HISTORIA

PERRELET

Empujada por el espíritu de la Ilustración y por la creciente necesidad de medir el tiempo con precisión, la relojería europea vivió una auténtica edad de oro durante el siglo XVIII. Primero los maestros relojeros británicos y, más tarde, los franceses y los suizos revolucionaron el noble arte de la fabricación de guardatiempos, introduciendo múltiples innovaciones técnicas que aún hoy son la base de la relojería mecánica.

U

no de los maestros relojeros que más contribuyó a esta revolución fue Abraham-Louis Perrelet, padre de múltiples invenciones, entre las que destacan los primeros mecanismos de carga automática. Su figura y su obra sirven de inspiración, hoy, a la firma relojera que lleva su nombre. 

Nacido el 9 de enero de 1729 en Le Locle, en las gélidas montañas de Neuchâtel, Perrelet empezó, como tantos futuros relojeros, fabricando instrumentos de precisión durante las largas temporadas de invierno en las que el frío y la nieve impedían trabajar el campo. Tras unos años como aprendiz de relojero, decidió establecerse por su cuenta, y muy pronto su fama empezó a extenderse por la zona gracias a la calidad y precisión de sus guardatiempos.

Lejos de limitarse a la fabricación artesanal de relojes, Perrelet pasó años creando nuevos mecanismos que pudieran mejorar su funcionamiento y sus prestaciones. Sin duda, el más destacable fue el sistema de carga automática que desarrolló entre 1770 y 1777, y que utilizaba el mismo principio que el de los relojes automáticos actuales: el movimiento del portador al caminar hacía girar una masa oscilante, que era la encargada de cargar el muelle real.

Abraham-Louis Perrelet y su nieto Louis-Frédéric, dos de los grandes innovadores de la historia de la relojería.

Tenemos constancia de esta invención por una visita que el profesor Horace-Bénédict de Saussure, padre del alpinismo y miembro fundador de la Societé des Arts de Genève, realizó a Neuchâtel a finales de 1777, tras la cual informó que “el señor Perrelet, relojero de Le Locle, es el creador de un reloj de tal construcción que se le da cuerda con el simple movimiento que se hace al andar sin sacarlo del bolsillo, y ese movimiento es suficiente para que funcione durante ocho días”. De Saussure incluso especificó en sus escritos que Perrelet “tuvo que rehacer el primer modelo porque no había instalado un mecanismo de parada y porque, en una ocasión, al ser agitado por un hombre que corría hacia la oficina de correos, el movimiento se rompió. Ahora, el señor Perrelet ha integrado un eficiente mecanismo de parada. Tuvo no pocos problemas para hacerlo, pero funciona”.

Este mecanismo no tardaría en ser utilizado por otros relojeros de la zona y, un tiempo después, Jacques-Louis Perrot explicaba a Frédéric Samuel Osterwald, colaborador en la Enciclopedia de Diderot y d’Alembert, que “los perpetuos que llevamos en nuestras montañas desde hace dos o tres años suscitan la curiosidad y no han dejado de darle fama a esos parajes”, lo que hace pensar que tuvieron un cierto éxito comercial a pesar de su mayor tamaño.

Más allá del sistema de cuerda automática, Abraham-Louis Perrelet estuvo detrás de otras importantes invenciones: él fue quien desarrolló el primer podómetro, en 1780, y también el primer relojero en crear relojes con escape de cilindro y dúplex, y con fecha y ecuación de tiempo. Además, continuó trabajando en el perfeccionamiento de componentes como los piñones, las ruedas y los escapes –además de sus propios movimientos perpetuos– y creando piezas relojeras de una calidad excepcional hasta su muerte, en 1826. Sin ir más lejos, en el Museo Internacional de Relojería de La Chaux-de-Fonds se conserva un reloj elaborado por Abraham-Louis Perrelet en 1825, cuando contaba 96 años.

Algunas de las creaciones históricas de Perrelet.

La herencia del genio

Los hijos de Abraham-Louis Perrelet continuaron el trabajo de su padre y demostraron ser unos buenos artesanos, pero fue su nieto Louis-Frédéric quien heredó su ingenio y su capacidad creativa para convertirse en uno de los mejores relojeros de su tiempo.

Nacido en 1781, Louis-Frédéric demostró muy pronto una gran predisposición para la mecánica y las matemáticas, y fue entrenado por su abuelo en el arte de la relojería antes de mudarse a París para proseguir sus prácticas en los talleres de Breguet, otro de los grandes maestros relojeros del momento. Su creciente interés en la astronomía y la física lo llevaron a diseñar modelos que denominaba “inteligentes”, como el péndulo astronómico que elaboró en 1815 y que ocho años más tarde le valdría una medalla de plata en la Exhibición Universal de París.

En 1822, Perrelet empezó a trabajar como relojero independiente en París, realizando guardatiempos para algunas de las más importantes familias reales europeas. Además, fue designado relojero mecánico de la Corte Real francesa, cargo que ejercería durante varias décadas.

A pesar de que su campo de estudio abarcó todos los ámbitos de la relojería, igual que su abuelo, Louis-Frédéric Perrelet debe buena parte de su fama a una notable invención. En su caso, se trata de la función “à rattrapante”, que incorporó en un cronógrafo diseñado para medir eventos físicos y astronómicos. Este modelo le valdría a Perrelet una medalla de la Academia de las Ciencias en 1830, dos años después de registrar oficialmente la patente.

El Perrelet Dipteros (1995), el primer modelo con doble rotor, la invención que ha marcado la historia de la marca en su etapa contemporánea.

Por la calidad de sus relojes y la relevancia de sus invenciones, Louis-Frédéric obtuvo un gran prestigio en Francia, hasta el punto de que en 1834 fue nombrado Caballero de la Legión de Honor por su contribución a la nación francesa. Entre 1832 y 1840, además, ejerció como director en una escuela del Gobierno francés destinada a formar aprendices de relojería. 

A su muerte en 1854, la empresa familiar quedó a cargo de su hijo Louis, un buen relojero que también trabajó para la Casa Real francesa, pero que no llegó a demostrar el genio y la creatividad que habían caracterizado a su padre y a su bisabuelo.

Doble relanzamiento

Habría que esperar más de un siglo para que el nombre Perrelet volviera a sonar con fuerza en el sector relojero. Y fue, cómo no, gracias a una invención relojera, que se convertiría en su principal elemento distintivo: el doble rotor.

Conscientes de que Abraham-Louis Perrelet, fundador de la marca, era conocido principalmente por haber inventado un sistema de carga automática mediante un rotor, los responsables de la marca quisieron hacer más visible este elemento, llevándolo al lado de la esfera. El 1995, Perrelet patentaba el doble rotor, un sistema que conectaba la masa oscilante del sistema de carga automática con un segundo rotor, situado sobre la esfera. Esta invención, de naturaleza más estética que técnica, sería la base sobre la cual la firma suiza iba a desarrollar buena parte de sus futuras creaciones.

La buena recepción del doble rotor no evitó que la firma Perrelet se viera sumida en una complicada situación financiera, de la que solo pudo salir en 2004 gracias a su adquisición por parte de Miguel Rodríguez, propietario del Grupo Festina.

La nueva propiedad confió el relanzamiento de la marca al reputado ejecutivo Marc Bernhard, y su mano no tardó en hacerse notar. En 2005, Perrelet presentaba una edición limitada y numerada del reloj Retrograde Second with Double Rotor, desarrollado y fabricado en asociación con el prestigioso maestro relojero Paul Gerber. En contraste con el carácter extremadamente clásico de la caja y la esfera, el modelo ofrecía elementos tan contemporáneos como el indicador retrógrado de los segundos y, sobre todo, las dos masas oscilantes que podían admirarse, una al lado de otra, a través del fondo de zafiro.

El modelo Turbine, introducido en 2009.

El Turbine Chrono, de 2013, primer modelo de esta icónica colección con una complicación.

Bajo el mando de Bernhard, la firma empezó a apostar fuerte por la relojería femenina, con creaciones como el Grand Central Moonphase, presentado en 2006, en la que un gran disco de la fase lunar ocupaba toda la zona central de la esfera, compartiendo eje de giro con las agujas centrales de horas, minutos, segundos y fecha. Sin embargo, la gran contribución del nuevo director ejecutivo de Perrelet fue la apuesta por una estética más contemporánea y rompedora, que pronto empezaría a impregnar buena parte de las colecciones de la marca.

El primer síntoma de esta nueva tendencia se produjo en 2007 con el lanzamiento de la colección Titanium. Equipados con el doble rotor propio de la marca, los modelos de esta línea incorporaban materiales de alta tecnología –como el titanio que daba nombre a la colección– y contaban con una imagen “hi-tech” que nada tenía que ver con la estética clásica que había caracterizado a los relojes anteriores de la casa suiza. 

Con esta pequeña revolución estética, la invención patentada en 1995 ofrecía un abanico infinito de nuevas posibilidades para los diseñadores de la casa, y ello se hizo evidente ya en 2008, con el lanzamiento de la colección femenina Diamond Flower, en la cual el rotor de la esfera adquiría forma de flor, con sus pétalos decorados con diamantes. Sin embargo, fue un año más tarde cuando Perrelet sorprendió a todos sus aficionados con la rompedora colección Turbine, que presentaba una nueva vuelta de tuerca a la idea del doble rotor. En esta ocasión, la masa oscilante superior se convertía en la turbina de avión, con una docena de palas de titanio que, al girar a gran velocidad, dejaban a la vista la esfera del reloj, que a menudo presentaba un color en contraste.

Como era de esperar, el Turbine se convirtió inmediatamente en el buque insignia de la firma suiza. El hecho de que las palas escondieran casi totalmente la esfera cuando estaban estáticas –sólo para desvelarla al ponerse en movimiento–, abría la posibilidad a todo tipo de efectos visuales, que los diseñadores de la marca supieron aprovechar al máximo con modelos como el Paranoia, de 2012, que ofrecía la hipnotizante imagen de una espiral giratoria, o como la serie de relojes eróticos de inspiración “hentai”, cuyas explícitas imágenes solo se hacían visibles al mover la muñeca.

El First Class Double Rotor, reloj creado en 2015 para celebrar el 20º aniversario del doble rotor.

Explosión del calibre automático P-331-MH.

En 2012, Perrelet dio un importante salto hacia la autonomía productiva con la creación del calibre automático P-321, el primer movimiento desarrollado y producido exclusivamente para la marca. Muy pronto este mecanismo empezó a utilizarse en buena parte de los modelos tres agujas de la casa, y también fue la base para la incorporación de complicaciones relojeras.

Ese mismo año, la casa suiza estrenó la colección Peripheral, una nueva evolución del doble rotor que la firma había introducido en 1995. A diferencia de lo que sucedía con las iteraciones anteriores de la invención, este mecanismo permitía una visión completa de la esfera, ya que el rotor superior se presentaba en forma de anillo y adoptaba una ubicación mucho más discreta, bajo los índices horarios. Estéticamente, el reloj destacaba por su caja “coussin”, de corte más clásico y elegante que la del Turbine.

El Turbine evoluciona

El salto adelante de la marca en el ámbito técnico tuvo, naturalmente, traslación a su colección más icónica, y en 2013 Perrelet presentó los primeros relojes Turbine con complicaciones: el Turbine Chrono y el Turbillon. El diseño de un Turbine con función de cronógrafo planteaba un gran reto en cuanto a su diseño, ya que las palas de la turbina impedían la utilización de los tradicionales contadores. La solución encontrada por los diseñadores de la casa fue incorporar un disco central de zafiro entre las agujas y la turbina para la contabilización de los minutos. Naturalmente, la trotadora central permitía la contabilización de los segundos. En el caso del modelo con tourbillon, para que las palas no estorbaran la contemplación de la jaula se optó por hacerlas transparentes, toda una novedad en la colección.

Solo un año después, Perrelet lanzó la línea Pilot, que hacía más explícita la relación de su colección estrella con el mundo de la aviación. Estaba formada por modelos extremadamente robustos que incorporaban en el bisel las reglas de cálculo utilizadas antaño para la navegación aérea. Para acentuar la imagen más agresiva del reloj, las palas de la turbina adoptaban una forma más sinuosa.

Una de las tres versiones del nuevo Lab Peripheral, con gran fecha e indicación de un segundo huso horario. 

El 20º aniversario de la invención que ha marcado la historia moderna de Perrelet no podía pasar por alto, y la firma quiso celebrar la efeméride por todo lo alto con la creación de un modelo especial. El First Class Double Rotor presentaba el doble rotor en su forma original, aunque delicadamente troquelado para dejar a la vista el calibre P-481, con el que los artesanos de la casa demostraban su “savoir-faire” en el arte del esqueletado.

En 2016, Perrelet lanzó la línea Lab Peripheral, una puesta al día del modelo creado cuatro años antes, pero con importantes diferencias técnicas, empezando por la presencia del calibre P-411, que ya no estaba dotado de un doble rotor sino de un simple rotor periférico, visible de nuevo bajo los índices horarios. Otro importante aniversario se produjo en 2019, cuando la firma celebró la primera década de existencia de su colección insignia. Para festejarlo, lanzó una versión evolucionada de la misma, denominada Turbine Evo, que contaba con un diseño más refinado –en la línea de la estética Sport Chic– y, por primera vez, con un movimiento certificado como cronómetro por el Contrôle Officiel Suisse des Chronomètres (COSC). Para redondear su nueva imagen, el reloj también incorporaba un brazalete integrado de metal, otra primicia en la historia de la colección.

Recientemente, la firma suiza ha demostrado que continua en plena forma con el lanzamiento del Lab Peripheral Dual Time Big Date con indicacion dia-noche, y con el nuevo calibre P-421, continuador de la línea inaugurada en 2016. Bajo la protección del Grupo Festina y con la ventaja de contar con el “know-how” de la firma especializada en movimientos Soprod, la firma relojera Perrelet está en condiciones de seguir honrando la figura de su fundador de la manera que mejor saben: haciendo que las miradas continúen posándose sobre el rotor de sus guardatiempos.

Más información en: www.perrelet.com

Recent Posts