Vacheron Constanin
Les Cabinotiers Gran Complicación Astronómica Celestia “Homenaje a Ptolomeo” y “Homenaje a Copérnico”
Vacheron Constanin
Les Cabinotiers Gran Complicación Astronómica Celestia “Homenaje a Ptolomeo” y “Homenaje a Copérnico”

El reloj Gran Complicación Astronómica Celestia se distingue por su visualización de tres tiempos: civil, solar y astral.
El año en el que festeja su 270º aniversario, Vacheron Constantin ha querido rendir homenaje a dos figuras que con sus observaciones astronómicas contribuyeron a modificar la percepción del mundo y de los cuerpos celestes visibles. Inscritos en una nueva serie de Les Cabinotiers denominada “La Quête”, que celebra las maravillas de la astronomía, los modelos Gran Complicación Astronómica Celestia “Homenaje a Ptolomeo” y “Homenaje a Copérnico” combinan la mejor tradición de Vacheron Constantin en la creación de Grandes Complicaciones con una nueva demostración de maestría de sus artesanos en la ejecución de las decoraciones.
A diferencia de los modelos astronómicos elaborados por Ptolomeo y Copérnico a partir de la observación de los astros, los guardatiempos que Vacheron Constantin ha creado en su honor son idénticos en el aspecto técnico, y solo se diferencian en el aspecto visual.
Ambos utilizan el movimiento de manufactura Calibre 360, que la firma introdujo en 2017, tras cinco años de desarrollo, para equipar el reloj Les Cabinotiers Celestia. Formado por 514 componentes (y 64 rubíes), este mecanismo de carga manual ofrece 23 complicaciones astronómicas, repartidas en dos esferas, a pesar de sus escasos 8,7 mm de grosor.
El Gran Complicación Astronómica Celestia ofrece una triple medición del tiempo gracias a la acción de tres rodajes independientes: la hora civil, de 24 horas, y la solar se indican mediante sendas agujas centrales, situadas en la esfera del anverso del reloj. La diferencia diaria entre ambas, que oscila entre -16 y +14 minutos según la época del año, se debe a la inclinación de 24 grados del eje de la Tierra y al carácter elíptico de la órbita del planeta alrededor del Sol (de hecho, la hora solar y la civil solamente coinciden exactamente en los solsticios y los equinoccios). La tercera hora, la sideral, de 23 horas, 56 minutos y 4 segundos, corresponde al tiempo que tarda la Tierra en completar una rotación completa respecto a una estrella fija en el cielo, y se muestra en el reverso del reloj, mediante un mapa celeste formado por dos discos de zafiro superpuestos, uno fijo y otro móvil.
Además de esta triple indicación horaria, se han ubicado hasta siete complicaciones adicionales en el anverso: un calendario perpetuo programado hasta 2100 con indicaciones de día, fecha, mes, año bisiesto y una fase lunar de precisión (que, por su parte, incluye las indicaciones de día y noche, edad de la luna y número de días transcurridos desde la última luna llena); las horas de salida y puesta de sol; la duración del día y la noche; un disco anual giratorio que muestra los signos astronómicos del zodíaco, las estaciones, los solsticios y los equinoccios, y finalmente un mareómetro o indicador de mareas, combinado con una representación tridimensional de la alineación de la Tierra, el Sol y la Luna.
El reverso del reloj, juntamente con la indicación de la hora sideral, ofrece una carta celeste del hemisferio norte con indicación de la Vía Láctea, la eclíptica y el ecuador celeste. Además, incorpora un indicador periférico de la reserva de marcha, que da fe de las increíbles tres semanas de autonomía del reloj, logradas gracias a la acción combinada de seis barriletes montados en serie.
Como no podía ser de otra forma en un Gran Complicación de estas características, el órgano regulador del reloj, que oscila con una tranquila frecuencia de 18.800 alternancias por hora, está integrado en un tourbillon de un minuto, fijado a la platina por unas barras asimétricas. Su jaula, como es preceptivo, se presenta decorada con la característica cruz de Malta, emblema de Vacheron Constantin desde 1880.


Dos ediciones únicas del Gran Complicación Astronómica Celestia, creadas para rendir homenaje a las teorías del heliocentrismo y el geocentrismo.
Los oficios artesanos cobran protagonismo
Igual que el corazón que late en su interior, la caja de ambas piezas es esencialmente la misma. Con unas medidas de 45 mm de diámetro por 13,91 mm de espesor, se caracteriza por un elegante diseño de líneas suavemente curvilíneas que mitigan la contundencia de su tamaño.
El principal elemento distintivo de cada referencia es, pues, el material constructivo elegido para cada uno de ellos: mientras que el “Homenaje a Ptolomeo” se presenta en oro blanco de 18 K, para el “Homenaje a Copérnico” se ha optado por un cálido oro rosa 5N de 18 K. Para dotar cada modelo de un carácter único, además, sus respectivas cajas han sido decoradas por uno de los artesanos de Vacheron Constantin con un grabado dedicado al astrónomo al que rinde homenaje cada modelo.
Así, la caja de oro blanco ilustra el sistema geocéntrico de Ptolomeo con los planetas orbitando alrededor de una Tierra en forma de hemisferio que rodea la corona (rematada, a su vez, con la inevitable cruz de Malta). Para elaborar esta obra, el maestro grabador tuvo que empezar dibujando las elipses correspondientes a las trayectorias de los planetas mediante la técnica de la punta seca. Posteriormente, vació los espacios entre las elipses utilizando la técnica del grabado “champlevé”, y cinceló las zonas huecas para conferirles un efecto arenado, que contrasta con el acabado pulido de las elipses. Como ejemplo de la meticulosidad con la que se ha trabajado cada mínimo detalle, los planetas tienen una forma ligeramente abombada, y la representación de la Tierra incluye la forma de los continentes, pulidos a mano.


A la izquierda, detalle del grabado “champlevé” de la caja. A la derecha, el fondo del reloj, con una segunda esfera que ofrece una carta celeste del hemisferio norte con indicación de la Vía Láctea, la eclíptica y el ecuador celeste.
La caja de oro rosa, por su parte, remite a la teoría heliocéntrica de Copérnico a través de un grabado del Sol –la corona, con su lateral estriado–, y los planetas del sistema solar moviéndose a través de sus respectivas órbitas. Para su elaboración también se ha utilizado la técnica “champlevé”, que consiste en cincelar los huecos y pulir los bordes entre ellos. De nuevo, los planetas se presentan en relieve para crear una sensación de profundidad, y pulidos para acentuar su contraste sobre el fondo cincelado.
El grabado de cada pieza requirió hasta 240 horas de trabajo del mismo maestro grabador, en el taller Métiers d’Art de la firma suiza.
La esfera principal de cada modelo, que presenta un color acorde al material de la caja, está decorada con un acabado granulado, que contrasta con el pulido de los apliques horarios y el clásico “guilloché” concéntrico del contador de fecha.
Ambas versiones del Gran Complicación Astronómica Celestia incorporan una correa de piel de aligátor Mississippiensis de color azul oscuro con revestimiento interior del mismo material (con acabado guarnicionero), que se ciñe a la muñeca con un cierre desplegable de oro (blanco y rojo, respectivamente), grabado a mano. Se entregan en un estuche que incluye el lápiz necesario para ajustar las complicaciones del calendario.
Más información en: vacheron-constantin.com


