El origen de RSW hay que buscarlo, como en tantos otros casos, en un pequeño taller suizo. Y como en tantos otros casos, la historia de esta marca es la de una pasión que pasa de padres a hijos; la historia de un pequeño negocio que se convierte en una gran empresa sin perder el gusto por el detalle y las cosas hechas a la antigua. En este caso, todo empezó en 1914 entre las paredes de madera del modesto taller donde el Sr. Marachly usaba toda su imaginación y habilidad para producir a mano cada pieza de los relojes que diseñaba, una labor a medio camino entre la artesanía y el arte. Ahí se crió su hijo, el pequeño Rafik, desde su nacimiento en 1928, y ahí descubrió enseguida la magia de la relojería, para ir aprendiendo poco a poco todos sus secretos. A principios de los años 40, Rafik ya pasaba todo su tiempo libre en el taller de su padre, y fue éste quien empezó a confiarle algunos primeros trabajos, como la manufactura de delicadas piezas como los espirales.

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Actual sede de RSW en Neuveville (Suiza).

Nace Rama Watch

Aunque el joven Rafik Marachly trabajó de aprendiz en una imprenta y en una ebanistería después de acabar sus estudios secundarios, e incluso se introdujo en el mundo del periodismo, pronto retomó el camino de la relojería para no apartarse jamás de él. Así fue como en 1951 se hizo cargo de la pequeña manufactura de su padre. Era el nacimiento de Rama Watch, el antecesor directo de RSW. Cinco años después, Rafik creaba su primer modelo, un reloj con la indicación de fecha alrededor de la esfera.

Los años siguientes se caracterizaron por el crecimiento y la diversificación de la marca, que aprovechó los últimos avances técnicos para incrementar su colección de relojes mecánicos de cuerda manual. Además, a partir de finales de los 60, Marachly desarrolló una gama de relojes que huían de las formas más tradicionales, combinando un diseño original con nuevos jue-gos cromáticos. El objetivo era llegar a un público más amplio que apreciase la singularidad de la marca. En esa época de crecimiento que caracterizó la década de los 70, Rama Watch tuvo que mudarse dos veces: en 1970, la empresa se trasladó a la calle Ernest Schu?ler, en Bienne; y en 1978, se mudó a un complejo mayor, situado en la calle Collège.

Rama Watch no fue ajena al huracán que provocó en el mundo de la relojería la irrupción de la tecnología de cuarzo. Así, en 1979 la enseña lanzó su primer reloj digital. El crecimiento de la marca continuó durante los años siguientes y, a partir de los años 80 –y después de trasladarse de nuevo, esta vez a las instalaciones de la calle Hu?gi, siempre en Bienne-, Marachly creó una gran cantidad de nuevos modelos (entre los que destacaron el Echelle y el Fase de Lune). La segunda mitad de la década se caracterizó por el relanzamiento de la gama de relojes de carga automática, coincidiendo con la incorporación a la empresa de la tercera generación de Marachlys, formada por los cuatro hijos de Rafik, que compartían con su padre la pasión por los relojes y el mismo afán por perfeccionar la técnica.

Desde 1990, la historia de Rama es una sucesión de nuevos lanzamientos, desde la serie de cronómetros de ese mismo año hasta el modelo femenino Victoria de 1995 (cuyo gran éxito desembocó en la presentación, al año siguiente, de una versión masculina y de una revisión que acabaría convirtiéndose en el buque insignia de Rama), pasando por la colección Bellissima o el Pyramide (ambos de 1992), el Babylone (1993), o el Palace (1994).

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Palace Square, su primera pieza de joyería, y se sitúa dentro de la relojería de lujo.

En 1994 la empresa dejó sus instalaciones de la calle Hu?gi para mudarse a un edificio hipermoderno y funcional en la calle Wyttenbach. La colección Palace Square, de 1997, disponible solo en oro de 18 quilates, acero inoxidable o una combinación de ambos metales con una incrustación de diamantes, situó a Rama Watch dentro del mercado de la relojería de lujo. Ese mismo año, la empresa llegó a un acuerdo con la firma Madeleine Vionnet para producir relojes bajo su nombre, y lanzó su primera línea de piezas bajo la denominación Haute Couture.

RSW, un nuevo enfoque

El 1998 fue un año especial para la empresa suiza, con el nacimiento oficial de RSW -acrónimo de Rama Swiss Watch-, una firma enfocada directamente al segmento más alto de consumidor, que paulatinamente iría sustituyendo a la marca Rama hasta la práctica desaparición de ésta. RSW se posicionó como una firma de lujo que dotaba a todas sus colecciones de una imagen más conceptual y tecnológica. En esa línea, RSW lanzó la línea Puzzle ese mismo año.

La última gran colección del milenio para RSW, de 1999, fue Sumo, ideada especialmente para el mercado asiático, y que inauguró la era automática para la nueva marca. Dos años más tarde, RSW también se introduciría en el mundo de la joyería aplicada a la relojería con Lady Liberty, que aún hoy es la pieza más emblemática de la enseña.

En 2003 se produjo la enésima mudanza de la empresa, que esta vez abandonó la ciudad de Bienne para desplazarse a Neuveville, donde construyó su propia planta, que ocupaba a 50 empleados. Ese año, además, RSW empezó, creando por primera vez una línea de accesorios que incluía estilográficas, productos de piel, y perfumes, entre otras cosas.

Durante los últimos años, RSW ha consolidado su posición en el sector relojero, con colecciones que reforzaban la línea conceptual característica de la marca. Es el caso de Nazca (2005), inspirada en la cultura inca, y que introducía un nuevo sistema para el cambio rápido de huso horario; o del Crossroads, de 2007. Una de las piezas más destacables de la actual colección de RSW es la colección Outland (comentada en lasecciónAl Detalle de nuestro anterior número), inspirada en el movimiento arquitectónico del brutalismo, y que incorpora un peculiar sistema en el que son los discos con las indicaciones de horas, minutos y segundos, los que giran alrededor de una aguja estática.

Este artículo ha sido publicado en el número 19 de la revista Máquinas del Tiempo.

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