Chopard

HAPPY SPORT THE FIRST

Por Redacción

E

n 1993, Caroline Scheufele creó Happy Sport, una colección femenina de relojes de estética deportiva que, por primera vez, combinaban el acero y los diamantes. Concretamente, en sus esferas danzaban los diamantes móviles que la firma había introducido en 1976, en la mítica línea Happy Diamonds. Casi tres décadas después, Chopard lanza el modelo Happy Sport the First, una revisión del reloj inaugural de la colección, que incorpora, como principales novedades, una caja basada en la proporción áurea y un calibre de manufactura.

Obtenido de la observación de la naturaleza, el número áureo es considerado desde la Antigüedad la representación del equilibrio y la armonía, y se ha usado históricamente tanto en las ciencias como en el arte y la arquitectura. En este caso, se ha utilizado para establecer las proporciones de la caja de 33 milímetros del Happy Sport the First.

En cuanto al material constructivo, Chopard ha optado por el Lucent Steel A223, un acero más luminoso y resistente que los utilizados habitualmente en relojería, y que además presenta propiedades antialergénicas. Más allá de sus cualidades, cabe destacar que ha sido fabricado, en un 70%, a partir de metales reciclados procedentes de un taller situado en Austria, una nueva muestra del compromiso ético de Chopard en la fabricación de sus relojes. Todas las superficies de la caja cuentan con un acabado pulido, lo que contribuye a acentuar la redondez de sus líneas. Tanto la corona como las asas están decoradas con cabujones de zafiro, cuyos reflejos establecen un juego cromático con los elementos de la esfera. 

El Happy Sport the First, con una caja diseñada según las proporciones áureas.

Sobria y elegante, la esfera del reloj cuenta con una clásica minutería tipo ferrocarril de trazos azules, interrumpida, en las horas cardinales, por cuatro grandes numerales romanos del mismo color. Inevitablemente, todas las miradas se centran en los siete diamantes móviles que la recorren libremente, impulsados por los movimientos de la muñeca. Para asegurar su danza continua, cada piedra está alojada en una cápsula en forma de trompo que impide que pueda quedar trabada. Las agujas de horas y minutos son de tipo Dauphine y presentan un color azul eléctrico, mientras que la de segundos es un fino estilete plateado y cuenta con un discreto contrapeso de forma elíptica.

Bajo la esfera se oculta otro de los puntos fuertes de este nuevo Happy Sport: un movimiento automático desarrollado, fabricado y ensamblado en la manufactura Chopard. Compuesto por 148 piezas, el calibre Chopard 09.01-C ofrece unas buenas prestaciones a pesar de medir solo 20,4 mm de diámetro. Late con una inhabitual frecuencia de 25.200 alternancias por hora (3,5 Hz) y garantiza una reserva de marcha de 42 horas. Su masa oscilante, elegantemente decorada con unas tradicionales Côtes de Genève, puede ser admirada a través de un fondo transparente de cristal de zafiro con revestimiento antirreflejos. 

El calibre automático de manufactura 09.01-C, decorado con unas clásicas Côtes de Genève.

Completa la imagen del reloj un elegante brazalete de acero fabricado en los talleres de Chopard. Flexible como una malla y extremadamente confortable, está formado por cuatro hileras de guijarros redondeados que han sido minuciosamente pulidos, en línea con la estética de la caja.

Además del reloj que hemos reseñado −del cual se fabricarán 1.993 ejemplares, en honor al año de lanzamiento de la colección Happy Sport−, Chopard ha lanzado una edición más lujosa del Happy Sport the First con el bisel engastado de diamantes y la esfera de nácar perlado. Esta segunda versión se comercializa en una edición limitada a 788 ejemplares, un número talismán para la copresidenta y directora artística de Chopard, Caroline Scheufele.

Más información en: www.chopard.es

Recent Posts