La marca JeanRichard, que pertenece hoy en día al Grupo Sowind, recibe su nombre en honor al relojero Daniel JeanRichard, nacido en 1665 en la aldea de Les Bressel, a mitad de camino entre La Chaux-de-Fonds y Le Locle, en pleno cantón de Neuchâtel. Su visión de la relojería supuso una auténtica revolución para la época, ya que se enfrentó al poder gremial ginebrino. En lugar de una fabricación completa del reloj por un relojero o taller, se dedicó a formar a colegas para que cada uno se especializara en la fabricación de un parte del reloj. Es lo que se conoce como el sistema de “établissage”; un cambio radical al cerrado y celoso método gremial que imperaba en la época. A la muerte de JeanRichard, en 1741, más de un centenar de pequeños establecimientos salpican las montañas del Jura, lo que algunos consideran como la semilla de la industria relojera suiza.
Sin embargo, la historia reciente es algo más sucinta.
En 1986 la familia Macalusso, con Luigi al frente, se hizo con los derechos del nombre “Daniel JeanRichard” (no era una marca de relojes), que estaban en poder de la reconocida firma de movimientos Lemania, sin proyecto concreto alguno. Seis años más tarde, en 1992, cuando se hizo cargo de Girard Perregaux, va su periplo relojero por la Chaux-de-Fonds, ciudad originaria de la firma. Fue tras la toma de Girard-Perregaux cuando Macalusso lanzó Daniel JeanRichard como una segunda firma, si bien pronto se abreviaría el nombre a JeanRichard, tal como se conoce la marca en la actualidad.

A pesar de nacer como la hermana pequeña de la añeja Girard-Perregaux, no cabe ninguna duda de que JeanRichard se está convirtiendo en una firma singular y adaptada a las exigencias del siglo XXI.
El nuevo siglo ha traído consigo el resurgir de la palabra “manufactura”, si bien con ciertos matices para los más puristas. Firmas que nacieron a finales del pasado siglo equipando sus modelos con movimientos estándar (léase ETA’sa) hoy en día han desarrollado calibres manufactura, con los que poco a poco se van introduciendo en nuevas gamas. Incluso firmas que se proveían de los calibres ETA’sa de su matriz han hecho sus pinitos con nuevos desarrollos. La política de la omnipresente ETA’sa obliga a buscar nuevos horizontes, y el prestigio de ofrecer a los clientes un toque de exclusividad resulta un buen argumento diferenciador.
En 2004, siguiendo esta línea, JeanRichard presentó su calibre JR1000, tras cuatro años de desarrollo. El objetivo era claro: dotar a todos sus relojes automáticos de un calibre manufacturado y diseñado acorde a la personalidad de la marca. Además, su diseño era tal que permitía la incorporación de módulos adicionales para cubrir la diversidad de complicaciones que irían apareciendo en los modelos de la firma.
El JR1000: movimient o mecánico con cuerda automática
El JR1000 es la base de los movimientos que utiliza JeanRichard en la actualidad. Se trata de un calibre mecánico con sistema de remonte automático mediante rotor central de carga unidireccional con cojinete de bolas de cerámica. Tiene un tamaño 11 ½’’’ líneas, es decir, unos 25,6 milímetros de diámetro, y un grosor de 3,77 milímetros. Su único barrilete le proporciona una reserva de marcha en torno a las 48 horas. El conjunto volante-espiral oscila a una frecuencia de 4 Hz (28.800 alternancias por hora), por lo que entra dentro de los considerados como rápidos. En su configuración estándar, está equipado con 27 rubíes.
El sistema de regulación de la variación de marcha se realiza mediante un tornillo excéntrico que actúa sobre la raqueta, variando la longitud útil del espiral: más larga para retrasar la marcha y más corta para adelantarla. También dispone de portapitón móvil, lo que aumenta la facilidad de afinación de la marcha del reloj. El sistema antichoque que protege los pivotes del eje del volante es del tipo Incabloc. El movimiento permite el paro del segundero durante la puesta en hora, y la tija tiene tres posiciones de trabajo. Los puentes están decorados con “Côtes de Genève”, que son circulares en el rotor. Es aquí donde se puede leer la denominación del calibre, “JR1000”, así como el nombre de la marca, “JeanRichard”, y su procedencia, “La Chaux-de-Fonds Suisse”. La pletina está decorada con un acabado perlado.

Particularidades del JR1000
La concepción del JR1000 va más allá de un movimiento mecánico de carga automática; en su diseño también se tuvo en cuenta la posibilidad de acoplar módulos complementarios para incorporar complicaciones sin que ello disminuyera sus prestaciones de cronometría.
El sistema de rodaje se ha diseñado de forma tal que posibilita la ubicación un barrilete de mayor tamaño, lo que permite superar las 40 horas de reserva de marcha que ofrece habitualmente este tipo de calibres. El rotor central dispone de un cojinete de bolas de cerámica, lo que garantiza una estabilidad a largo plazo sin necesidad de lubricación. Además, como hemos comentado anteriormente, se trata de un rotor de carga unidireccional: sólo se acopla con el sistema de remonte cuando gira en el sentido contrario de las agujas del reloj. Con ello se reduce el ángulo muerto del rotor, es decir, aquél en el que no transmite su energía al barrilete para su carga, que pasa de los 40° que encontramos en calibres similares a los 20° del JR1000.
Una particularidad estética de los calibres basados en el JR1000 es el color rojo de los numerales de la indicación del día del mes. JeanRichard presenta en la actualidad nueve variantes sobre su calibre base, que le permiten adaptarse a su amplia gama de relojes, que incluye diversas complicaciones, desde un segundo huso horario hasta una indicación de reserva de marcha lineal.
Este artículo ha sido publicado en el número 33 de la revista Máquinas del Tiempo.


