Tudor Black Bay Chrono
Motor y submarinismo, de la mano
Por Ernest Valls
El mundo del automovilismo y el del submarinismo van de la mano con el nuevo Black Bay Chrono de Tudor. La conmemoración del 50º aniversario de los cronógrafos de la firma ginebrina ha servido de excusa para unir estos deportes que forman parte de su personalidad.

udor presentó, en 1970, el modelo Tudor Oysterdate –con las referencias 7031 y 7032–, su primer cronógrafo. Desde ese momento, la firma ginebrina ha desarrollado relojes estrechamente vinculados con el mundo del motor. El Tudor Oysterdate se caracterizó por los colores brillantes de la esfera y por los índices horarios pentagonales (que se asemejaban a una base de béisbol), así como por su contador de 45 minutos y la indicación de la fecha a las seis horas. El modelo que siguió a los Tudor Oysterdate, un año después –las referencias 71XX–, conocido con el sobrenombre “Montecarlo”, se convirtió en la meca indiscutible del automovilismo deportivo, si bien cuenta la leyenda que el nombre no le venía por la meca del motor sino por la semejanza de la esfera con una ruleta de casino, otra de las señas de identidad del pequeño principado mediterráneo.
Por otra parte, en 1954 se presentó el Oyster Prince Submariner –con la referencia 7922–, el primer reloj de buceo con una estanqueidad de 100 metros. Se trataba de un modelo con una indiscutible estética Rolex, marca de la cual incluso incorporaba el logotipo en la corona y el brazalete, si bien el movimiento automático, el 390, se había desarrollado a partir de un esbozo Fleurier. Le seguiría, cuatro años más tarde, la referencia 7924, el modelo conocido con el sobrenombre “Big Crown” por su gran corona, que también lucía el logotipo de Rolex. La novedad de este modelo era el aumento de la estanqueidad hasta los 200 metros, que obligó a ensanchar la caja y dotarla de una corona roscada de mayor tamaño. Para cerrar el círculo de la historia de los relojes de submarinismo, no hemos de olvidar la fecha de 1969, momento en que aparecen las célebres agujas conocidas como “Snowflake” (copo de nieve, en inglés). Su objetivo no era otro que mejorar la legibilidad, en correspondencia a las exigencias que imponía para sus relojes de buceo la marina francesa, para quien Tudor diseñó este modelo.

El nuevo Tudor Black Bay Chrono ofrece una excelente versatilidad para los amantes del mundo del automovilismo deportivo y del buceo profesional.
El Black Bay Chrono combina la tradición del automovilismo y el submarinismo según las interpreta la firma de la rosa. Fiel a la estética Black Bay, adopta las populares agujas Snowflake, un distintivo de los relojes de buceo de la marca. Su hermeticidad de 200 metros lo hace apto para adentrarse sin miedo en el mundo acuático. A su vez, este nuevo modelo se inspira en la primera generación de cronógrafos Tudor, al mantener el contador de 45 minutos y la ventanilla de la fecha a las seis horas. La esfera, con una disposición bicompax y, además, en un color de contraste (negro mate u opalina, respectivamente), es conocida como “Panda” entre los aficionados.

Tudor ofrece tres brazaletes diferentes: de acero 316L con remaches y acabado pulido y cepillado, correa de cuero negro con “bund” extraíble y cierre desplegable de seguridad, o correa de tejido negra con cierre de hebilla, como en la fotografía.
Caja pulida y satinada de 41 mm
El Black Bay Chrono se presenta con una caja de acero inoxidable 316L, un material que ofrece una buena resistencia a la corrosión, un aspecto inestimable en ambientes marinos. Tiene un diámetro contemporáneo de 41 milímetros y una construcción clásica de tres cuerpos. El bisel, realizado también en acero inoxidable 316L, es fijo e incorpora un disco de aluminio anodizado negro mate con una escala taquimétrica con las marcas de color plata. Esta escala ofrece una útil herramienta para medir, por ejemplo, la velocidad de un automóvil entre intervalos de distancia conocidos, una clara alusión a su relación con el mundo del motor. La carrura presenta un acabado satinado con los bordes pulidos. De líneas clásicas y sin grandes concesiones estéticas, incorpora unas asas discretas, redondeadas en su parte frontal y ligeramente inclinadas hacia adentro en su parte inferior. La corona es de tipo roscado e incorpora en su frontal el grabado en relieve de la característica rosa de Tudor. Los pulsadores están inspirados en los del Tudor Oysterdate. Son de tipo roscado, con lo que se evita una manipulación accidental. La corona, en su zona central, facilita la operación de liberar y bloquear el pulsador. El fondo del Black Bay Chrono es ciego, de tipo roscado, y su contorno presenta el peculiar y característico relieve de las cajas Oyster. Es necesario disponer de una herramienta especial para su manipulación. El hecho de que la herramienta encaje a la perfección en todo su perímetro ayuda a que el cierre sea preciso y garantice una hermeticidad perfecta, un tema a tener muy en cuenta cuando se trata de un reloj con una estanqueidad de 200 metros, equivalentes a una presión de 20 atmósferas.

Versión con brazalete metálico y esfera negra con contadores de color plata.

Versión con brazalete metálico y esfera opalina con contadores de color negro.
El Black Bay Chrono puede incorporar tres tipos diferentes de brazalete o correa. La correa de tejido es uno de los rasgos distintivos de la firma ginebrina, que en 2010 fue una de las primeras en ofrecerla en sus modelos. En este caso se trata de una correa que la empresa Julien Faure elabora en telares originales Jacquard del sigo XIX en la región francesa de Saint-Étienne. De color negro, ofrece un motivo elegido personalmente por Tudor. Una segunda opción para este modelo consiste en un brazalete de acero inspirado en los realizados por Tudor en la década de los 50 y de los 60. Este tipo de brazalete se reconocía con facilidad por tener las cabezas del remache, que fijaban los eslabones, visibles en un lateral. La tercera opción de correa, que remite a las carreras de la década de los 70, es de tipo “bund”, de cuero envejecido negro con costuras en crudo y un cierre desplegable.
Esfera bicompax “panda”
El Black Bay Chrono se presenta en dos versiones de esfera complementarias entre sí: esfera negra con subesferas de plata, o bien opalina con subesferas negras. Esta última también es conocida como “panda”, en alusión al simpático colorido de la cara de esta especie de osos originarios de China central. La estética del conjunto es de un marcado aire “vintage”, no sólo por la disposición “bicompax” –presente en los primeros cronógrafos– sino también por tener el borde abombado.

Versión con correa de cuero negro con “bund” extraible y esfera opalina con contadores de color negro.

Versión con correa de tejido negro y esfera opalina con contadores de color negro.
Las funciones que ofrece el Black Bay Chrono son: horas y minutos centrales, segundero horario a las nueve horas, contador de cuarenta y cinco minutos del cronógrafo a las tres horas, segundero del cronógrafo central (aguja trotadora) y ventanilla con la fecha a las seis horas.
El reloj incorpora índices horarios tipo botón, salvo para las horas cardinales; el correspondiente a las doce horas es un triángulo isósceles invertido. Todos los índices horarios son aplicados y están recubiertos de Super-LumiNova para una buena legibilidad en condiciones de baja luminosidad ambiente. La aguja horaria incorpora, en su extremo, el rombo que da lugar al sobrenombre Snowflake, un distintivo de los relojes de submarinismo de Tudor desde 1969. La aguja de las horas es recta, con el extremo finalizado en punta. Ambas agujas están recubiertas, en su parte central, por material luminiscente Super-LumiNova. La aguja trotadora es un fino estilete con el extremo acabado en una punta de flecha coloreada en rojo y el contrapeso con forma de botón. Las agujas de las subesferas son de tipo bastón.
El exterior de la esfera incorpora una minutería de tipo semi-ferrocarril –abierta por su parte interior– impresa, con indicaciones entre los segundos para una fácil lectura del 1/8 de segundo, que corresponde a la precisión de medida del cronógrafo.
A las doce horas se encuentra impreso el escudo característico de la marca, así como su nombre y ciudad de origen. A las seis horas, en color rojo, la estanqueidad del modelo tanto en metros como en pies, seguida de su cualidad de cronómetro oficialmente certificado, con grafía negra.

La disposición y estética de esta esfera también se conoce con el sombrenombre de “panda”, en alusión a la cara del simpático oso originario de China.
Calibre MT5813
El calibre MT5813 se encarga de dar vida al Black Bay Chrono. Los aficionados de la marca y de sus modelos con función de cronógrafo son conocedores de que el calibre se presentó, por primera vez, durante la edición de Baselword de 2017 en un Black Bay Chronograph. En aquel momento se celebró que, por fin, después de la presentación de los calibres manufactura de tres agujas MT56XX en 2015, la firma ginebrina presentaba su primer calibre cronográfico. Sin embargo, esta premisa quedó pronto eclipsada tras anunciar, de forma totalmente honesta y transparente, que el MT5813 estaba basado en el calibre manufactura de Breitling 01, con las pertinentes modificaciones que Tudor requería para adaptarlo a sus propias necesidades. Paralelamente, en un claro ejemplo de sinergia y del tan de moda concepto “win-win” (ganar y ganar), Tudor suministraría a Breitling el mencionado calibre manufactura de tres agujas MT56XX, una apuesta arriesgada en el oscuro mundo tras las bambalinas relojeras pero que sólo ofrece ventajas para los aficionados: calibres manufactura de nueva generación con una calidad excelente y a un precio más que competitivo: 4.920 € para la versión con brazalete metálico y 4.630 € para la versión con correa.
Tudor personaliza el MT5813 tanto estética como técnicamente. Por la parte estética, ofrece un acabado con chorro de arena, además de modificar el rotor central con el troquelado habitual de los calibres de la manufactura. Por la parte técnica, realiza importantes cambios en el órgano regulador: modifica el volante con la incorporación de los tornillos de micro-ajuste del momento de inercia –por lo que la espiral oscila de forma libre– e incorpora una espiral de silicio amagnética que lo protege frente a la influencia de los campos magnéticos. También modifica el contador de minutos del cronógrafo, que pasa de los 30 del original a los 45 que ofrece TUDOR en consonancia con sus modelos históricos, y elimina el contador de doce horas del cronógrafo.

El calibre automático MT5813, con función de cronógrafo con rueda de pilares y engranaje vertical, es el encargado de dar vida al Tudor Black Bay Chrono.
El MT5813 es un calibre con función de cronógrafo de nueva generación de construcción modular. Es decir, a partir de un módulo horario base se incorpora un módulo que incorpora el mecanismo de la función de cronógrafo. Con ello se consigue una mejora en las labores de reparación y mantenimiento. El sistema utilizado para la activación del cronógrafo es una rueda de pilares. El sistema de embrague entre el rodaje horario y el del cronógrafo es de tipo vertical, con lo que se evita el molesto salto de la aguja trotadora al activar el cronógrafo. El órgano regulador late a unas modernas y contemporáneas 28.800 alternancias por hora, que equivalen a una frecuencia de oscilación de 4 Hz y, por tanto, la capacidad de medir con una precisión de hasta 1/8 de segundo el tiempo que se cronometra. Está dotado de 41 rubíes y utiliza un sistema antichoque tipo Incabloc para proteger de los golpes a los pivotes del eje del volante. La reserva de marcha llega hasta las 70 horas. El calibre cuenta con la certificación oficial del COSC (Control Oficial Suizo de Cronometría), obtenida tras superar los estándares de prestaciones marcados por este instituto independiente. De todos modos, aunque este certificado permite una variación media en el funcionamiento diario entre –4 y +6 segundos, TUDOR ajusta el reloj, una vez totalmente ensamblado, para que esta variación se sitúa entre –2 y +4 segundos.
Una prueba de la experiencia y la confianza que tiene TUDOR en la calidad de sus relojes se plasma en la reciente política de garantía que ha establecido la marca. Todos los modelos vendidos después del 1 de enero de 2020 tienen cinco años de garantía, sin necesidad de registro alguno ni de mantenimiento obligatorio en ese periodo.
Más información en: www.tudorwatch.com


