Czapek
Quai des Bergues “Sursum Corda”
Identidad y legado
Por Ernest Valls
Czapek
Quai des Bergues “Sursum Corda”
Identidad y legado
Por Ernest Valls

Czapek presenta el Quai des Bergues “Sursum Corda”, una edición conmemorativa que se integra en su colección más emblemática. El modelo celebra un doble aniversario: los 180 años de la fundación original de la casa y los diez años de su renacimiento contemporáneo.
Czapek y el valor de retomar una historia interrumpida
Hay marcas que no buscan el reconocimiento inmediato. No porque no puedan alcanzarlo, sino porque prefieren construir una relación lenta, casi íntima, con quien las descubre. Czapek & Cie pertenece a ese reducido grupo de casas relojeras que no se explican del todo en una primera mirada, pero que ganan profundidad a medida que uno se aproxima a ellas. Su relato no es el de una continuidad ininterrumpida, sino el de una interrupción seguida de un regreso: una historia del siglo XIX reinterpretada desde una sensibilidad plenamente contemporánea.
François Czapek fue un relojero destacado de su tiempo, socio inicial de Patek y proveedor de la corte de Napoleón III. Como sucedió con tantos otros nombres relevantes de la relojería clásica, su legado quedó diluido con el paso de los años. Cuando la marca se relanza en 2015, no lo hace como un ejercicio de nostalgia ni como una simple operación de marketing histórico, sino con la voluntad explícita de retomar una forma de entender la relojería: artesanal, exigente, pausada y profundamente humana. La idea de “continuar sin definir”, de perseguir la belleza sin encerrarla en una fórmula, resulta clave para comprender el universo Czapek.


Czapek Quai des Bergues “Sursum Corda”. Vista del modelo junto al calibre SXH1, reflejo del diálogo entre tradición estética y construcción mecánica contemporánea.
Dentro de ese universo, la colección Quai des Bergues ocupa un lugar muy especial. No solo porque fue la primera en ver la luz en el renacimiento moderno de la marca, sino porque fija su lenguaje fundacional. Inspirada en los relojes de bolsillo del siglo XIX, la colección no se limita a reproducir códigos históricos, sino que los reinterpreta. La esfera de esmalte “grand feu”, los numerales romanos alargados y la disposición descentrada de las subesferas construyen una identidad inmediatamente reconocible, pero nunca ostentosa. Es una relojería que habla en voz baja, aunque con una convicción muy clara.
El Quai des Bergues “Sursum Corda” llega como una pieza de cierre simbólico. No es un modelo más dentro de la colección, sino una declaración de intenciones. Celebra dos efemérides: los 180 años de la fundación original y los diez años del renacimiento moderno, pero evita cualquier gesto conmemorativo evidente. No hay grabados llamativos ni inscripciones visibles a simple vista. En su lugar, aparece una frase latina escondida bajo el esmalte, perceptible únicamente cuando la luz incide desde determinados ángulos: “Sursum Corda”, “arriba los corazones”.

Detalle de la caja en oro rosa y de la esfera en esmalte “grand feu”. La frase “Sursum Corda” permanece oculta bajo el esmalte y solo es visible según la incidencia de la luz.
Este detalle, invisible en una primera lectura del reloj, resume con precisión su espíritu y, por extensión, el de la propia marca. Es una invitación a la perseverancia, a la resiliencia, a seguir adelante cuando el camino no resulta sencillo. También es un gesto de complicidad con su propietario: solo quien sabe que está ahí, la descubre. El Sursum Corda no pretende impresionar. Pretende acompañar. Y es en ese acompañamiento silencioso, profundamente personal, donde Czapek encuentra una de sus expresiones más honestas.
Proporción, materia y silencio
El Quai des Bergues “Sursum Corda” se entiende mejor cuando se observa sin prisas. No es un reloj que reclame atención inmediata, sino uno que construye su discurso a partir de pequeños equilibrios: proporción, materia y coherencia. La caja, realizada en oro rosa de 18 quilates, adopta un diámetro de 40,5 milímetros que sitúa el modelo en un terreno muy preciso, a medio camino entre la presencia contemporánea y la elegancia clásica. En la muñeca resulta más contenido de lo que sugieren sus cifras, gracias a unas asas suavemente curvadas y a un grosor que se integra con naturalidad en el conjunto.

Fondo visto atornillado, que revela el calibre SXH1 con puentes abiertos, tornillos azulados y acabados artesanales coherentes con la identidad histórica de la casa. Arquitectura con doble barrilete y reserva de marcha superior a siete días, inspirada en la tradición relojera del siglo XIX.
La esfera es uno de los elementos que mejor expresan la identidad de la pieza. Ejecutada en esmalte “grand feu” blanco, remite a la gran tradición relojera del siglo XIX, pero lo hace desde una lectura actual, serena y sin artificios. El esmalte aporta profundidad y una sutil vibración cromática que solo se revela con la luz natural. Sobre este fondo, los numerales romanos alargados refuerzan la verticalidad de la esfera y establecen un vínculo inmediato con los relojes históricos de Czapek. Las agujas, de acero azulado y con forma de flor de lis, completan una estética refinada que evita cualquier tentación ornamental innecesaria.
La disposición de las indicaciones es fiel al lenguaje de la colección Quai des Bergues. El pequeño segundero, descentrado a las 7:30, dialoga con la subesfera situada a las 4:30, que integra la reserva de marcha y el día de la semana. Esta arquitectura asimétrica, lejos de resultar caprichosa, responde a una lógica visual muy estudiada y aporta carácter al conjunto sin comprometer la legibilidad.
Más allá de su lectura literal, la expresión latina “Sursum Corda” encierra un significado que conecta de forma profunda con el espíritu del reloj. Utilizada tradicionalmente en la liturgia cristiana como una llamada a elevar el ánimo y la conciencia, la frase actúa aquí como un recordatorio íntimo, casi personal. No se impone al observador; permanece oculta bajo el esmalte y solo se deja ver cuando la luz incide desde un ángulo concreto. Ese gesto resume la filosofía del modelo: una invitación silenciosa a mantener el rumbo, incluso en los momentos menos evidentes.

Primer plano de la esfera, con pequeño segundero a las 7:30 y subesfera a las 4:30 que integra reserva de marcha y día de la semana, rasgos distintivos de la colección Quai des Bergues.
Un movimiento con memoria
En el interior late el calibre SXH1, un movimiento de cuerda manual desarrollado por Czapek que se inspira directamente en la tradición relojera del siglo XIX. Su arquitectura, basada en un doble barrilete, permite una reserva de marcha superior a siete días, una cifra poco habitual que aporta una comodidad real en el uso cotidiano. Dar cuerda una vez por semana no es solo una prestación técnica, sino también un guiño histórico a la costumbre dominical de los relojes de bolsillo.
El movimiento trabaja a una frecuencia de 3 Hz y cuenta con un volante de inercia variable, una solución que combina estabilidad cronométrica y fiabilidad a largo plazo. A nivel estético, los acabados están a la altura de una pieza de alta relojería contemporánea: puentes abiertos en el tren de rodaje, rochetes visibles, superficies arenadas, tornillos azulados por calor y biselados ejecutados a mano. No hay voluntad de exhibicionismo, pero sí una clara intención de coherencia entre técnica, historia y diseño.
A través del fondo de zafiro, el calibre se muestra sin artificios, con una estética sobria que refuerza la idea de un reloj concebido desde dentro hacia fuera. Todo en él parece responder a una lógica funcional y emocional al mismo tiempo.
El Quai des Bergues “Sursum Corda” no es un reloj pensado para deslumbrar a primera vista. Es una pieza que se descubre con el uso, con la luz y con el tiempo. Un reloj que habla de identidad, de legado y de la voluntad de seguir adelante sin levantar la voz.
Más información en: czapek.com


