Amanece que ya es mucho

Daniel Nicols
www.nicols.es 

Está amaneciendo. Llevo una hora meditando sobre los tiempos que nos ha tocado vivir. Acabamos de llegar a Córdoba, tierra de moros y cristianos, y después de leer los diferentes periódicos me doy cuenta de que la pandemia puede que haya llegado a su fin. Es la hora de disfrutar de la vida.

En el último trimestre del año 2021, la Covid no ha ocupado todos los titulares. Hemos vuelto a la normalidad, en la que gente corriente consigue hacer cosas extraordinarias; la normalidad de los soñadores que van a cambiar el mundo desde el interior al reconocer que, como dice la canción, “en algún lugar más allá del arco iris, muy arriba, los sueños que soñaste se hacen realidad”.

Antes de soñar, debo reconocer que he cambiado mucho en los últimos dos años: la paternidad, combinada con la para algunos “plandemia”, ha hecho que quiera disfrutar de la vida y de opinar sobre la relojería sin pelos en la lengua. Reconozco que tengo mucho que aprender y que en ocasiones me equivoco, pero jamás digo tonterías, aunque les pese a algunas marcas.  

Yo sueño cada día con que 2022 nos traiga una industria de la relojería boyante y en expansión, pero debemos reconocer el ahora, ya que el eterno presente hay que verlo como un regalo, y si seguimos aquí es para disfrutar y aprovechar cada instante, para cambiar el mundo. 

Vivimos en una era que está basada en la escasez de recursos y el exceso de dinero, o impresión de dinero. Es decir, hay mucho dinero y cada vez menos productos. Todo apunta a que vamos a comenzar a vivir en una era de superinflación donde la producción puede ser incapaz de cubrir la demanda: todos tendremos más dinero y, sin embargo, menos poder adquisitivo por las subidas galopantes de precios.

Aunque aún no tengo los datos, me atrevo a afirmar que en 2021 la industria de la relojería suiza ha crecido en valor, pero el número de relojes vendidos con respecto a 2019 ha caído casi un 30%. Algunos pueden pensar que esto se debe a la caída de los relojes de cuarzo, pero esto no es cierto, ya que los relojes mecánicos, aunque en un 30% aproximadamente, también llevan años viéndose afectados.

Efectivamente, hay sueños que se hacen realidad, y lo estamos viviendo en este gran final de año de nuestra industria relojera. La gente está loca por vivir, por gastar todo el dinero que ha ahorrado en los últimos años. Y, pese a que las ventas en España de los grandes grupos relojeros llevan años cayendo vertiginosamente –en sintonía con la media de la industria–, vemos brotes verdes con los crecimientos del 2021.

Tampoco hay que olvidar que hay marcas que lo están haciendo muy bien. Como Omega, que muy inteligentemente está ocupando el espacio dejado por los puntos de venta de los que Rolex ha decidido prescindir; Frederique Constant, que está revolucionando la industria con el movimiento Monolitic; Tudor, que nos ha regalado buenos resultados con el permiso de Rolex, y, por supuesto, algunas marcas del grupo Swatch.  

Lo que está claro es que todo cambia. Los que cerraban puntos de venta ahora los abren, como es el caso de Cartier. Y los que parecía que lo tenían todo vendido en el Corte Ingles ahora cierran sus tiendas para abrir en José Ortega y Gasset, como ha hecho Jaeger-LeCoultre, rebautizando la emblemática calle madrileña en la Milla de Richemont y Nicols. Mientras tanto, crecen los rumores de cierres de puntos de venta y aperturas en marcas tan importantes como Rolex, Patek Philippe, Audemars Piguet, Cartier y Omega.

En lo que se refiere a la joyería, vienen tiempos muy buenos, vuelven aquellos maravillosos años con los que todos los joyeros artesanos soñábamos. Prueba de ello son los resultados de Tiffany, que han sido espectaculares –quizás los mejores de su historia– o el éxito apoteósico de la feria de Vicenza y la Madrid Joya, eventos llenos de compradores buscando subirse al tren de un nuevo ciclo económico que hace que la joyería sea un valor al alza. 

Aunque estoy muy feliz y agradecido por todo lo que está pasando y todo lo que estamos aprendiendo, sueño con que estas Navidades despertemos en un nuevo amanecer donde, por primera vez, la joyería y la relojería crezcan juntas, conmemorando los momentos más bonitos de la vida de las personas. 

Por último, en este 2021 quiero daros las gracias por compartir vuestro tiempo con nosotros y aprovecho para desear mucho amor, salud, abundancia y bendiciones para todos. 

Comentarios y sugerencias: club@maquinasdeltiempo.com

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