Aunque bajo el nombre de la marca siempre ha figurado “Genève” (Ginebra), Universal fue fundada en 1894 por Georges Perret y Emile Descombes en la pequeña población de Le Locle. Tres años más tarde falleció Descombes, por lo que Perret buscó otro socio para el negocio. Éste fue Louis-Edouard Berthoud, con quien refundó la anterior sociedad Descombes & Perret, que se convirtió en Perret & Berthoud.

Mantuvieron la misma filosofía que la empresa precedente: producción de cajas, esferas y movimientos para relojes. El nombre de Universal apareció al año siguiente, 1898; concretamente, la firma pasó a denominarse Universal Watch. Como era habitual en la época, la firma se centró en la realización de relojes de bolsillo, aunque también se adelanto en su paulatina desaparición y fue de las primeras en hacer guiños a los relojes de pulsera. No fue hasta 1919 cuando trasladó su oficina a la ciudad de Ginebra, aunque todavía habría que esperar hasta 1934para ver el nombre “Genève” unido al de “Universal”.

En esa época la marca se especializó en la creación de calibres y relojes cronográficos, como el Compur, primer cronógrafo con dos pulsadores que incorpora el calibre Universal 281.

t1

1954 es una de las fechas emblemáticas de la compañía. Es el año de introducción de su modelo Polerouter que inicialmente se denominó “Polarouter”. El nombre deriva, de hecho, de los vuelos comerciales entre el norte de Europa y los Estados Unidos vía el Polo Norte, realizados a finales de los años 50 del siglo pasado por las líneas aéreas escandinavas SAS (Dinamarca, Noruego y Suecia). Requerían relojes con buenas propiedades antimagnéticas y de precisión, y Universal dio una solución con esta colección que inicialmente equipaba el calibre 138 SS, con un sistema de remote automático con rotor de martillo, y que posteriormente montó el calibre 215.

Un poco de historia

Fue la necesidad de sustituir el calibre 138 lo que llevó a Universal a iniciar su particular carrera para conseguir un calibre automático más delgado, y que dio lugar calibre 215. Se trata de un movimiento de remonte automático basado en un sistema de micro rotor. Sin embargo, la proeza no estuvo exenta de polémica, ya que Buren también desarrolló, por la misma época, un sistema similar, y reclamaba para sí la idea. Curiosamente, los primeros 215 lucían una leyenda bajo el rotor Patented Rights Pending, lo que venía a indicar que todavía estaba pendiente de derechos de patente. En los posteriores aparece la inscripción del número de patente, el 329805, si bien hay quien afirma que no fue sin pagar royalties a Buren para su uso.

Pero lo importante desde el punto de vista relojero es que el 215 fue un calibre excepcional para su época: logró ser el calibre automático más delgado del momento y el primero en usar un micro rotor para el remonte del muelle motor. Sin embargo, su vida fue corta (apenas un par de años), ya que en 1960 apareció su sucesor, el 218.

Las características del Universal 218-2

El Universal 218-2 es un calibre con indicaciones de hora, minutos y segundos centrales, además del día del mes. Su diámetro es de 12 ½ líneas -es decir, 28,55 milímetros- y su grosor, de 4,8 mm. Es de frecuencia baja, 2,5 Hz o 18.000 alternancias por hora, y está equipado con 28 rubíes, lo cual es una primera indicación de su complejidad. Los rubíes responden a la necesidad de dar soporte a un eje, y en este caso, como veremos más adelante, hay más engranajes de los habituales. Hereda de la versión cronométrica del 215 el sistema de regulación mediante un tornillo micrométrico unido a un pivote, que es el que hace desplazar la raqueta. El portapitón es móvil y el volante de Glucydur está equilibrado mediante la incisión de orificios en su parte inferior. Incorpora un sistema antichoque tipo Incabloc para el eje del volante y Girocap para el eje de la rueda de escape. El microrotor, situado en un extremo del movimiento, es bidireccional. La reserva de marcha está en torno a las 60 horas.

En un primer análisis del movimiento llama la atención su simplicidad y el hecho de que el disco del día del mes está descentrado. Sin embargo, el reverso advierte que el 218-2 es un calibre complejo, si bien no exento de buenos acabados: una fina decoración, puentes achaflanados e inscripciones grabadas doradas.

La indicación del día del mes

La fotografía 2 muestra el calibre de frente una vez retirada la pletina de sujeción del disco del calendario en primera instancia, y la que sujeta la rueda de transmisión y la de minutos posteriormente. Si seguimos el camino de la tija al entrar al movimiento podremos ver en primera instancia el tirete, que tiene una doble misión: por una parte sujeta a la tija para que ésta no se salga, y por otra transmite su movimiento de extracción a la báscula para desplazar el piñón corredizo hasta engranar con la rueda de transmisión, y así permitir el ajuste la hora del reloj.

En las fotografías 3 y 4 puede verse la disposición del conjunto cuando la tija está en reposo y cuando está en la posición de extracción. La tensión del tirete se consigue mediante su muelle. El extremo del mismo dispone de dos muescas que sirven de guía al pitón del tirete para mantenerlo en una u otra posición. En la fotografía 5 puede verse, una vez retirado su muelle, como el tirete está en contacto con la báscula, que es la encargada de desplazar el piñón corredizo.

Si volvemos a la fotografía 2 podemos seguir el recorrido del movimiento de la tija cuando está en posición de extracción para ajustar la hora del reloj. Al girar la tija giramos también el piñón corredizo, que engrana con la rueda de transmisión y ésta a su vez con la rueda de minutos. El piñón de la rueda de minutos engrana con la rueda de horas, mientras que sus dientes engranan con el cañón de minutos (situado debajo de la rueda de horas).

Con ayuda de la fotografía 6 podemos seguir la secuencia del cambio de fecha. El movimiento parte del cañón de minutos, que transmite su giro a una rueda intermedia, situada a sus seis, la cual engrana con la rueda de arrastre del disco del día del mes. Puede verse que esta rueda dispone de un índice que arrastra los dientes del disco del día del mes. Por otra parte, para asegurar que el disco permanece en su justa posición hemos de mirar un poco pasadas las dos, aproximadamente.

Un tope con forma de rectángulo ocupa el espacio entre dos dientes del disco del calendario. Este tope permanece en tensión gracias a un muelle que está sujeto a la pletina que fija dicho disco. Este calibre no dispone de un cambio rápido de fecha, si bien no es necesario mover las agujas otras veinticuatro horas para conseguirlo; basta con retroceder un par de horas y volver a avanzar el reloj para adelantar un día más el calendario. A pesar de que el índice de la rueda de arrastre intentará hacer girar al revés el disco del calendario, el modo en que el diente ataca el tope situado en la parte superior le impedirá retroceder. El muelle del tope, a su vez, absorberá el movimiento para impedir la rotura de alguno de los dientes y piezas que intervienen en la acción. Un sistema rudimentario pero eficaz.

t2

Tija en posición de extracción: al accionarla se ajusta la hora del reloj.

Cuatro sistemas bien diferenciados

La fotografía del movimiento nos permite ver que la disposición de cada sistema está perfectamente delimitada y diferenciada. Parece como si los diseñadores hubieran ideado de forma independiente cada sistema y posteriormente los hubieran agrupado para conformar la totalidad. Esta concepción tiene la ventaja de que puede tratarse cada sistema por separado y, en caso de avería, aislar la parte conflictiva sin necesidad de intervenir en el resto del reloj. Además, propició que cada sistema tuviera que desarrollarse en un espacio concreto y limitado, lo que provoca una complejidad de diseño en unos casos y una simplificación en otros, para lograr la funcionalidad del conjunto.

La parte superior está ocupada en su práctica totalidad por el sistema de almacenamiento de energía y remonte manual. Siguiendo en sentido horario, se puede ver el microrotor que oculta los engranajes de transmisión del movimiento al muelle motor. Luego encontramos el conjunto volante espiral y, finalmente, un puente que oculta el tren de rodaje.

Un rochete doble

Llama la atención no ver el rochete por encima del puente del barrilete y, sin embargo, sí que puede apreciarse la rueda de la corona. En la fotografía 8 encontramos la parte inferior del puente del barrilete. A la derecha puede verse un orificio estrecho y rectangular por donde asoman los dientes de la rueda de la corona (dicho orificio permite encajar en vertical el piñón de remontuar y, tras él, se encuentra una superficie cóncava con forma rectangular, por donde se desplaza el piñón corredizo). Siguiendo hacia la izquierda vemos una rueda intermedia entre la de corona y el rochete.

Podemos observar como sus dientes están dentro del hueco del barrilete. La pieza situada en la parte superior, con un diente triangular, es el trinquete, que traba el movimiento del rochete. De esta forma el barrilete entregará su energía sólo en un sentido hacia el tren de
rodaje. La fotografía 9 muestra el calibre una vez se ha retirado el puente del barrilete, y nos permite desvelar el misterio del rochete “doble”. En ella puede verse que sobre el barrilete hay dos coronas dentadas; es decir, dos rochetes: el superior es el que recibe el movimiento de la rueda de la corona y el inferior es el que recibe el movimiento del sistema de remonte automático.

La idiosincrasia del 219-2: el microrotor

Realmente es un módulo del todo independiente del resto del reloj, de tal forma que podría quitarse por completo y el reloj seguiría funcionando de forma manual. La concepción del sistema es tremendamente simple, sin perder por ello funcionalidad. La bidireccionalidad del rotor -es decir, el hecho de que pueda cargar independientemente del sentido de giro- se consigue a partir de dos ruedas gemelas que basculan sobre una plataforma circular.

Analicemos su funcionamiento; para ello nos ayudaremos de la fotografía 10 y tendremos en cuenta que la rueda de transmisión “A” siempre debe girar en sentido antihorario, ya que de otro modo el trinquete “B” impediría cualquier movimiento. Esta fotografía muestra el sistema tal como está cuando el rotor gira en sentido antihorario. La rueda gemela superior engrana con la corona situada en la parte inferior del rotor. Debido al giro antihorario del rotor, se transmite por una parte un giro horario de la rueda gemela superior, y por otra, la plataforma circular sobre las que se sitúan las dos ruedas bascula de forma que la superior engrana con la rueda de transmisión, mientras que la inferior se aleja de ella. El giro en sentido horario de la rueda superior transmitirá un giro antihorario a la rueda de transmisión, que es precisamente lo que buscamos.

t3

Engrane de las ruedas de centro con el barrilete y la rueda primera.

La fotografía 11 muestra la disposición del sistema cuando el rotor gira en sentido horario. Puede verse como la plataforma ha basculado, haciendo que la rueda gemela superior se desplace y no engrane con la rueda de transmisión “A” y, por el contrario, la inferior sea la que está en contacto con ella. De esta forma, el sentido de giro horario del rotor trasmite un sentido antihorario a la rueda gemela superior; ésta, uno horario a la inferior, que finalmente obliga a girar a la rueda de transmisión “A” en sentido antihorario, tal como necesitamos. La pérdida de energía en la inversión es mínima. Sólo la necesaria para hacer bascular la plataforma unos milímetros y que engrane una u otra rueda
gemela.

Para acabar con la descripción, cabe hacer mención del papel que juega el trinquete. Además de asegurar el giro adecuado de la rueda de transmisión también forma parte de la función de inversión. Retomemos la fotografía 11, que ofrece la disposición del sistema cuando el rotor gira en sentido horario, e imaginemos que en esa misma situación el rotor empieza a girar en sentido antihorario. Si fuera así y la plataforma no basculara, la rueda de transmisión giraría en sentido contrario al deseado.

Sin embargo, el trinquete se lo impide. Por tanto, el movimiento del rotor debe canalizarse de alguna otra forma, ya que si no lo hiciera, éste quedaría bloqueado. Y efectivamente el movimiento del rotor sólo puede provocar que la plataforma en la que están las dos ruedas gemelas bascule. Realmente, es un sistema sencillo, fácil de seguir y eficaz en su cometido.

El tren de rodaje

Siguiendo el sentido de las agujas del reloj, después del microrotor encontramos el otro corazón de este calibre: el conjunto volante-espiral, sobre el cual poco más podemos añadir a lo ya comentado. Si continuamos el recorrido aparece a continuación el puente del tren de rodaje, del que destaca la cantidad de rubíes que hay, y la particularidad del sistema antichoque de uno de ellos.

Este artículo ha sido publicado en el número 29 de la revista Máquinas del Tiempo.

Recent Posts