TAG Heuer

MONACO SPEED 12

En las últimas décadas, el automovilismo de competición ha sido una fuente de inspiración inagotable para muchas firmas relojeras, que se han visto atraídas por su estética, por las emociones que transmite y por algunos valores compartidos, como la búsqueda de la máxima precisión y la continua mejora técnica. Sin embargo, seguramente no hay ninguna marca con la tradición automovilística de TAG Heuer, ni ningún modelo tan ligado a las carreras como el Monaco.

Lanzado en 1969 y bautizado con el nombre de uno de los Grandes Premios más prestigiosos de la Fórmula 1, el TAG Heuer Monaco se convirtió en el reloj automovilístico por excelencia desde el mismo momento en que Steve McQueen lo utilizó en la película “Le Mans”, en la que interpretaba a un piloto de carreras (también lucía el logotipo de Heuer en su mono). Desde entonces, la firma ha reforzado este vínculo histórico con todo tipo de ediciones inspiradas en el mundo de los coches de competición, así como con el patrocinio de algunos de sus mejores pilotos.

El último ejemplo de esta relación es el Monaco Speed 12, una versión vanguardista del clásico reloj cuadrado que, significativamente, la firma presentó en la última edición del Gran Premio Louis Vuitton de Mónaco, que se disputó a principios de junio en el circuito de Montecarlo.

En esta ocasión, los diseñadores de la firma de La Chaux-de-Fonds se han inspirado directamente en los motores de 12 cilindros utilizados en los coches de Fórmula 1 desde finales de los años sesenta hasta principios de los noventa, y han situado 12 pistones giratorios de titanio alrededor de la esfera, coincidiendo con los puntos horarios. Su presencia, sin embargo, va más allá de la estética o de un mero guiño a la mecánica automovilística: es el elemento central de un sistema satelital de horas saltantes totalmente nuevo para TAG Heuer, pero que resultará muy familiar a los amantes de la relojería. En efecto, se trata de una adaptación del famoso sistema Spin Time, creado por los relojeros de La Fabrique du Temps Louis Vuitton. En práctica, cada uno de los pistones cuenta con dos numerales iguales –los de la hora correspondiente a su posición en la esfera– grabados y lacados en negro, y con dos lados neutros. Cada hora, cuando la aguja central de minutos completa su giro, el pistón correspondiente a la nueva hora realiza un salto de 90 grados sobre el eje que lo une al calibre para mostrar uno de sus numerales, mientras que el de la hora anterior hace lo propio para pasar a una posición neutra.

La caja del TAG Heuer Monaco Speed 12 corresponde a la última evolución de la colección. Sus laterales combinan curvas cóncavas y convexas que suavizan el diseño, mientras las asas son cortas y robustas. A diferencia del Monaco original, tiene la corona a las 3 horas.

Para acentuar la imagen tecnológica del reloj, la esfera del Monaco Speed 12 se ha reducido a su mínima expresión, y se integra perfectamente en el calibre. Es más, en realidad, no se trata de una esfera propiamente dicha, sino de una estructura calada de titanio rodiado que incorpora un anillo convexo con la escala de minutos, en blanco sobre fondo negro. La zona central de esta estructura emula la cubierta de un motor V12, y está decorada con franjas verticales de titanio rodiado en relieve sobre un fondo negro con acabado arenado. A las 12 horas, se ha ubicado el logotipo de la marca, en aplique, acompañado del nombre de la colección. La aguja central de minutos también está parcialmente calada y tiene la punta de color rojo, un detalle habitual en los relojes deportivos de inspiración automovilística.

El movimiento que da vida al reloj –el calibre TH84-00, desarrollado y producido en La Fabrique du Temps de Louis Vuitton en exclusiva para este modelo– no ocupa toda la superficie interna de la carrura, sino que aparece suspendido en el centro de la caja, a la cual está fijado por cuatro puentes de suspensión calados de titanio con DLC antracita que se extienden hacia sus ángulos. De este modo, el diseño del 12 Speed no solo respeta la figura del círculo dentro del cuadrado, tan característica del Monaco, sino que dota el reloj de una gran profundidad y transparencia, a la vez que permite una visión perfecta de los 12 pistones giratorios.

En contraste con la estética tecnológica del conjunto, los 274 componentes que conforman el calibre (que también cuenta con 35 rubíes) han recibido unos acabados artesanales propios de la alta relojería suiza, desde el perlado de la platina base hasta el arenado de los puentes. La masa oscilante encargada de cargar el muelle real está calada, con una forma que remite al logotipo de la marca, y cuenta con un satinado vertical en la mayor parte de su superficie, mientras que los 12 pistones combinan superficies arenadas y pulidas.  Más allá de sus características visuales, el calibre TH84-00 late con una frecuencia de 28.800 alternancias por hora y garantiza una reserva de marcha de 45 horas gracias a la acción de un solitario barrilete.

La caja de este TAG Heuer Monaco Speed 12 es la propia de la colección en su última iteración, que recientemente se ha introducido en la colección regular de la firma. Está elaborada en titanio de grado 5 y cuenta con un tamaño de 40 mm de lado, que le confiere presencia en la muñeca sin resultar exageradamente grande. Formalmente, mantiene buena parte de las características que han acompañado la colección Monaco desde su lanzamiento, pero ha sido reformulada para dotarla de una imagen más sofisticada.

Para empezar, la caja no cuenta propiamente con un bisel metálico, sino con un cristal de zafiro tipo box con un perfecto biselado, que se eleva sobre la carrura y permite admirar la esfera desde todos los ángulos sin distorsiones. Este diseño se reproduce en lo que es propiamente el cristal, también de zafiro. En este caso, la estructura tipo box imita el aspecto de los cristales de Hesalite utilizados en los años setenta.

Igual que sucede con el cristal, la simplicidad de líneas de la carrura es solo aparente. Los laterales presentan ligeras curvaturas, cóncavas y convexas que suavizan la dureza del diseño, mientras que los lados superior e inferior caen en un ángulo pronunciado para desembocar en unas asas cortas pero robustas. Los trazos rectos de los acabados satinados acentúan con elegancia las diferentes orientaciones y ángulos de las superficies. A diferencia del Monaco original, que estaba equipado con el mítico calibre 11, el Speed 12 luce la corona a las 3 horas, su posición más habitual. El fondo, fijado por cuatro tornillos visibles, se adapta a la forma de la carrura y las asas, y cuenta con una ventana octogonal de cristal de zafiro.

El reloj se comercializa con una deportiva correa de caucho negro con efecto textil y pespunte en rojo, que se ciñe a la muñeca con un cierre de titanio de grado 5 cepillado y pulido, con doble pulsador de seguridad.

TAG Heuer comercializa el Monaco Speed 12 en una edición limitada a 50 ejemplares, que se entregan en una lujosa caja de madera negra.

Para más información: tagheuer.com

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