Gucci

25H Skeleton Tourbillon

Redacción

El 25H Skeleton Tourbillon ofrece una imagen deportiva, a la vez que tecnológica.

Cómodamente instalada bajo el paraguas del poderoso Kering Group, la firma Gucci continúa haciendo pasos adelante en el siempre exigente mundo de la alta relojería. Si en 2021 sorprendió a todo el sector con el lanzamiento del 25H Tourbillon, un elegante reloj deportivo de estética innegablemente setentera dotado de un calibre de manufactura, este año ha rizado el rizo con la presentación del 25H Skeleton Tourbillon, que combina la presencia del citado regulador –uno de los reyes indiscutibles de la alta relojería– con una técnica que merece ser tratada como una complicación por sí misma: el esqueleteado del calibre.

El resultado es un reloj de estética mucho más contemporánea y deportiva que su predecesor, que, sin embargo, puede ser utilizado en cualquier ocasión gracias a la elegancia natural de su caja de acero de 40 por 9 mm, acabada con un satinado de trazos bien visibles. En la línea de los grandes relojes deportivos de los años 70, la caja basa buena parte de su personalidad en su gran bisel plano, a medio camino entre un cuadrado y un círculo. Sin embargo, una mirada más atenta permite ver la complejidad de todo su diseño, basado en la superposición de tres cuerpos bien definidos. El último de ellos, el fondo, incorpora una abertura de cristal de zafiro que permite admirar el reverso del calibre y se prolonga para formar unas funcionales asas planas.

Como corresponde a un reloj esqueleto, la esfera se ha reducido a la mínima expresión para sacar a relucir la belleza del calibre. En este caso, se limita a un círculo azul que aloja tanto la escala de minutos como los doce índices horarios, unos discretos puntos luminiscentes. La lectura horaria, de horas y minutos, es posible gracias a dos agujas rectangulares, totalmente caladas en su zona central y dotadas de un sencillo punto luminiscente.

La ausencia de una esfera propiamente dicha permite admirar el diseño minimalista del calibre GG727.25.TS, un movimiento de carga manual desarrollado y elaborado en la manufactura de Kering de La Chaux-de-Fonds. Sobre una platina base reconvertida en cuatro barras horizontales de color azul, satinadas igual que la caja, los diferentes componentes del calibre parecen flotar, unidos por dos brazos angulados que dibujan un hexágono incompleto. El tourbillon volante, cuya jaula se ha simplificado respecto a la del modelo presentado el año pasado, comparte protagonismo con el gran barrilete, fijado por un gran puente –también con forma de medio hexágono– que sirve de marco para el logotipo de la firma. Dotado de 20 rubíes, el calibre GG727.25.TS oscila con una tranquila frecuencia de 21.600 alternancias por hora y ofrece una reserva de marcha de 72 horas, que permiten descansar del reloj todo un fin de semana (viernes incluido) sin tener que volver a ponerlo en hora el lunes.

Si los modelos anteriores de la colección se caracterizaban por su brazalete integrado de acero, en la línea, una vez más, de los modelos que en los años 70 revolucionaron el concepto de reloj deportivo, en esta ocasión se ha optado por una deportiva correa (también integrada) de caucho azul, decorada con unas franjas transversales en relieve. Cada tres franjas, una forma el emblema de Gucci en la zona central. 

Más información en: www.gucci.com

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