Para ser precisos, el título de este artículo debería referirse a su hermano mayor, el 6139A, aunque ese detalle no resta mérito al 6138B, que vio la luz un par de años más tarde, ya que comparte con su predecesor la filosofía y el diseño técnico, con el añadido del contador de horas.

Es posible que algún lector se sorprenda, pero todo tiene una explicación. Para encontrarla, sin embargo, hemos de remontarnos al 1969. Fue un año memorable, recordado por hechos históricos como la llegada del hombre a la luna, el primer vuelo comercial del Concord o el festival de Woodstock. Pero, volviendo al tema que nos ocupa, a partir del mes de mayo de 1969 se comercializaron, exclusivamente para el público japonés, los primeros relojes cronográficos automáticos, equipados con el calibre 6139A de la manufactura nipona Seiko. La venta de relojes con el calibre 11 (Breitling, Heuer, Buren) tuvo lugar en verano de ese mismo año, aunque en este caso estaban disponibles a nivel internacional.

Y los relojes con calibre PHC 3019 (Zenith), más conocido como “El Primero” no llegaron hasta el mes de octubre (también con abasto internacional). No obstante, tanto el calibre 11 como el PHC 3019 cuentan con su pedacito de gloria primeriza, ya que el PHC 3019 fue el primero que se presentó en público, a modo de prototipo; y el calibre 11, el primero en comercializarse a nivel mundial.

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Una visión de con junto del 6138B

Este calibre muestra indicaciones horarias centrales de hora y minutos, así como del día del mes y el día de la semana, situadas habitualmente a las tres. Las indicaciones cronográficas corresponden a los segundos centrales, el contador de treinta minutos a las seis, y de doce horas a las doce. Tiene dos pulsadores para las funciones cronográficas, situados a las dos y a las cuatro. La corona, situada a las tres, permite el cambio rápido de la fecha y del día del mes, así como el ajuste de la hora y la carga del muelle motor.

El calibre tiene 27 milímetros de diámetro y 8 de grosor. El volante tiene una frecuencia de 3 Hz, es decir, late a 21.600 alternancias por hora. Su barrilete le proporciona una reserva de marcha de 45 horas. Hay versiones de este movimiento con 17 y con 21 rubíes. Se trata de un calibre de concepción integral. El sistema de remonte automático se realiza mediante rotor central bidireccional con cojinete de bolas. Una rueda de pilares se encarga de distribuir las diversas funciones cronográficas, mientras que el engranaje entre la parte
horaria y el cronógrafo se realiza mediante un embrague de fricción vertical.

Para el ajuste de la variación de marcha del reloj debe actuarse directamente sobre la raqueta. El portapitón es móvil y los pivotes del eje del volante están protegidos mediante el sistema de Seiko Diashock.

Un sencillo sistema automático

El sistema de remonte automático del 6138B resultará familiar a todos los seguidores de la firma japonesa. Está basado en el movimiento excéntrico de dos palancas con extremos en forma de garra. En la fotografía 2 puede verse el reverso del puente del sistema automático, en el que se aprecia el cojinete de bolas y el pivote excéntrico que engrana con la “palanca mágica” -como Seiko ha denominado posteriormente a esta pieza- la cual tiene un movimiento de vaivén que hace girar la rueda de transmisión que engrana directamente con el rochete para armar el muelle motor.

Hemos comentado que es un sistema de carga bidireccional, es decir, que el muelle se carga independien- temente del sentido de giro del rotor. Aparentemente, no hay sistema de inversión de giro del rotor para que al rochete siempre le llegue el movimiento en la misma dirección. Sin embargo, ello se consigue con la particular geometría de las garras, que hacen girar a la rueda de transmisión siempre en el mismo sentido.

En definitiva: con apenas tres piezas –cuatro, si contamos el rotor- se consigue cargar el muelle mediante un sistema simple, efectivo y de altura reducida.

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Transmisión del movimiento al contador de minutos del cronógrafo

Día del mes y de la semana

La secuencia de desmontaje de este calibre implica que, después del sistema automático, debe procederse al sistema del día del mes y de la semana. El disco del día de la semana es bilingüe, es decir, realiza el salto de dos posiciones en cada cambio de día. Este disco está sujeto mediante una chaveta de presión que se ajusta con la rueda de minutos. Cuando lo desmontamos, podemos ver todo el sistema de cambio de fecha del calibre.

En la parte superior, a las once, pueden verse dos piezas de plástico blanco que corresponden a los correctores del día del mes y de la semana. Estos correctores son los que realizan el cambio normal del calendario y la fecha, es decir, el transcurso de un día a otro a medianoche. Son dos discos superpuestos que están sujetos a una rueda conductora.

Con el superior, avanza el día de la semana; con el inferior, el día del mes. En la fotografía 11 puede verse la rueda intermedia de la fecha, realizada en plástico, que sirve de nexo de unión entre la rueda de las horas y la rueda conductora de la fecha. La fotografía 4 muestra la pletina de la fecha sin ninguna pieza de dicho sistema, una vez se ha quitado el disco del día del mes.

El corazón del cronógrafo

Volvemos a dar la vuelta al calibre para ver el puente del cronógrafo al que habíamos liberado del sistema de remonte automático. Llama la atención que el puente del volante tiene dos puntos de apoyo en lugar de uno (como es habitual en la mayoría de calibres). Son pocas las firmas que incorporan esta disposición, y todas ellas son consideradas generalmente de un nivel superior a Seiko, lo cual debería hacernos meditar sobre la calidad de estos austeros calibres.

El volante es de glucydur, de dimensiones generosas; no en vano su velocidad de oscilación es semirápida. El espiral es autocompensado y plano. Dispone de sistema antichoque para los pivotes del eje del volante, de tipo Diashock (patentado por Seiko). El portapitón es móvil y el ajuste de la marcha del reloj se realiza directamente accionando la raqueta. Pueden verse sobre el puente del volante las indicaciones “+” y “-” indicando
el sentido en que debe moverse para lograr un adelanto y un atraso, respectivamente.

El sistema cronógrafico

En la fotografía 6 puede verse buena parte del sistema cronográfico del calibre. Como aclaración a la fotografía, la disposición del calibre es tal que la corona y los pulsadores están en la parte superior. Es decir, la rueda dorada que se aprecia a la izquierda de la fotografía corresponde al contador de minutos, situado a las doce del reloj.

Como hemos comentado, se trata de un calibre que reparte las diferentes funciones del cronógrafo a través de una rueda de pilares, la cual puede verse en la parte superior de la fotografía 6. Otro elemento característico de este calibre es el sistema de acoplamiento entre el sistema cronográfico y el de horario, es decir, la forma en que el rodaje horario del motor transmite el movimiento al sistema de cómputo cronográfico. La solución adoptada por Seiko es un embrague de fricción vertical. Su funcionamiento es bastante simple: la rueda segunda o de segundos está situada en el centro del reloj.

Sobre ella no hay ninguna aguja, y su movimiento sólo se transmite a la rueda de escape, como se puede ver en la fotografía 7. Por el centro de esta rueda pasa el eje del segundero cronográfico, y en su parte superior un disco de embrague permite hacer solidario el movimiento de la rueda de segundos con el segundero del cronógrafo. En el esquema 1 puede verse la disposición del tren de rodaje y del cronográfico.

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Despiece completo del calibre 6138B

Contar minutos y contar las horas

La fotografía 8 muestra una ampliación en la que se ve cómo el dedo del cronógrafo engrana con la rueda intermedia del contador de minutos, que a su vez engrana con el contador de minutos del cronógrafo. Para realizar el cómputo de las horas, una pequeña rueda con un fino dentado, solidaria al eje del barrilete, engrana directamente con el contador de horas. En la fotografía 9 se puede ver, en la parte superior, el contador de horas que engrana a su derecha con la rueda intermedia (el hueco que hay corresponde al eje del barrilete).

El tren de rodaje horario

El esquema 1 muestra las conexiones del tren de rodaje, y en la fotografía 10 puede verse prácticamente al completo, ya que falta la rueda segunda o de segundos que forma un conjunto con el embrague cronográfico y el eje de su segundero. La secuencia de movimiento desde el barrilete es igual que en cualquier calibre: el dentado inferior del barrilete engrana con el piñón de la rueda de centro, situada en el centro del calibre, y el dentado de ésta rueda engrana con el piñón de la rueda primera. El dentado de esta, a su vez, engrana con el piñón de la rueda segunda o de segundos y, por último, el dentado de esta rueda engrana con el piñón de la rueda de escape.

Debido a la necesidad de espacio para el resto de piezas, se superponen la rueda de centro y la de segundos, y se utilizan los diferentes niveles y tamaños de la ruedas para hacer caber todo el sistema en una reducida zona del calibre.

Este artículo ha sido publicado en el número 27 de la revista Máquinas del Tiempo.

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