisión del reloj.

El calibre, diseñado por Kari Voutilainen, con unos acabados de excepción, evoca a los relojes de bolsillo del siglo XIX.

LM101 MB&F x H. Moser & Cie.

MB&F apuesta, para este proyecto, por su Legacy Machine 101, una de las creaciones más sencillas y depuradas de la colección que representa la quintaesencia de la relojería mecánica: el volante, la reserva de marcha y el paso del tiempo.

La caja, realizada en acero inoxidable 316, tiene un diámetro de 40 milímetros y un grosor de 16. Las líneas de la caja son clásicas sin concesiones, de forma que todo el protagonismo es para la esfera. Lo único que no está en su posición habitual es la corona, que  en este caso se sitúa entre las cuatro y las cinco horas. El fondo, atornillado a la carrura, incorpora un cristal de zafiro transparente que deja al descubierto el motor que late en su interior.

El diseño del movimiento y las especificaciones del acabado corren a cargo de otro de los relojeros singulares del momento: Kari Voutilainen. Los acabados del movimiento son excepcionales y respetan los cánones estéticos de los relojes de bolsillo del siglo XIX: ángulos internos biselados y pulidos, decoración con Côtes de Genève, grabados realizados a mano y puentes con revestimiento NAC negro. El calibre está integrado por 221 componentes e incorpora un total de 23 rubíes. El conjunto volante/espiral oscila a una frecuencia de 2,5 Hz, que equivale a una latencia de 18.000 alternancias por hora. El movimiento ofrece una reserva de marcha de hasta 45 horas.

La esfera de este modelo está disponible en cuatro tonalidades: Funky Blue, Cosmic Creen, Red y Aqua Blue, editada en exclusiva para el distribuidor de Dubái Ahmed Seddiq & Sons. Cada referencia se comercializa en una edición limitada a 15 unidades, que simbolizan el 15º aniversario de MB&F, así como el 15º aniversario del relanzamiento de H. Moser & Cie.

En este caso, MB&F apuesta por el minimalismo absoluto de H. Moser & Cie. en la concepción de la esfera. Se eliminan las esferas auxiliares del LM101 primigenio, que servían para la indicación horaria, a las dos horas, y la reserva de marcha, a las seis horas. Con ello, la estética de las esferas fumé de H. Moser & Cie. destaca en toda su belleza y esplendor. Ello también sirve para realzar el corazón palpitante, que se muestra soberbio y presumido por encima de la esfera, con el puente en forma de “V” de brazos cilíndricos pulidos a mano que se eleva hacia el centro de la bóveda que lo protege. MB&F también recurre a Precision Engineering AG para la doble espiral del órgano regulador. Esta construcción corrige el desplazamiento del centro de gravedad que experimenta cada espiral por separado en su lenta oscilación, con lo que se consigue una mejora sustancial del isocronismo y de la precisión del guardatiempo.

Más información en: www.h-moser.comwww.mbandf.com

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