Hoy es el día de los enamorados

Daniel Nicols
www.nicols.es 

Hoy es el día de los enamorados, y aunque en mi opinión el amor se debería celebrar todos los días, gracias a que el emperador Claudio II condenara a muerte, el 14 de febrero del año 270, a un sacerdote llamado Valentín por casar a los jóvenes soldados a escondidas, lo celebramos hasta nuestros días.

Para mí, San Valentín es un ejemplo, alguien que, siguiendo sus principios, se saltó las reglas, encontrando en los peores momentos la manera de que triunfara y perdurara el amor. Por ello su recuerdo perdura en el tiempo cada año como símbolo del amor volviendo a nuestras vidas. 

En nuestra amada industria relojera también podemos encontrar nuestros santos, como el señor Gérald Genta, cuyos diseños sacaron de la crisis del cuarzo a toda nuestra industria, coronando al estrellato a las más grandes casas relojeras de la actualidad: Audemars Piguet y Patek Philippe. Como hemos podido ver en los últimos meses, su inspiración ha vuelto desde el reino del Señor para llevar a los cielos al Nautilus de Patek Philippe y a un renovado pero inigualable Royal Oak 50 Aniversario, mientras que centenares de marcas como Zenith, Girard-Perregaux o Bell & Ross recurren a su inspiración para tratar de salvarse de la desaparición. 

Otro actor importante en los últimos tiempos ha sido el señor JC Biver. Aunque para algunos es un héroe y para otros un villano, en el peor momento de los 70 hizo resurgir de sus cenizas a Blancpain con tácticas de guerrilla muy alejadas de la norma del momento, primero simulando que les habían robado y después asegurando que jamás harían movimientos de cuarzo cuando todos corrían como pollo sin cabeza queriendo liderar esa nueva tecnología. Una vez más, la política de los contrarios y el amor triunfaron. 50 años después, parece que viene de nuevo al rescate con la creación de una marca con su nombre, 100% familiar.

Pero, ¿qué sería del amor de nuestra industria sin sus ferias? Citas que debido a la pandemia habían desaparecido, y donde se ha puesto durante más de 100 años la semilla para que florezca el amor en el corazón de las marcas y sus trabajadores, los “retailers” y, por supuesto, los amantes de la relojería. ¿Qué hubiera sido de nuestra industria sin la feria de 1972, en la que se presentó el Royal Oak?, por ejemplo. ¿Habríamos desaparecido? Es difícil saberlo.

Lo que si sabemos es que, tras la desaparición de Baselworld, la madre de todas las ferias (en mi opinión, por ser capaz de cometer todos los pecados capitales posibles: soberbia, avaricia, lujuria, envidia, ira, pereza y gula), aún tenemos la esperanza de que el amor triunfe gracias al resurgir de la feria de Ginebra, desde donde quizás estés leyendo estas líneas.

Esta feria, rebautizada como “Watches and Wonders”, se puede considerar como el punto de inflexión, la recuperación del caldo de cultivo perfecto para que la relojería suiza vuelva a la senda del crecimiento. Y aunque, por supuesto, tiene mucho camino que recorrer y muchas cosas que mejorar, esta es una feria que ha sido esperada con impaciencia tanto por los profesionales de la industria como por el público en general. Una feria que nace obligada a adaptarse al contexto postpandémico, que combina el anhelado salón físico y personal, con soluciones digitales y tecnológicas de una vez por todas a la altura de nuestra industria y nuestros días. Y aunque en mi opinión debemos estar contentos con la vuelta al amor de las ferias físicas, Watches and Wonders no se puede dormir en los laureles sino todo lo contario, tiene que trabajar más duro que nunca para recuperar el amor de todas las marcas que no acuden a Ginebra, como son, por ejemplo, todas las del Grupo Swatch, Audemars Piguet o Breitling, entre otras. Pero primero debe conseguir que todo lo prometido a las más de 24 marcas y 14 relojeros independientes se cumpla.

Por último, quiero dar las gracias a Watches and Wonders y en especial a todas y cada una de las marcas y de los relojeros independientes que se han unido a ella porque, además de ser unos valientes, gracias a ellos el amor prevalecerá y nuestra industria perdurará en el tiempo.

¡Gracias, A. Lange & Söhne, Baume & Mercier, Chanel, Chopard, Grand Seiko, Hermès, Hublot, IWC, Jaeger-LeCoultre, Montblanc, Oris, Panerai, Parmigiani Fleurier, Patek Philippe, Piaget, Roger Dubuis, Rolex, TAG Heuer, Tudor, Ulysse Nardin, Vacheron Constantin, Van Cleef & Arpels y Zenith!

¡Muchas gracias, Angelus, Armin Strom, Arnold & Son, Cryrus Geneve, Czapek & Cie, Ferdinand Berthoud, H. Moser & Cie, Laurent Ferrier, Louis Moinet, Rebellion Tiempieces, Ressence, Rudis Sylva, Speake-Marin y Tribole!

Pero, sobre todo, ¡gracias a Watches and Wonders y a todo su equipo por hacer que volvamos a soñar y a creer en el amor por la relojería! 

Comentarios y sugerencias: club@maquinasdeltiempo.com

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