Hublot

SQUARE BIG BANG

Cuando cuentas con uno de los modelos más emblemáticos y reconocibles de la relojería contemporánea, lo más fácil es dar vueltas y más vueltas al diseño original, jugando con la introducción de nuevos colores, materiales e incluso complicaciones para ampliar la oferta y llegar a un público más amplio. Sin embargo, ello no es suficiente para una marca como Hublot, que se ha caracterizado desde siempre por una cierta incontinencia creativa, y que tiene la experimentación en su ADN.

Por ello, en 2014 la firma introdujo el Spirit of Big Bang, un reloj que trasladaba la esencia del Big Bang –y buena parte de sus características físicas– a una caja “tonneau”, y en 2022, repitió el experimento con el Square Bang, que lucía una espectacular caja cuadrada.

Tres años después de su lanzamiento, la familia acaba de dar la bienvenida a un miembro muy especial: después de más de 20 referencias en el mercado, el Square Bang Tourbillon 4-Day Power Reserve es el primer modelo de la colección que no ofrece la función de cronógrafo; a cambio, cuenta con una indicación horaria regulada por un tourbillon, una de las complicaciones más apreciadas por los amantes de la alta relojería.

El fondo incorpora una gran ventana cuadrada de cristal de zafiro, que permite admirar las evoluciones del calibre de carga manual MHUB6023.

Ello es posible gracias al calibre de carga manual MHUB6023, que ha sido desarrollado por Hublot especialmente para el Square Bang Tourbillon. Compuesto por 174 piezas (25 rubíes), destaca por el equilibrio perfecto que ofrece la disposición de sus elementos, perfectamente distinguibles gracias a su estructura en esqueleto: el remontaje a las 3 horas; la reserva de marcha a las 9; a las 12 horas, un gran barrilete capaz de almacenar energía para una autonomía mínima de 96 días, y, a las 12, el tourbillon de 60 segundos que aloja un órgano regulador que late a unas pausadas 21.600 alternancias por hora.

Para reforzar la estética de la caja, todos los puentes del calibre son rectilíneos y dibujan pequeños cuadrados y rectángulos. La combinación de superficies satinadas y mates, y la ubicación de los puentes a distintos niveles contribuyen a dotar el movimiento de una increible profundidad. 

Con unas dimensiones de 42 mm de diámetro por 13,2 de grosor, la caja de este nuevo Square Bang se ha elaborado en fibra de carbono –otra primicia en la colección–, un material extremadamente ligero, duro y con una gran resistencia a la corrosión. La disposición de sus fibras, en líneas verticales y horizontales, ofrece una perfecta armonía con las formas de la caja.

El bisel, también de carbono, es cuadrado –aunque con los ángulos redondeados– y está fijado a la carrura por los seis tornillos de titanio con la cabeza en forma de “H” heredados del Big Bang original. En los laterales de la carrura, encontramos las dos clásicas orejas, también procedentes del diseño de referencia. La situada en el lateral derecho ejerce de protector para una contundente corona ranurada y decorada con el mismo motivo que los tornillos del bisel. La ausencia de los dos grandes pulsadores del cronógrafo hace que el Square Bang Tourbillon 4-Day Power Reserve ofrezca una imagen más simétrica y equilibrada que sus predecesores en la colección.

Con unas dimensiones de 42 mm  de diámetro por 13,2 de grosor, la caja se ha elaborado en fibra de carbono.

El fondo, de fibra de carbono, incorpora una gran ventana cuadrada de cristal de zafiro con tratamiento antirreflejos, que permite que la luz se filtre hacia el interior y se pueda admirar, en todo su esplendor, la intrincada estructura de puentes y ruedas del calibre. Las inscripciones alrededor de la ventana son mínimas: el nombre de la marca, en la cara superior, y el de la colección, en la inferior, acompañados por el número de serie del reloj. A pesar del diseño robusto de la caja, es obvio que en esta ocasión no nos encontramos ante un modelo para la practica deportiva, y menos en entornos acuáticos, como reflejan los 30 metros de resistencia al agua que ofrece.

Como es preceptivo en los relojes esqueletados, la esfera del reloj se ha reducido a la mínima expresión: apenas un realce antracita que aloja la escala de minutos –con índices aplicados en forma de paralelogramo apuntando al centro–, y del cual parten unos índices horarios pulidos y recubiertos en la zona central. Igual que los marcadores de la minutería, apuntan hacia el centro de la esfera, por lo que su forma varia en función de su posición: los relativos a las horas cardinales son rectangulares, mientras que el resto adopta una forma de paralelogramo.

El índice de las 3 horas, naturalmente, ha cedido su espacio a la jaula del tourbillon, fijada por un doble puente (uno cuadrado y otro que dibuja un ángulo de 90 grados). El de las 9, por su parte, ha sido sustituido por un indicador de la reserva de marcha, que permite dar cuenta de los cuatro días de autonomía del reloj. El tramo relativo al último día de reserva de marcha, de color rojo, ofrece un contrapunto de color al negro que domina en todo el reloj. 

Las agujas, rodiadas, son las propias de la colección (y, a la vez, heredadas del Big Bang). Están formadas por dos brazos paralelos que se unen hacia la punta por una pieza central, recubierta de material luminiscente. La relativa al indicador de la reserva de marcha tiene forma de gota y también está recubierta de material luminiscente.

El reloj se comercializa con una correa de caucho estructurado negro, decorado con un motivo de cuadrícula, que se ciñe a la muñeca con un cierre de hebilla desplegable elaborado en titanio chapado en negro y cerámica del mismo color.

Más información en: hublot.com

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